El conflicto de Oriente Próximo

Objetivo UNRWA: Israel torpedea la organización que refuerza el derecho de retorno de millones de palestinos

La agencia de la ONU mantiene un registro de refugiados y descendientes que tuvieron que huir de la Palestina histórica a Jordania, Líbano o Siria y podrían querer volver

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Mario Saavedra

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Cada vez que nace un niño de padre palestino en un campo de refugiados en Jordania, Líbano o Siria, o en los territorios ocupados de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, se le puede inscribir en la agencia de refugiados de Naciones Unidas para Palestina, UNRWA. Se le da una tarjeta, que puede ser un papel plastificado con un sello con el logo azul de la agencia o ahora, incluso, una tarjeta electrónica. Con ella puede solicitar algunos de los servicios básicos que ofrece la agencia: educación y sanidad, fundamentalmente. 

Pero también entran a formar parte de un registro de refugiados palestinos. Son ya 5,9 millones, según los últimos datos de 2022. Este registro pone de los nervios a Israel, porque no para de crecer y consolida derechos del grupo de palestinos que fueron expulsados de sus tierras en una guerra lejana, la árabe-israelí de 1948. Para los palestinos es la única forma de demostrar quiénes tienen derecho a vivir en un futuro Estado palestino, y da fe de esa expulsión forzosa de sus padres o abuelos. 

Especialmente delicada es la cuestión de los 3,4 millones de refugiados que viven fuera de los territorios palestinos ocupados por Israel, en los países Jordania, Líbano y Siria. Para ellos se defiende el llamado derecho de retorno, uno de los puntos más espinosos en todas las negociaciones que se han llevado a cabo entre palestinos e israelíes. Israel intenta forzar una política de hechos consumados (quien fue expulsado, ya no puede volver) mientras que la Autoridad Palestina pelea por su derecho a regresar si así lo desean. 

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lleva años pidiendo que se desmantele la UNRWA. Lo mismo buscan los ministros ultraderechistas de su Gobierno. Dicen que perpetúa el “problema” de los refugiados. Ahora, tras el ataque de Hamás en Israel del pasado 7 de octubre, han emprendido una campaña de destrucción total, alegando que trabajadores de la organización participaron en la matanza de 1.154 personas. “Las iniciativas contra la UNRWA tienen que ver con que la organización está infiltrada por Hamás, se usan sus dependencias y hay complicidad con funcionarios”, afirman fuentes diplomáticas israelíes a este diario. 

Una investigación independiente encargada por la agencia, desacreditada por Tel Aviv, acaba de concluir que Israel no ha presentado pruebas que demuestren los lazos con Hamás. Algunos países retiraron su ayuda financiera cuando se conocieron las acusaciones de Tel Aviv, aunque la mayoría las han reanudado después. Alemania, segundo donante de la agencia, ha señalado este miércoles que retomará la financiación. Estados Unidos aún lo liga a que la UNRWA avance en transparencia y control de sus empleados. 

El problema de los refugiados

¿Carga Israel contra la UNRWA como un intento de acabar con el molesto registro de refugiados

“Creo claramente que es parte del objetivo de Israel. UNRWA se ha convertido en una representación de los refugiados. Es una percepción también de los palestinos: si cae, habrá menos presión en los círculos diplomáticos para garantizar el derecho de retorno”, explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, Jorgen Jensehaugen, investigador principal del Instituto de la Paz de Oslo. “Los palestinos que reciben ayuda de la UNRWA tienen tarjetas de identidad que les define simbólicamente como refugiados. Si colapsara, pasarían en teoría a formar parte de la Agencia de la ONU que trata a todos los demás refugiados, ACNUR”. Se diluiría la especificidad palestina. 

En la misma línea se expresa la propia agencia. “Los ataques de Israel contra UNRWA no tienen nada que ver con temas de neutralidad. En realidad están motivados por el objetivo de despojar a los palestinos de su condición de refugiados”, afirma a este diario Raquel Martí, directora de la UNRWA en España. “Netanyahu cree que acabando con la agencia se pondrá fin a la existencia de los refugiados de Palestina y se desvanecerán sus derechos reconocidos en las resoluciones de la ONU”, añade. El propio director general de la organización apuntó en la misma línea: "Los llamamientos para el cierre de UNRWA no tienen que ver con la adhesión a principios humanitarios. Su objetivo es poner fin al estatus de refugiados de millones de palestinos", dijo Philippe Lazzarini.

Una solución temporal desde hace 76 años

En 1948, Naciones Unidas partió el territorio de la Palestina histórica, controlada por Reino Unido, en dos Estados, Israel y Palestina. Comenzó la guerra árabe-israelí, que duró hasta el año siguiente. Centenares de miles de palestinos fueron expulsados de sus casas, pueblos y ciudades. Cuando terminó, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Resolución 302 de 1949 por la que se creaba la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés). 

Durante la guerra, la Cruz Roja Internacional, la Liga de las Sociedades de la Cruz Roja y el Comité de Servicio de los Amigos Americanos habían elaborado una lista con los palestinos expulsados. Esa lista fue heredada por la UNRWA. En 1950 se empezó a elaborar un censo formal de los refugiados palestinos: se identificó a un total de 875.000 palestinos refugiados. Desde entonces, se ha ido aumentado ese registro inicial con documentos que probaban la filiación y los derechos de residencia en la Palestina histórica. En 1992 se volvió a abrir un nuevo proceso de inscripción: se habían producido nuevas guerras desde la del 48 y nuevas anexiones de territorio por el victorioso Ejército israelí: 1956, 1967, 1973… El territorio palestino era cada vez más pequeño; la población, mayor. Se comenzaron a escanear de forma masiva documentos y se creó el Sistema de Información de Registro de los Refugiados (RRIS por sus siglas en inglés) actual.

“Los refugiados palestinos viven una situación excepcional que no tiene ningún otro refugiado, es una anomalía, agravada porque, al contrario que otros refugiados, el estatus se hereda de padres a hijos”, se quejan las citadas fuentes diplomáticas israelíes. Años después de la creación de la UNRWA se lanzó ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para todos los refugiados del mundo, con una cláusula de exclusión para los palestinos. “Es tan excepcional que en Cisjordania se computan como refugiados los habitantes del que quieren que sea el futuro Estado palestino”, añaden esas fuentes. 

El Gobierno israelí ha acusado a la UNRWA de estar inflando sin fin el problema de los refugiados. Si algo tiene claro Israel es que quiere menos palestinos en los territorios ocupados, no más. Se opone fervientemente a la vuelta de los más de 3,4 millones de palestinos de otros países. Porque el fondo del conflicto de Oriente Próximo es una pelea sin fin por la tierra, el agua y los recursos naturales, que va ganando Israel. En realidad, el número de refugiados palestinos, expulsados de sus tierras, es aún mayor: no se computan los millones que se fueron a Egipto, Europa o Estados Unidos, porque cuando se fundó la organización no se consideraron esas áreas como zonas de operación.

El futuro de la UNRWA, en todo caso, no está en manos de Israel o Netanyahu. Solo la Asamblea General de Naciones Unidas podría disolverla y eso no parece que vaya a ocurrir.