Primera vuelta
Chile celebra la primera vuelta de las presidenciales para elegir entre la continuidad de la izquierda o un giro radical a la derecha
Según las encuestas, la comunista Jeannette Jara ganaría el primer turno pero el 14 de diciembre sería derrotada por José Antonio Kast, Evelyn Matthei o incluso Johannes Kaiser, apodado el "Milei chileno"
Jeannette Jara y el sueño de ser la primera presidenta comunista de Chile
José Antonio Kast, el hijo de un militante nazi y hermano de un ministro de Pinochet que esta vez cree que será presidente de Chile
Evelyn Matthei, la carta de la derecha tradicional para volver a gobernar Chile
Johannes Kaiser, el 'Milei chileno' que está a la derecha del ultraderechista Kast

PI STUDIO

Unos 15,7 millones de chilenos inician este domingo el camino de la renovación presidencial en marzo de 2026. Tienen la posibilidad de elegir entre ocho candidatos. Las encuestas auguran una segunda vuelta el 14 de diciembre entre la exministra Jeannette Jara, abanderada de la izquierda y la centroizquierda, y alguno de los tres representantes de una derecha radical en el caso de José Antonio Kast y Johannes Kaiser, mientras que Evelyn Matthei, hija de un integrante de la Junta Militar del dictador Augusto Pinochet, se presenta como una versión más apegada al histórico espacio conservador. La de este domingo es, por lo tanto, también una primaria de la derecha.
Si los sondeos no se equivocan, Jara competirá con cualquiera de estos aspirantes que, de una manera u otra, sienten identificación política o económica con aquel régimen que retuvo el poder entre 1973 y 1990. Una suerte de neopinochetismo puede volver a la Casa de la Moneda por medio del voto. "Chile se encamina hacia un giro brusco hacia la derecha", señaló The Economist. La impresión de la revista británica es compartida por numerosos analistas sobre la base de una aritmética simple: Jara puede imponerse en la primera vuelta, pero sería verdaderamente milagroso que lo hiciera semanas más tarde ante Kast, Matthei e incluso Kaiser, el más altisonante de todos, si alguno de estos candidatos logra retener las adhesiones de sus compañeros de ruta.
El bloque progresista que formaron el Gobierno del presidente Gabriel Boric y la centroizquierda tiene una prueba muy difícil. Las encuestas previas a la elección mostraron a Jara en el mejor de los casos con un 32% de la intención de voto. Kast la sigue de cerca, pero en las últimas semanas ha crecido la ponderación hacia Kaiser, llamado "el (Javier) Milei chileno". El horizonte de posibilidades de la heredera crítica de Boric se ha restringido también porque parte de la antigua Concertación Democrática que gobernó ininterrumpidamente entre 1990, cuando el país recuperó sus instituciones, y 2010, se resiste a darle su apoyo a una comunista. El expresidente demócrata cristiano, Eduardo Frei, es el rostro más elocuente de esa aversión, en abierto desafío a su propio partido donde otros dirigentes llamaron a votar por Matthei como "mal menor". Ni siquiera la manifiesta moderación de Jara conmueve a esos corazones.
Cierre de ciclo
Las elecciones pueden cerrar de manera definitiva el ciclo que empezó en 2019 con un estallido social de grandes proporciones contra el presidente de derechas Sebastián Piñera. Aquella revuelta callejera se encaminó a través de una Asamblea Constituyente. La Carta Magna elaborada, ladeada hacia la izquierda en un giro sin precedentes, fue rechazada en una consulta popular. Se intentó redactar otra Carta Magna, esta vez bajo predominio derechista y tuvo la misma suerte en las urnas. Una nueva mayoría conservadora intenta ahora dejar atrás estos años de oscilaciones. Si bien la izquierda sigue siendo fuerte en grandes áreas urbanas y sindicatos, las ideas de Kast, Kaiser y Matthei alcanzan una recepción impensable seis años atrás. Muchos de los que salieron entonces a protestar decidieron olvidarse de las consignas antiliberales para darles un voto de confianza.
Datos y realidades
El PIB de Chile crecerá este año entre 2,2% y 2,75%, según estimaciones del Banco Central. La tasa de inflación del último trimestre será de 4,3%. La tasa de pobreza es de un 22,3%. Por muchos años se habló del "milagro chileno" por su constante crecimiento económico. Esa bonanza sostenida no resolvió nunca cuestiones sociales profundas. Un reciente informe de la OCDE revela que la desigualdad de oportunidades es una de las más altas entre los países miembro. Chile forma parte de ese grupo donde el acceso a una calidad de vida mejor depende en gran medida de las condiciones de origen. De acuerdo con el World Inequality Data, el 1% más rico de la población es dueño del 36,6 % de una riqueza concentrada en empresas, tierras, minas, bancos y capital financiero. El 10% más rico recibe en tanto el 57,3% de los ingresos, mientras que el 50% más pobre capta solo el 6,7% de ese total.
Sin embargo, el tema dominante de la campaña electoral no fue la distribución de la riqueza sino la inseguridad. "El que no salta es paco (policía militar)", se coreó en el cierre de las actividades de Jara. Los adversarios proponen justamente lo contrario: muchos más "pacos" en las calles y con libre disponibilidad para disparar ante la más mínima sospecha.
La sensación de inseguridad ciudadana en Chile es la quinta más alta del mundo según el Reporte Global 2025 de la empresa Gallup realizado en 144 países. El miedo es solo superado por los habitantes de Zimbawe, Chad, Myanmar y Eswatini. La empresa Ipsos, por su parte, da cuenta que en su encuesta en 29 países da cuenta que Chile ocupa el primer lugar en la percepción de incremento de la delincuencia durante el último año, alrededor del 70%, el doble del promedio mundial.
El Global Peace Index elaborado por el Institute for Economics and Peace considera, sin embargo, que el mismo país se sitúa en el puesto 62 sobre 163 en los que se ha medido el tema de la seguridad. En un artículo publicado en el portal El Mostrador, el consultor y abogado Alejandro Reyes Vergara puso el foco en la "abismal diferencia con la victimización o experiencia real". Lamentó que "algunos candidatos abusan de esa percepción distorsionada de inseguridad y la magnifican, porque es un tema que genera fuertes emociones de amenaza, miedo, angustia y rabia, que movilizan votos". Y añadió sobre esa asimetría entre lo que sucede y se siente: " ¿Nos tienen mal informados?, ¿quién lo hace?, ¿para qué?, ¿a quién le conviene?". La publicidad partidaria de Kast comienza con el sonido de una sirena: la promesa de un orden de la mano de los "pacos".
Pinochet otra vez en escena
A caballo de este problema que tiene a su vez una respuesta xenófoba con los migrantes venezolanos como chivo expiatorio, Pinochet ha salido de su tumba al encuentro de una reivindicación sin pudores. "Nos salvó de un gobierno como el de Maduro en Chile", dijo Kaiser, también favorable a indultar a los militares presos por haber violado los derechos humanos. Kaiser ha hecho un fuerte gesto simbólico en el cierre de campaña. Al sonar el Himno Nacional incluyó una estrofa que se entonaba durante la dictadura: "Vuestros nombres, valientes soldados, que habéis sido de Chile el sostén, nuestros pechos los llevan grabados; los sabrán nuestros hijos también". El sitio digital Ex-Ante reveló que en Santiago se venden pines con la figura del extinto general. Kast ha atenuado su entusiasmo por Pinochet pero no el reconocimiento: "Para mí no fue una dictadura, porque las dictaduras se perpetúan en el poder". Y no "fue" dictadura entre otras razones porque su hermano Miguel, nacido en Alemania, tuvo un cargo importante de Gobierno.
A Matthei, aquel régimen tampoco le despierta antipatía. "Nos íbamos derechitos a Cuba. Yo lo que quiero señalar es que probablemente al principio, en 1973 y 1974, era bien inevitable que hubiese muertos, pero ya en el 78, el 82, cuando siguen ocurriendo, ahí ya no, porque había control del territorio", dijo Matthei. Y agregó al respecto: "Entonces ahí yo siento que hubo gente que le hizo mucho daño, loquitos que se hicieron cargo y que nadie los frenó a tiempo". Su padre, el general Fernando Matthei, ha quedado en la historia chilena por ser el primer integrante de la Junta Militar que reconoció el triunfo de la oposición en el plebiscito de octubre de 1988 con el que Pinochet intentaba perpetuarse en un poder que, casi 40 años después, puede volver a manos de las fuerzas que lo sostuvieron entonces, acompañado del voto de quienes no vivieron esos años de espanto.
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