Plan del Elíseo

El Gobierno francés promete subir un 50% los fondos destinados a luchar contra la pobreza

La inflación asfixia a las asociaciones humanitarias en Francia y amenaza con limitar su actividad

La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, durante el acto en el que presentó este lunes su nuevo plan contra la pobreza.

La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, durante el acto en el que presentó este lunes su nuevo plan contra la pobreza. / EMMANUEL DUNAND / AFP

Enric Bonet

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Tras varios aplazamientos en los últimos meses, el Gobierno de Emmanuel Macron ha presentado este lunes un nuevo plan para luchar contra la pobreza. Lo ha hecho en un momento de urgencia debido a una inflación persistente que no solo alarga las colas del hambre, sino que también asfixia a las asociaciones humanitarias encargadas de las distribuciones de comida. Desayunos gratuitos en las escuelas de barrios más pobres, mantener el número de plazas en los centros para personas sin domicilio... La mayoría de las medidas ya formaban parte del anterior plan, anunciado en 2018.

La principal novedad de este lunes ha sido la promesa de la primera ministra, Élisabeth Borne, de "aumentar en un 50% los fondos destinados a luchar contra la pobreza respecto a la estrategia precedente". Con el anterior plan, estaban presupuestados unos 8.000 millones de euros en cuatro años (es decir, unos 2.000 millones anuales). ¿Logrará ahora incrementarlos hasta unos 12.000 millones en los próximos cuatro años? La promesa no resultará fácil de cumplir, teniendo en cuenta la voluntad del Ejecutivo macronista de reducir al 3% el déficit público de aquí a 2027 y aumentar de manera considerable el gasto en defensa y seguridad.

"No muestra una gran ambición"

Pese a las previsiones gubernamentales de que el aumento de los precios se frenaría con claridad a partir del verano, este problema continúa enquistado en Francia. El índice de precios de consumo (IPC) se incrementó de nuevo en agosto, tras varios meses de respiro, y se situó en el 5,7% —por encima de la media europea del 5,3% y del 2,4% en España—. Este carácter persistente ha acentuado las dificultades económicas de la población gala, sobre todo para los 9,2 millones de pobres en el país vecino (un 15% de los franceses). También se ha visto reflejado con un aumento del 25% en los dos últimos años de aquellos que acuden a las distribuciones de los Restos du coeur, la principal asociación de ayuda alimentaria en Francia.

El Ejecutivo pretende con este plan "responder a la urgencia de la situación social" y "corregir las desigualdades estructurales", ha defendido Borne. Pese a la nueva coyuntura marcada por la inflación, las propuestas para luchar contra la pobreza resultan muy parecidas a las anunciadas en 2018. Una de las medidas estrella, entonces, fue la distribución de desayunos gratuitos en las escuelas de barrios modestos. Al final, esta política interesante ha tenido un impacto limitado debido a su carácter voluntario. El Gobierno también contempla ahora que los institutos de esos mismos distritos abran hasta las seis de la tarde y así se favorezca el repaso escolar en las aulas públicas.

Las asociaciones y sindicatos consideran que estas medidas "van en la buena dirección", pero son "de largo insuficientes". "El Gobierno debe mostrar que toma el pulso de lo que está sucediendo", ha advertido el presidente de la Federación de Actores de la Solidaridad, Pascal Brice. "Esperamos mucho en esta materia, pero de momento las señales no muestran una gran ambición", ha lamentado Christophe Robert, el delegado general de la Fundación Abbé Pierre.