Trámite administrativo

La reina Isabel II murió "de vieja" según el certificado de defunción

La última aparición pública de la reina con vida fue el 6 de septiembre, solo dos días antes de su muerte

La Reina Isabel II.

La Reina Isabel II.

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La reina Isabel II murió de vieja. La causa de la muerte establecida en su certificado de defunción no deja resquicio a disquisiciones o hipótesis conspirativas. Hora de la muerte: 15H10. Causa: "vejez". Profesión: "Su Majestad la Reina". El certificado de defunción de Isabel II, que falleció el 8 de septiembre a los 96 años, fue hecho público este jueves por el Archivo Nacional de Escocia. Sin ir más allá de lo necesario, sin forense ni dictamen médico profundo, sin detalles innecesarios o indeseables, el trámite administrativo del certificado de defunción pasa con menos pena y menos gloria que los fastos interminables de los actos fúnebres arropados por la mayoría de los británicos.

Después de 70 años de reinado, Isabel II murió en su castillo escocés de Balmoral. Su fallecimiento fue anunciado por el Palacio de Buckingham a las 18H30 (17H30 GMT), pero se sabe que la primera ministra Liz Truss fue informada a las 16H30, casi una hora más tarde del último suspiro.

El certificado fue firmado por la princesa Ana, hija de Isabel II, que acompañó a la monarca durante sus últimas horas. Su hijo mayor, ahora el rey Carlos III, llegó a Balmoral al mediodía, pero sus otros hijos Andrés y Eduardo, así como el hijo mayor de Carlos, Guillermo, llegaron por la tarde. Enrique, hermano de Guillermo, llegó mucho después. No se despidieron de la reina.

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El castillo de Windsor, en las afueras del oeste de Londres, aparece en el certificado de defunción como su dirección "habitual". Isabel II pasó allí la mayor parte del tiempo desde el comienzo de la pandemia de covid-19, pese a que el palacio de Buckingham en Londres es generalmente la residencia principal de los monarcas británicos.

La última aparición pública de la reina fue el 6 de septiembre, solo dos días antes de su muerte, cuando encargó a la nueva primera ministra Liz Truss formar un Gobierno. La soberana se mostró sonriente, pero frágil, apoyada en su bastón. Nada indicaba ningún agravamiento de su estado de salud ni su inminente muerte.