Conflicto en el este de Europa

Las dificultades en el frente de Ucrania tensan el oficialismo ruso

  • Periodistas de medios afines y dirigentes próximos a Putin critican la ofensiva del Kremlin y exigen "medidas más drásticas"

El presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder checheno, Ramzán Kadyrov, en una imagen de archivo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder checheno, Ramzán Kadyrov, en una imagen de archivo. / ALEKSEY NIKOLSKYI / SPUTNIK (REUTERS)

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Àlex Bustos
Àlex Bustos

Periodista

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"Por aquí se me acusa de deprimir a la gente con mis noticias. Aparentemente, la gente necesita buenas noticias. Pero estamos en el momento que estamos. No habrá buenas noticias durante el futuro próximo. Ni del frente de Jersón, ni del frente de Lugansk". Así habla Alexander Kots, el corresponsal de guerra del Komsomolskaya Pravda, una de las cabeceras rusas más importantes en las redes sociales. La sensación que se respira en Rusia no es agradable, y esa tensión hace que algunas lenguas estén más afiladas de lo habitual.

Desde el Perviy Kanal, el canal estatal ruso, una de las principales voces, Olga Skabayeva preguntaba a un soldado de la "milicia popular" de Donetsk por qué el Ejército ruso avanza metro a metro, "mientras que el ucraniano va pueblo a pueblo". La respuesta del militar: "Debemos tener en cuenta que no estamos luchando contra tropas ucranianas, sino contra tropas de la OTAN. ¡Tienen reservas gigantescas!". En otra entrevista, un funcionario de la región ocupada de Jersón le recuerda a la misma presentadora que cuando hay retirada significa que no se va "hacia adelante", evitando utilizar otros eufemismos recurrentes en la retórica oficialista. 

Tensión en las filas rusas

La información que llega del frente no transmite optimismo y apoyos importantes del presidente ruso, Vladímir Putin, exigen cambios en el rumbo de la ofensiva en Ucrania. El gobernador de Chechenia, Ramzán Kadyrov, una de las voces más críticas, llegó a pedir usar la bomba nuclear el pasado domingo. El detonante, la pérdida de la ciudad de Liman. Razona que, en su opinión, "se deberían tomar medidas más drásticas, incluso la declaración de la ley marcial en zonas fronterizas y el uso de armas nucleares". Él mismo también respondió a las críticas que le han hecho, entre otros, el muftí checheno, quien le criticó por convocar a jóvenes al frente pero no ir él mismo. Su respuesta, unas semanas después, ha sido anunciar que enviaba a luchar a Ucrania a tres de sus hijos, de 16, 15 y 14 años.

A pesar de estas críticas, Putin ha ascendido este mismo miércoles a Kadyrov al rango de coronel general, según ha informado el checheno en su canal de Telegram. "Estoy enormemente agradecido a nuestro comandante en jefe por valorar altamente mis servicios. Prometo que no defraudaré la confianza depositada en mí de antemano", ha añadido.

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Otro de los críticos ha sido el líder de la compañía de mercenarios Wagner, Yevgeny Prigozhin. Recientemente admitió ser el creador de este grupo. Cuando se le preguntó por las declaraciones de Kadyrov, le mostró su apoyo. "Ramzán, eres el mejor", afirmó. "Hay que enviar a todos esos bastardos descalzos al frente con armas automáticas", añadió el conocido como "el cocinero de Putin" por los contratos de catering de una de sus empresas con el Kremlin. "Dios me libre", contestó cuando se le preguntó si estas palabras eran una crítica al Ministerio de Defensa.

Tanto Kadyrov como Prigozhin cuentan con hombres armados a su servicio que son prácticamente pequeños ejércitos que permiten a estos dos nombres del oficialismo presionar de una forma distinta a la de otros hombres importantes del putinismo. Putin necesita de su apoyo, según cuenta el medio independiente Meduza -tildado de agente extranjero por las autoridades rusas -. El líder ruso estaría interesado en "métodos militares alternativos" y tanto Prigozhin como Kadyrov pueden oferecerlos al Kremlin.