20N: Día Mundial de la Infancia
No debemos normalizar el horror
Un nuevo informe de Save the Children advierte del aumento de víctimas infantiles por armas explosivas, ya que las guerras son cada vez más urbanas, más destructivas y se rinden menos cuentas por parte de los causantes.

En Gedaref, Sudán, dos hermanos, Ali (13) y Nour (9), resultaron gravemente heridos cuando un proyectil explotó cerca de su casa mientras jugaban al fútbol: Ali perdió una pierna y Nour sufrió lesiones en la columna vertebral que le provocaron paraplejia. / Hamid Abdulsalam / Save the Children
Arantxa Osés, responsable de incidencia política internacional de Save the Children
“Lo que sucede no sucede del todo hasta que no se descubre, hasta que no se dice y hasta que no se sabe”, escribe Javier Marías, y con su permiso pienso que yo, que creo que sé, me doy cuenta de que no sé nada. El informe de Save the Children No a la guerra contra la infancia: ¿seguridad para quién? no cede a la interpretación. La situación de la infancia afectada por conflictos armados es tozuda, con unos datos que no dejan de empeorar año tras año. Datos que dibujan ante mis ojos la desprotección intolerable de niños y niñas que se ven atrapados en conflictos que jamás quisieron. Intuyo, pensando en los terrores nocturnos de mis hijos, la magnitud de su miedo cotidiano. Me pregunto si un abrazo es capaz de consolar a ese monstruo, si en la guerra los gestos humanos son suficientes.
En 2024, 22.495 niños y niñas sufrieron lo que se denominan violaciones graves: fueron asesinados, mutilados, secuestrados, reclutados o sufrieron violencia sexual. Los hospitales que debían atenderles fueron atacados. También sus escuelas. Y se les denegó el derecho de acceso a la ayuda humanitaria. Hay otras violaciones de los derechos de la infancia, pero el consejo de seguridad de Naciones Unidas definió estas como graves porque tienen consecuencias irreversibles para la infancia (muertes, lesiones permanentes, traumas) y atentan directamente contra derechos fundamentales protegidos por el Derecho Internacional Humanitario y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Precisamente hoy, 20 de noviembre, celebramos el Día Mundial de la Infancia en honor a la aprobación de la Convención en 1989. La efeméride tiene como objetivo sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de los derechos de la infancia, celebrar los avances conseguidos y llamar la atención sobre la situación de los niños y las niñas más vulnerables. En este día queremos recordar que todos y todas tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente de dónde hayan nacido.
Aprovecho este día, pues, para visibilizar una realidad terrible para la infancia de muchos lugares del mundo. Por tercer año consecutivo, una de las violaciones ha experimentado un aumento preocupante: la muerte y mutilación de niños y niñas, con 11.967 casos documentados y verificados en 2024, (Informe Anual del Secretario General sobre Niños y Conflictos Armados, SGCAAC, 2025). En los últimos cuatro años, el Territorio Palestino Ocupado, Sudán, Myanmar, Ucrania y Siria tienen el dudoso honor de hospedar los conflictos más mortíferos para la infancia. Gaza, con al menos 20.000 niños y niñas asesinados a lo largo de dos años, ahora también tiene la mayor cohorte de niños amputados en la historia moderna. Todas las violaciones son horribles, pero el carácter brutal e irreparable del asesinato y mutilación es que perpetúa un daño que no solo afecta a las víctimas directas, sino que socava la protección de toda la infancia y desafía los fundamentos de la humanidad y la legalidad internacional.
Hoy, además, Save the Children publica el informe Infancia y lesiones por explosiones: el impacto devastador de las armas explosivas en los niños y niñas en el que revela que, entre 2020 y 2024, las armas explosivas, incluidos los restos de guerra, los bombardeos y los ataques aéreos, fueron responsables de más del 90% de todas las muertes y lesiones infantiles registradas. Este incremento no solo se produce de la mano del número de víctimas causadas por el uso de este tipo de armas en zonas densamente pobladas, sino que viene además acompañado de la impunidad frente a estos crímenes, perpetrados principalmente por las fuerzas gubernamentales, amparadas por una doctrina de “normalización” del daño a civiles en la práctica militar.
Desde un punto de vista legal, esta “normalización” erosiona gravemente los principios de proporcionalidad y distinción centrales al Derecho Internacional humanitario. Desde un punto de vista humano, desde la idea del daño, impone un sufrimiento indescriptible a miles de familias y comunidades. Es “normalizar” un trauma que no se puede describir, unas pérdidas que no pueden cuantificarse ni repararse con facilidad. Amparado en la impunidad, no solo se perpetúa la violencia, sino que se despoja a las víctimas de reconocimiento, justicia y reparación, enviando un mensaje devastador: que la vida de un niño o niña puede ser un daño colateral aceptable.
Esta normalización del horror es un motor que arruina la esperanza. Qué difícil enfrentarse diariamente a estos datos cuando los descubrimos. Entonces, como dice Stefan Zweig, “el sufrimiento no solo agota al enfermo, sino la compasión de los demás; las emociones violentas no pueden prolongarse indefinidamente”, y necesitamos respirar y mirar hacia otro lado, como cuando cerrando los ojos los niños y niñas piensan que no se les ve, que desaparecerá aquello que les disturba.
El daño a la infancia es un síntoma claro de la erosión de las normas internacionales. Descubrir estos crímenes y su escala es doloroso, pero no debemos mirar a otro lado, no podemos caer en el pesimismo o la inacción. Tenemos un conjunto importante de normas y tratados para proteger a la infancia y la población civil en los conflictos. No podemos tolerar que se desdibuje su mandato o su carácter vinculante, que se consideren interpretables. El respeto y apoyo al Derecho Internacional Humanitario debe ser hoy más que nunca un principio inquebrantable. La rendición de cuentas frente a los crímenes contra la infancia no debe quedar atrás. Por muy costosa que sea la protección de la infancia, la justicia o la reparación, la inacción nos cuesta, como humanidad, mucho más.
- Terremotos hoy, 5 de diciembre: consulta dónde ha habido sismos y su escala en España y resto del mundo, en tiempo real
- Trump avisa a Europa del riesgo de 'desaparición de su civilización' y se ofrece para 'corregir' el rumbo de la mano de los 'partidos patrióticos
- Estados Unidos y China quieren dominar la IA: la alternativa de Europa para un futuro democrático puede estar gestándose en España (y Barcelona)
- Guerra Ucrania - Rusia, en directo: Última hora
- Trump amenaza con quitarle los partidos del Mundial a ciudades demócratas y mover las sedes a lugares afines republicanos
- Sánchez apoya la resolución de la ONU que prima la solución 'autonomista' de Marruecos para el Sáhara
- Los demócratas reflotan la presión a Trump con el caso Epstein y publican vídeos y fotos de la casa en las Islas Vírgenes
- Trump revierte normas de Biden de eficiencia energética para los fabricantes de coches