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Entrega de territorios

Zelenski se abre a discutir el plan de paz de Trump para detener la guerra de Ucrania

Ucrania estaría obligada a reducir su Ejército y a entregar la parte que controla del Donbás y a cambio recuperaría zonas perdidas de Zaporiyia y Jersón

"Es como un plato de espaguetis: los americanos han mezclado propuestas rusas, suyas y ucranianas y las tiran a la pared a ver qué se pega", explica Oleksandr Krayev, analista del principal 'think tank' ucraniano, Ukrainian Prism

Zelenski recibe oficialmente el nuevo plan de paz de Trump, dice su oficina

Zelenski recibe oficialmente el nuevo plan de paz de Trump, dice su oficina

Mario Saavedra

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Madrid
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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha recibido este jueves oficialmente el borrador del nuevo plan de paz de Estados Unidos, que espera poder abordar en los próximos días con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha informado la oficina del presidente en su cuenta de Telegram. El líder ucraniano se ha mostrado abierto a discutirlo como documento de trabajo, según el medio estadounidense 'Axios'.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha insistido en que Moscú no tiene "nada nuevo" que comentar sobre el plan, en el que presuntamente han estado trabajando Rusia y Estados Unidos secretamente en las últimas semanas, a espaldas de Ucrania y de Europa. El Kremlin insiste en la idea que lleva repitiendo desde la cumbre celebrada en agosto en Alaska entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Trump: que Rusia está abierta a un acuerdo "que elimine las causas originales del conflicto".

Aluvión de filtraciones para reactivar la negociación

Desde el miércoles se ha producido un aluvión de filtraciones de funcionarios estadounidenses y rusos a distintos medios internacionales sobre un presunto plan de Donald Trump de 28 puntos para poner fin a la guerra en Ucrania, al que ha sucedido otro aluvión de reacciones oficiales y extraoficiales de todas las capitales implicadas: Moscú, Kiev, Washington y Bruselas. Todo ello ha agitado el tablero de las negociaciones, que estaban en punto muerto desde hace meses.

Los detalles que han trascendido perfilan un texto muy alineado con las exigencias del Kremlin. Ucrania tendría que retirarse de las zonas de Donetsk y Lugansk que aún no están ocupadas por Rusia (aproximadamente el 15%) para entregárselas a Rusia.

Esa región pasaría a ser una zona 'buffer' desmilitarizada controlada por Rusia, según el Kyiv Post. A cambio, Rusia pagaría a Kiev una especie de "alquiler" anual por ese territorio, que seguiría siendo, sobre el papel, de soberanía ucraniana.

Rusia se quedaría con el resto del Donbás que ya controla, y que ha incorporado a la Federación de Rusia y está colonizando de facto. Algunos medios añaden que Moscú se comprometería a devolver a cambio parte de las zonas ocupadas por el Ejército ruso en las regiones de Jersón y Zaporiyia. La línea de frente en el sur quedaría congelada y cualquier retirada adicional se dejaría para "futuras negociaciones".

Reducción del Ejército

Dentro de esos 28 puntos se incluiría también la intención rusa de debilitar la defensa ucraniana. Debería reducir su Ejército hasta un 50% de su tamaño actual, renunciar a categorías completas de armamento y aceptar límites estrictos al tipo de ayuda militar extranjera que puede recibir. Entre otras cosas, se vetarían los despliegues de tropas extranjeras en territorio ucraniano. Esto entra en colisión flagrante con la propuesta europea de la Coalición de Voluntarios, que pretende desplegar tropas para garantizar el cumplimiento de un futuro alto el fuego.

Archivo - Equipos de rescate ucranianos.

Archivo - Equipos de rescate ucranianos. / Europa Press/Contacto/Cover Images - Archivo

Según las informaciones de prensa, Ucrania se vería presionada para conceder estatus oficial al idioma ruso y otorgar reconocimiento formal a la Iglesia Ortodoxa vinculada al Patriarcado de Moscú, una institución que los analistas consideran uno de los instrumentos de influencia híbrida del Kremlin.

"Como tirar espaguetis a la pared"

Los primeros análisis apuntan a que podría tratarse de un globo sonda para sacar a las partes del inmovilismo, dando a cada uno algo de lo que quiere.

"Parece que han querido meter todo en un solo documento: la posición rusa, las propuestas estadounidenses y una serie de propuestas ucranianas malinterpretadas, para luego ver qué parte puede ser aceptable para Ucrania, qué parte puede ser aceptable para Rusia y qué acabará incorporándose a la estrategia final", analiza desde Kiev para EL PERIÓDICO Oleksandr Krayev, del primer 'think tank' ucraniano, Ukrainian Prism. "Por usar una metáfora conocida, el plan se parece a un plato de espaguetis que se lanza contra la pared para ver qué se queda pegado. Creo que, ahora mismo, los diplomáticos estadounidenses en la Casa Blanca están lanzando espaguetis contra la pared e intentando ver qué será aceptado por Zelenski y por los demás".

Hay incluso confusión sobre el propio origen de la propuesta, apunta este analista. En algunos medios se apunta a que ha sido redactado por el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, con el negociador Steve Witkoff, antes de ser aprobado por Donald Trump. Otros sugieren que podría ser simplemente una propuesta redactada exclusivamente por Whitkoff que luego fue sellada por Trump después de hacerse pública.

"Vemos algunos puntos que han sido propuestos por Ucrania. Por ejemplo, que las conversaciones solo se celebren después de un alto el fuego, o referencias a la continuidad de la integración europea de Ucrania. Pero la mitad de los puntos que aparecen fueron planteados por primera vez por Moscú durante las conversaciones de Estambul en 2022 y Ucrania ya los ha rechazado en varias ocasiones. Ucrania no puede firmar", prosigue Krayev. "Esa idea de alquilar el Donbás a Rusia por una suma concreta de dinero, pagada cada año, es ridícula. No veo ninguna posibilidad de que este plan se implemente, no ya en su totalidad, sino ni siquiera por partes. Tal y como está ahora, me parece que no es tanto una estrategia coherente como un conjunto de puntos que los estadounidenses quieren discutir con Kiev y con Moscú para, a partir de ahí, intentar construir algo nuevo".

De momento, los europeos ya han expresado su rechazo porque se ha pergeñado a espaldas de Europa y de Ucrania.

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