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Final de la condena

Julian Assange, libre tras declararse culpable por las filtraciones de WikiLeaks

El fundador de WikiLeaks llega a Australia tras sellar en un tribunal de Saipán su acuerdo con el Departamento de Justicia de EEUU

El activista renuncia a hablar y su esposa pide "tiempo" y "espacio"

'Caso Assange': del seísmo de WikiLeaks a las grietas en la libertad de prensa

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, saluda en su llegada al aeropuerto de Canberra, Australia.

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, saluda en su llegada al aeropuerto de Canberra, Australia. / DAVID GRAY / AFP

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York
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Después de siete años en la embajada de Ecuador en el Reino Unido y cinco en una prisión londinense, Julian Assange ya es un hombre libre. Este miércoles aterrizó en Camberra en un avión privado después de haber formalizado el pacto para su libertad ante una jueza de las Islas Marianas.

En un tribunal en Saipán, la capital de la mancomunidad de las Islas Marianas del Norte, un territorio estadounidense en el Pacífico, el fundador de WikiLeaks culminó el acuerdo que alcanzó con el Departamento de Justicia de Estados Unidos y ante la jueza Ramona Manglona se declaró culpable de un único cargo por "conspiración para obtener y publicar información de defensa nacional" en violación de la Ley de Espionaje.

La magistrada, al final de una vista que duró tres horas, aceptó la parte del acuerdo que considera suficiente como sentencia los 62 meses que Assange ya ha pasado en la cárcel en Londres, que la jueza definió como "una de las más duras del país". Y argumentó su decisión también en el hecho de que "el Gobierno (de EEUU) ha indicado que no hay una víctima personal aquí", lo que le lleva a la conclusión de que "la diseminación de información no resultó en ningún daño físico conocido".

"Con esta decisión parece que podrá salir de esta corte como un hombre libre", le dijo la magistrada a Assange, que según periodistas presentes en la sala dio señales de emoción. "Es aparentemente un temprano cumpleaños feliz porque creo que su cumpleaños es la semana que viene", añadió la jueza ante Assange, que el próximo miércoles cumplirá 53 años ya en su Australia natal, adonde emprendió viaje inmediatamente tras salir del tribunal, que abandonó sin hacer declaraciones. "Espero que empiece su nueva vida de forma positiva". Tampoco hizo declaraciones a su llegada a Camberra, donde su esposa, Stella Assange, pidió "tiempo" y "espacio" hasta que "pueda hablar de nuevo".

Justo después de la conclusión de la vista el Departamento de Justicia emitió un comunicado en el que dio algunos detalles más del acuerdo. Assange, por ejemplo, no podrá volver a pisar suelo EEUU sin permiso previo.

"Precedente peligroso"

La resolución del caso pone fin a una saga política, legal y diplomática que se ha prolongado casi 15 años. Y aunque la libertad de Assange se ha celebrado por quienes denunciaban su persecución, numerosos expertos también creen que con el acuerdo, y al verse obligado a aceptar la culpabilidad, se sienta un precedente peligroso que sigue representando una amenaza para la libertad de prensa.

Esa idea es también la que han destacado los abogados de Assange en una rueda de prensa a las puertas del tribunal una vez que su cliente ya era un hombre libre. "Esta persecución sienta un precedente peligroso que debe preocupar a periodistas en cualquier parte", ha dicho Jennifer Robinson, una de las letradas, denunciando que "EEUU busca ejercitar jurisdicción extraterreste sobre todos sin darles protecciones constitucionales de libertad de expresión".

 "La persecución siente un precedente escalofriante", ha denunciado Barry Pollack, el otro abogado de Assange. "El tribunal ha determinado que no se causó daño con la publicación (de las filtraciones de WikiLeaks). Sabemos que tenían valor informativo, que las citaron los principales medios de comunicación del planeta y que revelaron información importante. A eso se le llama periodismo. (...) EEUU está persiguiendo el periodismo como un crimen", ha dicho también Pollack. "Espero que esta sea la primera y última vez que ocurra".

La jornada

Assange había llegado a Saipán en un vuelo charter desde Londres tres horas antes de la vista, que se celebró a las nueve de la mañana hora local (la 1 de la madrugada en la España peninsular). Tras pasar por un hotel se desplazó hasta el tribunal, donde llegó vistiendo un traje oscuro, camisa blanca y una corbata marrón. Le acompañaba, además de dos de sus abogados, el embajador de Australia en EEUU, Kevin Rudd, y no contestó preguntas de la prensa a su entrada.

Dentro, la sala se llenó con unos 40 periodistas y público, incluyendo seguidores de Assange, y la expectación hizo que se habilitara otra adjunta donde se pudo seguir por circuito cerrado los procedimientos, que la jueza Manglona recordó que no podían grabarse.

A lo largo de la vista Assange explicó que leyó “detenidamente” y firmó el acuerdo con el Departamento de Justicia el lunes, ya tras abandonar la prisión londinense donde ha pasado cinco años, mientras esperaba en el aeropuerto de Stansted.

La jueza le preguntó varias veces si alguien había intentado sobornarle, intimidarle o forzarle a declararse culpable, a lo que cada vez Assange contestó que no. Cuando la magistrada le preguntó si se declara culpable porque es "de hecho culpable de ese cargo", el australiano tomó una pausa que periodistas presentes en la sala definieron como "notable" y finalmente dijo: "lo soy".

Luego la magistrada entró a considerar la sentencia. El cargo por su delito conlleva una pena máxima de 10 años de cárcel y una multa de 250.000 dólares, pero según el acuerdo de Assange con EEUU el ministerio público consideraba suficiente una pena de 62 meses, que podía darse por satisfecha con el tiempo que ha pasado en la prisión de Belmarsh.

Un último desafío

Durante la vista la magistrada pidió a Assange que explicara qué es lo que hizo por lo que se ha declarado culpable. "Trabajando como periodista animé a mi fuente a facilitar información que se decía que era clasificada para publicar esa información", respondió Assange. "Creí que la Primera Enmienda (de la Constitución estadounidense) protegía esa actividad pero acepto que fue una violación del estatuto de espionaje", añadió.

Ante peticiones de más explicaciones de la jueza sobre esa declaración, Assange expresó su opinión de que "la Primera Enmienda y la Ley de Espionaje se contradicen", dijo, para luego añadir: "Acepto que sería difícil ganar un caso así dadas las circunstancias". Sus abogados, a continuación, profundizaron en las explicaciones, asegurando que Assange "entiende que ningún tribunal ha mantenido que hay una defensa por la Primera Enmienda ante la Ley de Espionaje y sobre esa base se declara culpable".

Los representantes del Departamento de Justicia replicaron diciendo: "Rechazamos esos sentimientos pero aceptamos que los cree".

También ante la jueza esos representantes del Gobierno de Joe Biden repasaron las acusaciones contra Assange, que empezó a realizar sus filtraciones cuando Barack Obama estaba en la Casa Blanca y fue imputado durante el mandato de Donald Trump, asegurando que realizó sus acciones de forma "consciente y voluntaria".

Caracterizaron WikiLeaks como una web que intencionadamente buscó exponer información sensible de defensa y militar amenazando la seguridad nacional de EEUU y acusaron a Assange de animar a individuos con alto nivel de acceso a secretos a facilitarle información. Entraron en detalle en los documentos clasificados que facilitó a WikiLeaks la antigua analista del Ejército Chelsea Manning, una filtración por la que fue arrestada, juzgada y condenada a 35 años de cárcel (aunque Barack Obama le conmutó la pena tras siete años encarcelada).

El desenlace

Tras un breve receso de 15 minutos, sobre las 10.45 Assange hizo por segunda vez su declaración de culpabilidad ante la jueza. Luego llegó otro receso de 20 minutos y, finalmente, el desenlace, cuando la magistrada aceptó la parte del acuerdo que considera suficientes el tiempo que ya ha pasado encarcelado.

Aunque Manglona dijo que una multa apropiada podría oscilar entre los 15.000 y los 150.000 dólares, se explicó que Assange no los puede pagar y que el acuerdo recomienda que no se aplique ningún castigo económico.

La jueza tampoco impuso ningún periodo de libertad bajo supervisión. Y explicó al anunciar su decisión que han influido tanto la falta de víctimas directas de las filtraciones como la "difícil experiencia de 14 años" que ha vivido Assange. Aunque dijo que de haber tenido el caso en 2012 no habría aceptado el acuerdo, aseguró que el tiempo cuenta. Y al tomar su decisión también consideró los 62 meses que Assange ha pasado en la cárcel como "justos, razonables y proporcionales al tiempo que sirvió en prisión Manning".

Los abogados de EEUU habían explicado antes que, una vez que la magistrada aceptara el acuerdo y pronunciara la sentencia, iniciarían inmediatamente el proceso para retirar los otros cargos que enfrentaba Assange, que en 2019 fue imputado con 18 cargos. Pese a la diferencia horaria de 14 horas con los EEUU continentales, eso permitía que el acuerdo entrara en efecto de forma inmediata. También se retiraba de forma inmediata la petición de extradición planteada en el Reino Unido.

Mientras los procedimientos tenían lugar, WikiLeaks colgó en X (Twitter) la información del vuelo que debía llevar a su fundador a Canberra. La plataforma ha puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos para costear tanto ese vuelo como el que Assange, sin posibilidad de volar en aviones comerciales, realizó a Saipán desde Londres.

Silencio de la Casa Blanca

Desde el lunes no ha habido ninguna reacción oficial de la Casa Blanca ni del presidente Joe Biden y a la hora de escribir estas líneas seguía sin haberla. La única referencia del ejecutivo la ha hecho este martes una portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Adrienne Watson, en unas declaraciones a la CNN. "Esta ha sido una decisión independiente tomada por el Departamento de Justicia y la Casa Blanca no ha estado involucrada", ha dicho.