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European Bridges

Stefano Sannino, el anti-eurócrata que lleva las riendas de la política europea en Oriente Medio

El director general para Oriente Medio, Norte de África y el Golfo de la Comisión Europea conversa en el foro de EL PERIÓDICO European Bridges sobre las relaciones de la UE con los países del Mediterráneo

Stefano Sannino, en una foto de archivo, durante su mandato como secretario general del Servicio de Acción Exterior de la UE.

Stefano Sannino, en una foto de archivo, durante su mandato como secretario general del Servicio de Acción Exterior de la UE. / Unión Europea

Beatriz Ríos

Beatriz Ríos

Bruselas
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El diplomático italiano y exsecretario general del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, Stefano Sannino, ha reflexionado este lunes sobre el Mediterráneo como puente para las relaciones entre Europa y Oriente Medio, el Norte de África y el Golfo, en una nueva edición de European Bridges, el foro organizado por EL PERIÓDICO en colaboración con Agenda Pública

Abiertamente gay y con grandes lazos con España forjados durante su periodo como embajador de Italia, Sannino es la antítesis del 'eurócrata'. Sin embargo, el italiano ha dedicado buena parte de su carrera a contribuir en el refuerzo de la política exterior tanto de Italia como de la Unión Europea (UE), ganándose el respeto de sus colegas. 

Desde febrero de 2025, lidera el departamento de la Comisión Europea dedicado a las relaciones con los países de Oriente Medio, el Norte de África y el Golfo, en un momento clave para la región. Un momento además en el que la UE busca reforzar sus relaciones económicas, políticas y de seguridad con estos países. 

Una carrera europea

Sannino (Nápoles, 1959) lleva toda la vida dedicado a la diplomacia. De familia humilde y un pueblo pequeño, eligió la política porque quería viajar, pero ha ejercido en gran medida entre Roma y Bruselas, con una parada en Belgrado y otra en Madrid.

Durante años trabajó en distintos puestos en el Ministerio de Exteriores italiano. En lo más duro de la guerra de los Balcanes, entre 1994 y 1996, fue subjefe de misión de la embajada en Belgrado. En una entrevista con 'Vanity Fair' en 2018, el diplomático reconoció que, emocionalmente, su paso por los Balcanes en pleno conflicto fue devastador.

Llegó a ser asesor del entonces primer ministro italiano Romano Prodi y su representante personal en el G-8. Pero a nivel laboral, asegura que los años más complicados fueron los que pasó como embajador de Italia ante la UE. Un puesto clave, que ejerció en plena crisis del euro y con los sistemas de acogida colapsados por la llegada de miles de personas huyendo de la guerra en Siria. Una crisis que todavía hoy marca la política comunitaria. 

Aunque se sigue considerando un diplomático italiano, Sannino es una figura clave de la política exterior de la UE y en Bruselas. El napolitano volvió a asesorar a Prodi ya como presidente de la Comisión Europea entre 2002 y 2004. Y ha dedicado buena parte de su carrera al Ejecutivo comunitario, ocupándose tanto de la gestión de crisis como a reforzar las relaciones con América Latina o trabajando en la política de ampliación, clave para el bloque.

Mano izquierda de Borrell

En España es más conocido por haber convertido la embajada italiana --que dirigió entre 2016 y 2020-- en un punto de referencia de la vida social madrileña. Sus originales iniciativas solidarias y culturales, sus fiestas y sus relaciones con celebridades le hicieron un hueco en las revistas del corazón españolas. Casado con un catalán, el diplomático Santiago Mondragón, a quien conoció en Bruselas, su activismo LGTBI marcó en gran medida su etapa como embajador.

Pero fue su amplia trayectoria y su habilidad para moverse tanto por los pasillos como en el terreno, lo que le valió la confianza de Josep Borrell. En 2020, ya como jefe de la diplomacia europea, le nombró secretario general adjunto del Servicio de Acción Exterior para Asuntos Económicos y Globales. Si Enrique Mora, encargado de las relaciones políticas, era la mano derecha de Borrell, Sannino era la izquierda. 

Apenas un año después, Borrell dio un paso más, muestra de su profunda confianza en el italiano, al instalarle como secretario general de la institución. Un puesto clave en la estructura diplomática del bloque. Nada más llegar al cargo, se comprometió a fortalecer el servicio diplomático europeo, mejorando la cooperación con el resto de instituciones de la UE. Una cuestión que sigue siendo un reto con tensiones evidentes entre la Comisión y el Servicio Exterior, entre Borrell y la presidenta Ursula von der Leyen entonces, y ahora, entre la alemana y Kaja Kallas.

Dedicado al Mediterráneo

Una de las primeras decisiones de la propia Kallas fue cesarle. Su abrupta salida, en pleno proceso de transición institucional, no gustó demasiado a las capitales. Curiosamente, Kallas nombró a una española, Belén Martínez Carbonell, para sustituirle. El italiano no tardó demasiado en aterrizar en otro puesto clave de la política exterior del bloque. 

En febrero de 2025, tras un año y medio de guerra en Gaza, Sannino se hizo con las riendas de un nuevo departamento dentro de la Comisión Europea dedicado a las relaciones económicas, políticas y de seguridad con los países de Oriente Medio, el Norte de África y el Golfo.

El departamento nace en paralelo a la creación del puesto de comisaria para el Mediterráneo, que ostenta la croata Dubravka Šuica, lo que da una muestra de la importancia que la región ha cobrado para el bloque en los últimos años. El nombramiento de Sannino cimenta además el poder de influencia en el bloque de Italia

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