Viaje de Estado

Macron despliega los fastos de París y Versalles para el rey Carlos III

Carlos III culmina con su visita a Francia el deshielo de las relaciones entre París y Londres

Carlos III y Emmanuel Macron durante la primera visita de Estado del monarca a Francia

Carlos III y Emmanuel Macron durante la primera visita de Estado del monarca a Francia / reuters

Enric Bonet

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Ceremonia en el Arco de Triunfo, desfile aéreo, cena en el Palacio de Versalles… El presidente francés, Emmanuel Macron, ha recibido por todo lo alto al rey británico Carlos III, quien inició este miércoles por la tarde una visita de Estado de tres días en Francia. Seis meses después de que esta cita diplomática se viera cancelada en el último momento por las multitudinarias y acaloradas protestas contra la impopular reforma de las pensiones galas, el dirigente francés se ha sacado la espineta de ese fiasco. Su país no será el primero en acoger una visita al extranjero del monarca británico —al final fue Alemania—, pero este encuentro sí que tiene lugar en un momento de deshielo de las relaciones entre París y Londres.

“Esta visita llega en un muy buen momento, con una mejora evidente en las relaciones en los últimos meses”, aseguró Peter Ricketts, el exembajador británico en París, en una entrevista con el diario Libération. Después de unos últimos años de constantes roces entre París y Londres por el Brexit y la situación migratoria en el canal de la Mancha, la llegada de Rishi Sunak —con numerosos puntos en común con Macron— calmó esas tensiones. Además, el presidente francés se reunió el martes con el dirigente laborista Keir Starmer, jefe de la oposición en Reino Unido y que lidera con una distancia muy amplia los sondeos de cara a las próximas elecciones generales, previstas para el año que viene o principios de 2025. 

Como suele ser habitual en la corona británica, prima el protocolo y lo simbólico. No se esperan declaraciones ni decisiones políticas de calado durante la visita de Carlos III a París y Burdeos. Su principal función: simbolizar esta reconciliación entre Francia y Reino Unido.

Una recepción por todo lo alto

“Usted vino como príncipe, ahora vuelve como rey. ¡Bienvenido su majestad!”, afirmó Macron en la red social X (antes Twitter). Para recibir a Carlos III y la reina Camila, el dirigente centrista no ha escatimado en monumentalidad, de la que París y su región van sobradas. De hecho, esta acogida supera claramente en galones a los dados en el pasado a los jefes de Estados de las dos principales potencias del mundo, como el presidente estadounidense, Donald Trump, en julio de 2017, o el chino Xi Jinping en marzo de 2019.

Después de su llegada al aeropuerto parisino de Orly, Carlos III y Camila fueron recibidos por la primera ministra, Élisabeth Borne. Participaron luego en una ceremonia en los Campos Elíseos y delante de la tumba del Soldado desconocido. Ambos dirigentes se reunieron en el Elíseo y luego plantaron en la embajada británica —situada muy cerca de la sede de la presidencia francesa— un roble que el Palacio de Versalles ha dado al monarca. Y por la noche está prevista una majestuosa cena en Versalles.

Cena fastuosa en Versalles

Con empresarios multimillonarios (Bernard Arnault, Xavier Niel…) y personalidades de la cultura y el deporte invitados (Mick Jagger, Charlotte Gainsbourg, Arsène Wenger…), la reunión en Versalles representa uno de los actos destacados del viaje de Carlos III. El rey también dará el jueves un discurso en el Senado ante senadores y diputados, en el momento más político. En la prensa francesa, han corrido ríos de tinta con el menú de esa cena, elaborado por los mejores chefs galos. Un acto que hace las delicias de los amantes de la corona británica y la prensa del corazón, pero que corre el riesgo de reforzar la imagen de un Macron alejado de la ciudadanía y sus problemas. 

“Tenemos que imaginarnos el choque de imágenes. Por un lado, el litro de gasolina a 2 euros y la gente que se ve obligada a saltarse una comida al día. Por el otro, esta mesa de banqueros y cortesanos de las relaciones franco-británicas. Este choque de las imágenes llega en mal momento”, advertía la editorialista de izquierdas François Degois en la emisora Sud Radio. El presidente francés tenía apuntada en rojo en el calendario esta tercera semana de septiembre como una buena oportunidad para marcar distancias con su accidentado segundo mandato: la visita de Carlos III vendrá acompañada por la del papa Francisco el fin de semana en Marsella. Pero dadas las polémicas incipientes, no está claro que lo consiga.