Libertad de prensa

Indignación en Francia por la detención de una periodista que desveló secretos militares

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FOTO BAJADA DE 123RF EL 14 DE OCTUBRE DEL 2021. CIBERDELITO, CIBERCRIMEN, CIBERDELINCUENCIA, CIBERDELINCUENTE Wanted hackers coding virus ransomware using laptops and computers in the basement. Cyber attack, system breaking and malware concept.

FOTO BAJADA DE 123RF EL 14 DE OCTUBRE DEL 2021. CIBERDELITO, CIBERCRIMEN, CIBERDELINCUENCIA, CIBERDELINCUENTE Wanted hackers coding virus ransomware using laptops and computers in the basement. Cyber attack, system breaking and malware concept.

Enric Bonet

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Es una detención poco habitual en Francia, así como en la mayoría de los países de Europa Occidental. La periodista independiente Arianne Lavrilleux fue arrestada el martes por la mañana y estuvo retenida en una comisaría en Marsella cerca de dos días. Pese a su liberación el miércoles por la noche, este caso ha generado indignación en el país vecino, sobre todo en el sector periodístico. Ha reabierto la controversia sobre las maltrechas relaciones que el Gobierno de Emmanuel Macron mantiene con una parte significativa de los profesionales de la información, denunciados por haber revelado informaciones de interés público y aporreados por la policía en múltiples manifestaciones.

El arresto de Lavrilleux se produjo en el marco de una investigación judicial de los servicios de inteligencia franceses por una serie de artículos de esta reportera en el medio de investigación Disclose. En ella, hizo una serie de revelaciones sobre la participación de agentes secretos franceses en la operación militar Sirli en Egipto, sobre la venta de 30 aviones Rafale al régimen egipcio de Abdelfatá al Sisi, de material de guerra francés a Rusia que está siendo utilizado en la guerra de Ucrania o sobre la comercialización de armas con Arabia Saudita. Todo este trabajo le valió a Lavrilleux la nominación en 2022 al premio Albert Londres, el galardón periodístico más prestigioso en el país vecino.

“Perseguir a una periodista”

A pesar de ello, la fiscalía francesa abrió en agosto de 2022 una investigación sobre Lavrilleux y Disclose por vulneración del secreto de defensa. Se trata de un delito castigado en Francia con penas de hasta 5 años de prisión y multas de 75.000 euros. Del caso, se encarga la agencia de seguridad interior (DGSI). Además de su arresto durante 39 horas, las fuerzas de seguridad inspeccionaron el domicilio de la periodista. “Nueve agentes de los servicios de inteligencia y magistrados que normalmente se encargan de investigaciones antiterroristas se presentaron en mi casa”, ha denunciado este jueves Lavrilleux en una rueda de prensa en la sede de la oenegé Reporteros Sin Fronteras (RSF) en París.

La reportera ha criticado que la traten como una “delincuente” por haber hecho simplemente su trabajo de reportera de investigación. “Normalmente, se dedican a evitar atentados. Estos cerebros brillantes fueron movilizados durante meses para perseguir a una periodista, sus fuentes (…). Se trata de una vulneración extrema de la libertad de informar y de la protección de las fuentes periodísticas”, ha lamentado Lavrilleux, quien también colabora con el diario digital Mediapart, la revista Le Point y las emisoras de radio RFI y RTL. Además de ella, los magistrados interrogaron a un militar retirado, que podría ser imputado. 

RSF ha denunciado un “procedimiento excepcional”. “Estas intervenciones suponen una grave vulneración al principio del secreto de las fuentes”, lamentó en un comunicado. Organizaciones de periodistas y formaciones de izquierdas convocaron el miércoles concentraciones en apoyo a la periodista detenida. El Partido Socialista ha lamentado que este arresto se produce en “un contexto de retroceso generalizado de la libertad de prensa en Francia”

La complicada relación de Macron con los periodistas

Más allá del conocido caso de Julian Assange, reprimido con gran dureza por Estados Unidos y Reino Unido por las revelaciones en 2010 de Wikileaks, las detenciones de periodistas por aportar informaciones de interés público resultan poco frecuentes en países de Europa Occidental. Más habituales son los de los lanzadores de alerta, como el exiliado Edward Snowden o el portugués Rui Pinto (por el Football Leaks), amenazados por un durísimo castigo legal por sus filtraciones. Los servicios secretos galos ya habían interrogado en 2019 a otros tres periodistas de Disclose por revelaciones sobre las armas francesas que se utilizan en la guerra de Yemen.

Sin embargo, el caso de Lavrilleux ha sido percibido en varias redacciones francesas como la gota que ha colmado el vaso del deterioro de la libertad de información en Francia —un país reputado por la pluralidad y la calidad de sus medios— durante la presidencia de Macron. “Lejos de ser un episodio aislado, la detención de Arianne Lavrilleux aumenta la interminable lista de vulneraciones a la libertad de la prensa, que no paró de crecer desde 2017”, criticaba esta semana la periodista Ellen Salvi, de Mediapart, que siguió la actualidad presidencial entre 2017 y 2022.

Pese a presentarse como un dirigente “liberal” y que su irrupción en 2017 se vio favorecida por un trato benevolente por la mayor parte de los medios, la llegada de Macron al Elíseo coincidió con restricciones a los periodistas que siguen la actualidad presidencial y gubernamental. Desde entonces, ha primado la voluntad que la comunicación corporativa se anteponga a la información periodística. Han sido habituales las llamadas de ministros a medios o las denuncias (o amenazas de ello) contra aquellos medios que filtraron informaciones delicadas (pero también de menos relevantes), como el caso Benalla. “Durante los últimos años se multiplicaron los ataques” contra la libertad de prensa, “especialmente durante la presidencia de Macron”, ha denunciado la periodista detenida.

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