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Alerta máxima

Huracán Flossie: qué pasará, trayectoria y hacia dónde se dirige

Flossie se fortaleció, alcanzando oficialmente la categoría 1 de huracán

En el Pacífico y Atlántico de México se forman las tormentas tropicales Flossie y Barry

En el Pacífico y Atlántico de México se forman las tormentas tropicales Flossie y Barry

Alexandra Costa

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El inicio de la temporada de huracanes en el Pacífico mexicano mantiene en vilo a las autoridades y residentes de varios estados costeros ante la evolución de los sistemas tropicales. El último de ellos, Flossie, ha escalado a la categoría de huracán de nivel 1 en la escala Saffir-Simpson, intensificando la preocupación por los posibles impactos en tierra. La noticia, confirmada por el Servicio Meteorológico Nacional de México, pone de relieve la importancia de seguir de cerca su trayectoria y las recomendaciones de Protección Civil.

Flossie, que se ha convertido en el sexto sistema con nombre en el Pacífico en lo que va de temporada, representa una amenaza significativa, principalmente por las copiosas lluvias, los fuertes vientos y el oleaje elevado que arrastra consigo. Su evolución subraya la previsión de una temporada ciclónica activa en esta cuenca, como se anticipa con un número considerable de fenómenos esperados. La rápida intensificación de Flossie a huracán de categoría 1 es un recordatorio de la volatilidad y el poder destructivo que pueden alcanzar estos fenómenos meteorológicos en poco tiempo.

Situación actual y características del huracán Flossie

Según el último reporte del Servicio Meteorológico Nacional mexicano, emitido a las 21:00 horas (hora del centro de México) del pasado [Insertar día correspondiente, por ejemplo, lunes], Flossie se fortaleció, alcanzando oficialmente la categoría 1 de huracán. En ese momento preciso, el centro del sistema se localizaba a 220 kilómetros al sur-suroeste de Punta San Telmo, en el estado de Michoacán, y a 280 kilómetros al sur de la ciudad de Manzanillo, en Colima.

Las mediciones registradas por las autoridades meteorológicas indicaban que Flossie presentaba vientos máximos sostenidos de 120 kilómetros por hora, con rachas que podían superar esa cifra, llegando hasta los 150 km/h. Esta intensidad de viento es suficiente para causar daños significativos en estructuras débiles, arrancar árboles y provocar cortes de suministro eléctrico. La velocidad de traslación del huracán era de 17 km/h, y su movimiento principal se dirigía hacia el oeste-noroeste. Esta dirección de desplazamiento es clave para determinar qué áreas se verán más afectadas a corto y medio plazo.

El hecho de que el sistema haya alcanzado la categoría de huracán, aunque sea la más baja (Categoría 1), implica un aumento considerable en su capacidad de generar impactos adversos en las zonas bajo su influencia. La energía contenida en el núcleo de un huracán de esta magnitud es sustancial, y sus bandas nubosas y el campo de viento se extienden a varios kilómetros de su centro.

Impactos inmediatos previstos y zonas bajo alerta

La cercanía del huracán Flossie a las costas mexicanas, combinada con la extensión de sus bandas nubosas y la gran cantidad de humedad que arrastra del océano, generará condiciones meteorológicas severas en varias regiones durante las próximas horas. El principal riesgo asociado a Flossie en tierra son las precipitaciones. El Servicio Meteorológico Nacional ha emitido alertas por lluvias torrenciales, estimando acumulaciones de entre 150 y 250 milímetros, especialmente concentradas en la costa del estado de Guerrero y en el sur de Michoacán.

Además de estas lluvias extremas, se esperan lluvias intensas (con registros de 75 a 150 mm) en Colima, así como en el oeste y sur de Jalisco, y en el norte y suroeste de Oaxaca. Este volumen de agua en un periodo relativamente corto de tiempo representa una amenaza directa de inundaciones y otros problemas asociados.

El viento también será un factor de riesgo importante en las zonas costeras más cercanas al huracán. Se esperan vientos fuertes, con velocidades de 60 a 80 km/h y rachas que podrían alcanzar los 100 km/h, en las costas de Guerrero, Michoacán y Colima. En las costas de Oaxaca y Jalisco, aunque más alejadas del núcleo, también se sentirán vientos considerables, de 30 a 40 km/h con rachas de 50 a 70 km/h.

Otro impacto significativo es el oleaje elevado. Las olas podrían alcanzar alturas de 5 a 6 metros en las costas de Guerrero, Michoacán y Colima, lo que representa un peligro extremo para la navegación, las actividades pesqueras y la infraestructura costera. En las costas de Oaxaca y Chiapas, el oleaje también será notable, con alturas de 2.5 a 3.5 metros.

Ante este panorama, las autoridades han establecido zonas de prevención y vigilancia por efectos de tormenta tropical. La zona de prevención se extiende desde Punta San Telmo, Michoacán, hasta Playa Pérula, Jalisco, indicando que se esperan condiciones de tormenta tropical en estas áreas. Las zonas de vigilancia, por su parte, abarcan desde Zihuatanejo, Guerrero, hasta el este de Punta San Telmo, y desde el norte de Playa Pérula hasta Cabo Corrientes, Jalisco, señalando áreas donde las condiciones de tormenta tropical son posibles en las próximas horas.

Trayectoria prevista, riesgos asociados y contexto de la temporada

La trayectoria que sigue Flossie, moviéndose hacia el oeste-noroeste a 17 km/h, sugiere que el huracán tenderá a desplazarse mar adentro, alejándose progresivamente de la costa mexicana en los próximos días. Sin embargo, esto no significa que el peligro desaparezca por completo. Las bandas nubosas externas y el oleaje generado por el sistema continuarán afectando las zonas costeras cercanas a su paso durante un tiempo, incluso si el centro del huracán no impacta directamente en tierra.

El principal riesgo persistente, incluso a medida que el centro se aleja, son las lluvias torrenciales e intensas. Estas precipitaciones, especialmente en áreas con relieve montañoso o con saturación previa del suelo, pueden desencadenar deslaves y corrimientos de tierra, así como crecidas súbitas de ríos y arroyos, lo que podría derivar en desbordamientos e inundaciones en zonas bajas y urbanas. Las autoridades de Protección Civil están poniendo especial énfasis en la prevención de estos fenómenos hidrometeorológicos secundarios, que a menudo causan más daños y pérdidas humanas que el viento.

Flossie se inscribe en el contexto de una temporada de huracanes en el Pacífico que se espera sea activa. Como sexto ciclón con nombre, sigue a otros sistemas como Alvin, Barbara, Cosme, Laila y Erick. Según las previsiones para la temporada actual, se anticipa la formación de hasta 20 ciclones tropicales con nombre en el Pacífico este, y se estima que entre cuatro y seis de ellos podrían alcanzar la categoría de huracán mayor (categoría 3 o superior), lo que eleva el nivel de alerta y la necesidad de preparación en toda la región.

Además, aunque Flossie es el foco principal en el Pacífico, el monitoreo de los sistemas tropicales en ambas cuencas es constante. Recientemente, en el Atlántico, se disipó la tormenta tropical Barry, que también había sido objeto de vigilancia por sus posibles efectos de lluvia en la costa mexicana. La actividad simultánea o consecutiva en el Pacífico y el Atlántico subraya la complejidad del panorama meteorológico en México durante la temporada de huracanes.

Ante la evolución de Flossie y los riesgos asociados, las autoridades mexicanas reiteran la llamada a la población de las zonas afectadas a mantenerse informada a través de los canales oficiales, evitar actividades de riesgo en la costa y en zonas de ríos, y seguir estrictamente las indicaciones y protocolos establecidos por Protección Civil para salvaguardar vidas y bienes.