Visita polémica

El Papa se traslada a Bahréin para reforzar el diálogo con el islam

El viaje, que empieza hoy, también tiene como objetivo enviar un mensaje a los conflictos en curso

Familias de presos políticos encarcelados en el país del Golfo piden al Pontífice que denuncie la situación

La guarda real de Bahréin se prepara para recibir al papa Francisco, este jueves en Manama.

La guarda real de Bahréin se prepara para recibir al papa Francisco, este jueves en Manama. / HAMAD I MOHAMMED (REUTERS)

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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El Papa sigue con sus viajes para estrechar relaciones y alianzas. Este jueves, Francisco ha iniciado una visita de cuatro días al minúsculo Bahréin que tiene como objetivo reforzar el diálogo con el islam y enviar otro mensaje de alerta a un mundo sacudido por conflictos que no se apagan. La visita, sin embargo, también ha sido antecedida por una carta de familiares de condenados a muerte en el país del golfo Pérsico en la que se pide que el Pontífice argentino denuncie la situación de los presos políticos allí encarcelados.

Con este preámbulo, el monarca católico, que para su primer desplazamiento hasta la ciudad de Awali usará el avión A330 de la compañía Ita (la vieja Alitalia), tiene previsto participar al Foro de Bahréin para el Diálogo: Oriente y Occidente por la Convivencia Humana, y mantener diversas reuniones con las autoridades religiosas y civiles locales, algo que muestra el buen estado de la relación. Tanto es así que está previsto que se encuentren con el Papa también integrantes del Consejo Musulmán de Ancianos y el rey de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa.

Una de las reuniones más esperadas, sin embargo, será con el Gran Imán de al-Azhar, el jeque Ahmad al-Tayyeb, una de las autoridades musulmanas suníes más importantes, de perfil moderado, y que mantiene desde hace algunos años ya una relación consolidada con Francisco. El nuevo encuentro se produce después de la firma de ambos en 2019 del documento "Fraternidad Humana", una iniciativa de paz cristiano-musulmana respaldada por Emiratos Árabes Unidos y que la ONU celebra ahora con una jornada especial, lo que los analistas consideran un reflejo de los significativos pasos hacia adelante de los últimos años en la relación entre las dos religiones.

Ucrania y Yemen

En este contexto, el desplazamiento asimismo será una ocasión para que Francisco le haga un guiño a los chiíes, la religión de la mayoría de la población en Bahréin pese a que la actual monarquía gobernante de los Al Jalifa es suní. Y también para que el Papa se dirija a la pequeña comunidad católica que vive en el país (unos 80.000) y aborde la guerra en el cercano Yemen

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De hecho, el Papa ha querido precisamente empezar su viaje con una referencia a la guerra. Francisco lo ha hecho, antes de partir hacia Bahréin, reuniéndose en Roma con tres familias de refugiados ucranianos, procedentes de las provincias de Kropyvnytskyi, Zaporiyia y Kiev. Un gesto, este, que llega después de que en los pasados días el Vaticano se dijera disponible a aceptar una propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, para que el Papa participe en las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania.

La incógnita es cómo el Papa decidirá abordar la cuestión de la pena de muerte, que él ha condenado en múltiples ocasiones, y ahora ha sido puesta nuevamente de actualidad por la carta de esta semana de las familias de los 12 condenados a muerte. "Nuestros familiares siguen entre rejas y en riesgo de ser ejecutados a pesar de la clara injusticia de sus condenas", han escrito los familiares, denunciando esta situación que se ha encarnizado desde 2011, año del último gran levantamiento antigubernamental. Desde entonces, de hecho, Bahréin ha reintroducido la pena de muerte y ha encarcelado a centenares de manifestantes, periodistas y activistas en procedimientos criticados por numerosas asociaciones humanitarias.