Fin de una saga

La celebración domina las reacciones políticas al acuerdo por el que Assange quedará en libertad

Julian Assange, fundador de WikiLeaks, acuerda con EEUU declararse culpable para quedar en libertad

'Caso Assange': del seísmo de WikiLeaks a las grietas en la libertad de prensa

Un mural dedicado a Assange en un barrio de Moscú.

Un mural dedicado a Assange en un barrio de Moscú. / MAXIM SHIPENKOV / EFE

Idoya Noain

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El anuncio del acuerdo alcanzado por Julian Assange con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por el que quedará en libertad tras declararse culpable de un delito de filtración de información de seguridad nacional ha provocado una oleada de reacciones políticas de celebración, aunque lo polarizante de la figura también se ha evidenciado con algunas críticas.

En su Australia natal, adonde se espera que llegue este mismo miércoles desde las Islas Marianas, el territorio estadounidense en el Pacífico donde debe ratificarse el acuerdo en un tribunal, el primer ministro Anthony Albanese ha declarado que “sin importar las opiniones que la gente tenga sobre el señor Assange y sus actividades, el caso se ha arrastrado demasiado. No hay nada que ganar manteniéndolo encarcelado”, ha dicho.

Las voces más celebratorias las han alzado líderes de la izquierda global. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha declarado que “el mundo es un poco mejor y menos injusto” y ha asegurado que su liberación y retorno a casa, “aunque tarde, representan una victoria para la democracia y la lucha por la libertad de prensa”.

Mientras, el presidente de Colombia, Gustavo Petro ha dicho que “el eterno encarcelamiento y tortura de Assange era un ataque a la libertad de prensa a escala global”. Petro también ha escrito que "denunciar la masacre de civiles en Irak por parte de la acción bélica de EEUU fue su crimen" y ha añadido: "ahora la masacre se repite en Gaza"

En México tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como la nueva líder electa del país, Claudia Sheinbaum, han mostrado su alegría en mensajes en X (Twitter). “Cuando menos en este caso, la Estatua de la Libertad no quedó como un símbolo vacío; está viva y contenta como millones en el mundo”, ha escrito el líder de Morena, haciéndose una referencia a sí mismo tras haber dicho hace dos años que si Assange era deportado y encarcelado habría que empezar una campaña para “desmontar” el icónico monumento.

Desde Naciones Unidas, una portavoz de la Oficina de Derechos Humanos ha dado la bienvenida a la salida de Assange de Belmarsh, la prisión de máxima seguridad londinense donde ha pasado los últimos cinco años. Según un comunicado remitido a AFP por esa portavoz, Liz Throssell, el caso y el “encarcelamiento prolongado” de Assange. planteaban "una serie de dudas en materia de Derechos Humanos".

EEUU

En Estados Unidos, las reacciones han mostrado la significación de la figura de Assange, que siempre ha sido defendido por progresistas y activistas por la libertad de prensa pero que también en los últimos años ha sido abrazado como un emblema por el sector político y mediático de la ultraderecha, mostrando una evolución del Partido Republicano desde la llegada de Trump donde pierde peso el republicanismo tradicional firmemente aliado con el militarismo y la comunidad de inteligencia.

Aunque Assange fue imputado durante el mandato de Trump, varios republicanos del ala radical más alineada con el expresidente y candidato presidencial han celebrado la liberación del fundador de WikiLeaks. La congresista ultra Marjorie Taylor Greene ha denunciado que estuvo “retenido durante años por el crimen de hacer periodismo”, la misma idea que ha replicado su colega Thomas Massie, que ha aprovechado también para abogar por la retirada de cargos contra Edward Snowden, también perseguido por EEUU y refugiado en Rusia.

Es lo mismo que ha hecho el candidato independiente para noviembre Robert Kennedy Jr. Por su parte Cornell West, el académico progresista que también opta como candidato a las presidenciales, ha dicho que Assange debería ser “perdonado inmediatamente porque no cometió ningún crimen” y “simplemente expuso los crímenes barbáricos del imperio estadounidense”.

La crítica casi solitaria de Pence

Una de las voces conservadoras más destacadas en romper esa línea de reacción ha sido la de Mike Pence. En un mensaje en X, el que fuera vicepresidente de Trump ha denunciado que Assange “puso en peligro las vidas de nuestras tropas en tiempo de guerra y debería haber sido perseguido con todo el peso de la ley”. Pence ha tildado el acuerdo de la Administración Biden con el fundador de WikiLeaks como “una injusticia” y ha dicho que “deshonra el servicio y sacrificio de los hombres y mujeres de las fuerzas armadas y de sus familias”.

A la hora de escribir estas líneas no se había producido ninguna reacción pública a la noticia de la Casa Blanca. Tampoco del presidente Joe Biden ni de Donald Trump, que este jueves se encuentran en el primero de los dos debates televisados previstos antes de las elecciones de noviembre.