Cita multilateral

Brasil recupera el liderazgo regional en la cumbre de países de Latinoamérica y el Caribe

La vuelta de Lula al poder supone un fuerte reordenamiento político en América Latina y se refleja en la cumbre de la CELAC

Lula a su llegada a la cumbre del CELAC.

Lula a su llegada a la cumbre del CELAC. / Reuters

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Brasil ha acaparado la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se realiza en la ciudad de Buenos Aires. Por un lado, la rutilante presencia, otra vez, de Luiz Inacio Lula da Silva resulta una inevitable referencia regional que genera un nuevo equilibrio de fuerzas internas. Pero también ha sido el intento de golpe de Estado en Brasil el que no pudo pasar inadvertido por el presidente Alberto Fernández al inaugurar la reunión. Para Fernández, es "imperativo" que América Latina y el Caribe enfrenten en su "diversidad" ideológica un peligro hasta entonces desconocido: la emergencia de una "derecha recalcitrante y fascista".

Al abrir las discusiones entre jefes de Estado, el mandatario anfitrión habló de los sucesos del 8-E, que calificó de "locura", así como el fallido magnicidio de la vicepresidenta argentina Cristina Kirchner y el golpe de estado contra Evo Morales, en noviembre de 2019. En ese sentido, Fernández consideró que es necesario fortalecer "la institucionalidad y la democracia". Sobre esas bases, aseguró, la región "tiene una gran oportunidad de avanzar en la integración". Como parte de esa misma premisa, Lula y Fernández hablaron el pasado lunes sobre el sueño de una "moneda común" argentino-brasileña que luego podría ampliarse a los demás países sudamericanos.

Giro esperado

La CELAC se fundó en 2010, cuando Lula terminaba su segundo mandato. El organismo ha intentado disputarle la representación regional a la Organización de Estados Americanos (OEA), que también incluye a Estados Unidos y Canadá. En la cita de Buenos Aires, Washington asiste en calidad de país invitado. Joe Biden envió a Christopher Dodd, asesor presidencial especial para las Américas. Desde su fundación, y bajo inspiración brasileña, la CELAC se pensó como un espacio de autonomía política relativa en un mundo multipolar. Bajo ese criterio también se le tendió la mano a China. Su líder, Xi Jinping, participó a través de un video. El otro gran interlocutor es la UE.

Durante los años de mayor predominio de las fuerzas conservadoras en la región, la CELAC se convirtió en un foro prácticamente inexistente. Es a partir de la vuelta de Lula que vuelve a cobrar fuerza y recuperar las ideas que habían quedado archivadas mientras gobernaron en Argentina, Brasil, Colombia y Chile los presidentes Mauricio Macri, Michel Temer, Jair Bolsonaro, Iván Duque y Sebastián Piñera.

Al abrir el foro, el presidente argentino Alberto Fernández advirtió sobre el peligro de una "derecha recalcitrante y fascista"

El caso venezolano

Si bien Nicolás Maduro se ausentó de la cumbre alegando un hostigamiento de la "derecha neofascista", la situación venezolana no estuvo ausente en el discurso de Fernández. "Cuba lleva un bloqueo de más de seis décadas. Venezuela padece otro tanto y tenemos que levantar nuestra voz", dijo dando cuenta de la actual relación de fuerzas en América Latina. Los vínculos con Caracas experimentan un giro a nivel regional, y no solo por los cambios en Brasil, Colombia y Chile. Ha sido también la invasión rusa a Ucrania y su efecto en el mercado internacional de los hidrocarburos el que le dio al Palacio de Miraflores un nuevo estatus. La condición de Venezuela de gran productor petrolero, el retorno de la norteamericana Exxon a ese país, supusieron un sutil reordenamiento de las relaciones entre Caracas y Washington.

Ahora, con Lula en el poder, se espera que Brasil juegue otra vez un papel moderador y contribuya a la solución del conflicto político interno venezolano, que intenta encauzarse en las negociaciones entre el Gobierno y la oposición que se realizan en México. De hecho, ese fue uno de los temas que Lula conversó, poco antes de asumir la presidencia, con una misión norteamericana encabezada por el consejero de Seguridad Nacional, Jack Sullivan. El líder del Partido de los Trabajadores le dijo a su interlocutor algo que la la mayoría de los integrantes de la CELAC podrían suscribir: "así como estoy en contra de la ocupación territorial de Ucrania por parte de Rusia, también me opongo al bloqueo contra Caracas y las amenazas de ocupación".

La crisis peruana

La cumbre de Buenos Aires debe concluir con un documento conjunto que reivindica, según aseguró el ministro de Exteriores argentino, Santiago Cafiero, la idea del "multilateralismo solidario" que se funda en el "diálogo" y "el respeto" como instrumentos para derrotar "la cultura del odio".

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Además de la sorpresiva ausencia de Maduro, advertido entre otras cosas de las protestas de la comunidad venezolana en Buenos Aires, tampoco viajó su colega mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien intervino a través de un video.

La presidenta provisional peruana Dina Boluarte se ausentó a su vez debido a la profunda crisis política que tiene lugar en su país. Los sucesos peruanos, y el riesgo latente de la caída del Gobierno interino en medio de fuertes protestas, tanto en Lima como en el interior peruano, son observados también con inquietud por la CELAC.