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Los cubanos respaldan por mayoría la legalización del matrimonio igualitario y la gestación subrogada

El nivel de participación se acercó al 74% pero se computaron muchos votos en contra y una alta abstención

Los cubanos respaldan por mayoría la legalización del matrimonio igualitario y la gestación subrogada
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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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"Cuba dijo sí al Código de Familias", saludó desde su portada Granma, el diario oficial del Partido Comunista. Según datos preliminares del Consejo Electoral Nacional, 8. 447. 467 ciudadanos participaron de la consulta que validó una nueva normativa y que supone un giro político y cultural importante respecto del pasado al habilitar la legalización del matrimonio igualitario y la gestación subrogada . Eso representanta un 74% del padrón electoral, un número sorpresivo para un país acostumbrado a las unanimidades casi absolutas. La votación ha tenido lugar en medio de los efectos de los apagones y la escasez. Semejantes circunstancias parecen haber dejado su marca en las urnas porque el SI obtuvo el 66,87% de las papeletas válidas. El NO, en tanto, un 33%. Sin embargo, si se computaran las abstenciones (cerca del 26%), los votos en blanco y nulos, la cifra del rechazo sería más alta. 

El entusiasmo de Granma pasó por alto esos matices, que dan cuenta de una nueva realidad. A su vez, la prensa oficial evitó todo tipo de comparaciones con el pasado. De hecho, la participación en el referendo constitucional de hace tres años fue de un 84,4%, un número que ya entonces llamaba la atención porque el referendo constitucional de 1976 contó, en otras condiciones políticas, con la adhesión del 98% de los cubanos. E

El propio presidente cubano, Miguel Díaz Canel, dejó entrever no solo el fin de la era de las votaciones al unísono sino, también, la posibilidad de que el disgusto por lo que sucede se tradujera en la consulta. "Tenemos que acostumbrarnos a que en temas tan complejos donde hay diversidad de criterios y en medio de una situación compleja puede haber gente, incluso, que tenga un voto de castigo", dijo antes de sufragar. Las iglesias evangélicas habían llamado por su parte a rechazar el proyecto.

Granma prefirió enfatizar los aspectos positivos del nuevo Código "a favor de la inclusión, de la empatía, del amor", un cuerpo de leyes que "retrata el país que somos y el que queremos ser y responde a las esencias humanistas de la Constitución de la República y del Estado de derecho y justicia social que a partir de ella se erige". En ese sentido, consideró que cada voto favorable ha sido "profundamente revolucionario" y a favor de "un futuro de menos prejuicios y estereotipos".

Corte histórico

Las discusiones previas sobre el Código sacaron a la luz la profunda homofobia de las primeras décadas de la revolución. Eso incluyó un campo de trabajos, la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP), donde homosexuales y testigos de Jehová fueron enviados para "reeducarse", así como las persecuciones de escritores como Reinaldo Arenas, José Lezama Lima y Virgilio Piñera, entre otros.

Julio Antonio Fernández Estrada es historiador y doctor en ciencias jurídicas. Debió partir al exilio debido a sus confrontaciones con el Gobierno, siempre desde posiciones de izquierdas. "Creo que es una ley muy progresista, un objeto anacrónico y perturbador en el panorama jurídico cubano actual. Por eso es que ha sido tan polémica, aun siendo claramente una gran ley, la mejor, tal vez, que se ha hecho en Cuba en décadas", señaló a Hypermedia Magazine. Si bien es un código "refinado" que pone a la isla en el Siglo XXI, "ha nacido en un momento demasiado complicado". Los cubanos y cubanas "se están debatiendo entre la vida y la muerte de la nación". El país se encuentra "en medio de la más grave crisis migratoria de la historia" y de “una crisis política sin precedentes, después de una fatigante y mortífera epidemia que mató muchos más miles de cubanos los que el Estado reconoció, de nuevo, de forma indecente e inolvidable".  

La distancia entre el texto plebiscitado y la vida cotidiana es, para Fernández Estrada, insalvable: "es un Código para un país ideal, un Código para el país que yo quisiera, pero no para el país que existe en realidad. Estamos luchando por el pan y los antibióticos, y nos cuesta trabajo mirar hacia la parte de la justicia que se esconde debajo de nuestra supervivencia material y básica".

La cuestión migratoria

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De acuerdo con Naciones Unidas, en 2019, Cuba tenía más de un millón y medio de emigrados, lo que representaba casi 15% de su población. Esa cifra ha aumentado dramáticamente. Un total de 197.870 cubanos entraron solo a Estados Unidos entre el 1 de octubre de 2021 y el 3 de septiembre de 2022. Eso representa casi el 2% de toda la población de la Isla. Buena parte de esos hombres y mujeres mantienen vigentes sus derechos como ciudadanos cubanos. Sin embargo, no fueron habilitados para participar de la consulta. "La Constitución cubana de 2019 tiene muchas deudas, muchas lagunas políticas de injusticia y olvido. Una de ellas es la no mención ni consideración de la importancia, presencia y necesidad de participación de la población cubana que vive fuera de Cuba", estimó el jurista.