Elecciones en Brasil

Lula presenta batalla por el voto de los evangélicos para ganar en primera vuelta

  • La mayoría de los católicos votarían al líder del Partido de los Trabajadores pero los evangelistas prefieren al líder de la ultraderecha

  • El exmandatario empieza a captar una mayor parte de los feligreses de las iglesias pentecostales

El expresidente y el candidato de a las elecciones por el Partido de los Trabajadores, Luiz Inacio Lula da Silva, en un acto de campaña este domingo.

El expresidente y el candidato de a las elecciones por el Partido de los Trabajadores, Luiz Inacio Lula da Silva, en un acto de campaña este domingo. / MAURO PIMENTEL (AFP)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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¿Milagro en Brasil? Luiz Inácio Lula da Silva ha vuelto a sacar ventaja a Jair Bolsonaro, a una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Según una encuesta de la consultora IPEC, el candidato del Partido de los Trabajadores tiene un 47% de la intención de voto de cara al 2 de octubre. El presidente de ultraderecha obtendría un 31%. Lula se encontraría muy cerca de evitar la segunda vuelta. Esta posibilidad parece estar relacionada con el crecimiento de su figura entre el electorado evangélico.

El pasado 7 de setiembre, durante los festejos por el Bicentenario de la Independencia de Brasil, Bolsonaro convocó a una multitud en las calles. El presidente se refirió a su rival como el "pandillero de nueve dedos", en alusión al meñique que su rival perdió cuando era obrero mecánico, a los 17 años. El auditorio celebró la invectiva. El pastor Silas Malafaia, quien estaba cerca del orador, también. El obispo pentecostal es uno de los puntales de la reelección del capitán retirado. Pero no el único. Pocos días antes, la primera dama, Michelle Bolsonaro, realizó una ronda de oraciones con numerosos representantes de las iglesias evangélicas cuya feligresía es objeto de una fuerte disputa entre los candidatos.

El 50% del electorado se considera católico, y más del 30%, evangélico. Lula aventaja a su rival entre los primeros, mientras que el capitán retirado es más fuerte entre los segundos. Sin embargo, el abanderado del PT ha acortado distancias. Semanas atrás, una encuesta de Genial/Quaest daba cuenta de que un 50% de los evangélicos, buena parte de ellos pobres, piensan que Bolsonaro comparte su mismo credo. Semanas más tarde, las opiniones no son estrictamente las mismas. El exmandatario redujo de 23 a 17 puntos la diferencia que su contrincante le llevaba en ese segmento de creyentes.

Adhesiones inesperadas

Varios episodios han favorecido este cambio de preferencias, uno de ellos tiene que ver con la decisión de Marina Silva, una 'expetista' y fervorosa evangélica, quien anunció su intención de hacer las paces con su antiguo partido y votarlo. La campaña de comunicación de Lula y su segundo, el centroderechista Geraldo Alckmin, hacia esa feligresía, ha comenzado a su vez a dar frutos desde el momento en que se distribuyó en las calles un folleto del partido cargado de pasajes de los libros de Salmos, Mateo, Romanos, Eclesiastés, Gálatas, Timoteo y Proverbios.

Los candidatos también expresan en esas páginas su voluntad de "cuidar la creación de Dios". La frase parece referirse al aborto, pero en rigor habla de la necesidad de una sostenibilidad social, medioambiental y económica. Se han impreso un millón de ejemplares del documento Es el momento de la esperanza, Brasil tiene un camino. El mismo ha sido redactado por el pastor presbiteriano Luis Sabanay, coordinador del Núcleo Evangélico del PT. El texto ha sido depurado de los contenidos progresistas que tanto irritan a los sectores más conservadores de la sociedad.

En 2002, Lula llevó como compañero de fórmula a un empresario cristiano, José Alencar y escribió una "Carta a los evangélicos" para aventar temores. El PT venció, pero la alianza con parte de esas iglesias fue muy precaria. Lula es desde hace años presentado como una encarnación del mal. El diputado bolsonarista y pastor Marco Feliciano (PL) ha asegurado que si el PT triunfa en las elecciones cerrará las iglesias evangélicas. "En el púlpito, no soy político, soy un pastor. Y, como pastor, tengo que advertir a mi rebaño que hay un lobo rondando", dijo.

La respuesta a Feliciano llegó el pasado viernes en el marco del masivo encuentro que Lula y Alckmin tuvieron con pastores evangelistas que apoyan esa fórmula presidencial. Uno de ellos, Sergio Dusilek, dijo que el líder del PT "no es el demonio" y las iglesias pentecostales deberían "pedirle perdón". A Bolsonaro lo llamó "presidente nefasto". Semejante postura lo obligó a abandonar la presidencia de la Convención Bautista Carioca, que agrupa a 528 iglesias en Río de Janeiro.

La pelea que viene por el voto cristiano

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Durante su Gobierno (2003-2010), Lula tuvo buenas relaciones con la muy influyente Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD). Su fundador, Edir Macedo, uno de los hombres más ricos de Brasil, y uno de los más anticomunistas, ha dejado claro que no quiere hacer las paces con Lula. Macedo ha escrito una suerte de epístola con las cinco razones por las cuales un cristiano no puede identificarse de ninguna manera con el PT. La Iglesia Universal del Reino de Dios es dueña del canal televisivo Record, que en algunas franjas horarias es el más visto en todo el país.

La pelea por las preferencias del electorado evangélico, en especial los habitantes de los barrios marginales, se intensificará en los próximos días. Bolsonaro, quien en 2021 introdujo en el Tribunal Supremo a un juez "terriblemente evangélico" ha hecho en las últimas horas una nueva concesión a esas iglesias al renovarles licencias extinguidas de canales televisivos. La cuestión, a estas alturas, es pasar a la segunda vuelta como sea.