Tiene 71 años

El príncipe Heinrich XIII, el aristócrata conspiracionista que quería liderar el golpe de Estado en Alemania

 Heinrich XIII durante su detención en su casa de Frankfurt, este miércoles 7 de diciembre de 2022.

Heinrich XIII durante su detención en su casa de Frankfurt, este miércoles 7 de diciembre de 2022. / AFP / Boris Roessler

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Alexandra Costa

Alemania sigue sin dar crédito a lo sucedido este miércoles. Las autoridades del país germano desarticularon la mayor operación contra una red ultraderechista desde hace años. Los 25 detenidos no reconocen la legitimidad de la República Federal que se instauró tras la Segunda Guerra Mundial y planeaban dar un golpe de Estado. Es más, contemplaban la opción de tener que alzarse en armas, relatan los medios germanos. Todo para conseguir un derrocamiento íntegro del sistema democrático a fin de sustituirlo por uno propio: el Reichsbürger (movimiento Ciudadanos del Reich, en castellano), un grupo que engloba una nebulosa heterogénea de neonazis, nostálgicos del Káiser, conspiracionistas y personas con creencias esotéricas. El cabecilla de la red ultra es el príncipe Heinrich XIII, un aristócrata que aspiraba a liderar el nuevo Gobierno. Esto es lo que se sabe de él.

Heinrich XIII fue arrestado en su casa de Frankfurt por policías con pasamontañas. Durante años, ha defendido públicamente la teoría de que la vida era mejor en todo el mundo bajo la monarquía. "Antes, si las cosas no funcionaban bien, simplemente acudías al príncipe", dijo en 2019 en una conferencia en Suiza organizada por la plataforma Worldwebforum. "¿A quién se supone que debes acudir hoy? ¿A tu parlamentario, al nivel local, federal o de la UE? ¡Buena suerte!", ironizó.

De dinastía a familia nobiliaria

El príncipe Heinrich XIII es uno de los últimos descendientes de la Casa de Reuss, una dinastía que gobernó durante 800 años partes del actual estado federado de Turingia, al este del país y donde la extrema derecha fue el partido más votado en las elecciones federales de septiembre de 2021. En esta línea, el aristócrata aseguró en ese evento de 2019 que en el "principado de Reuss" las personas llevaban "vidas felices" porque la tasa impositiva era "solo del 10%" y las estructuras gubernamentales eran "sencillas y transparentes".

Después de la Revolución de Noviembre de 1918, la cual coincidió con el final de la Primera Guerra Mundial, los territorios de Reuss fueron unificados en 1919 como República de Reuss, que a su vez fue incorporada a Turingia en 1920. Esa dinastía es ahora una familia nobiliaria alemana. Aunque ya no hay príncipes ni princesas en Alemania, algunos descendientes como Heinrich han seguido usando el título.

"Anciano confundido"

Todos los hijos varones nacidos en la familia se llaman Heinrich desde el siglo XII, en honor a Enrique IV, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Además, se les daba un sufijo numérico. Cuando llegaron al número 100, comenzaron a contar nuevamente, de ahí que cuando este hombre nació, en 4 de diciembre de 1951, recibió el nombre de Heinrich XIII. Tanto es así que se adscribió a la tradicional convención de nombres de su familia con su propio hijo, Heinrich XXVIII, que nació en 1991.

La familia hace tiempo que se distanció de él. De hecho, Heinrich XIII abandonó el clan voluntariamente hace 14 años por discrepancias. Es un personaje bastante conocido en su ciudad, Frankfurt, por su linaje y por haber sido empresario. El portavoz de la familia, Heinrich XIV, le describió en verano como un "anciano amargado y confundido" guiado por "teorías de conspiración".

Quería ser el próximo Káiser

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En este sentido, en ese discurso público de 2019, pronunció conspiraciones antisemitas. También dijo que Alemania había sido un país "ocupado y vasallo" desde la Segunda Guerra Mundial, el cual necesitaba "recuperar su soberanía a través de un acuerdo de paz". Los investigadores creen que quería ser el próximo Káiser (emperador) alemán.

En su opinión, las monarquías en todo el mundo, incluida la de Francia, habían sido derrocadas debido a la intromisión de potencias extranjeras que querían establecer "estructuras corporativas en busca de ganancias". Como resultado de todo, aseguraba que la gente "había sufrido".