A dos días de la consulta popular

Boric cambia parte de su Gobierno como consecuencia de la derrota en las urnas

  • El presidente realiza cambios en cinco ministerios como signo de disposición al diálogo con la derecha

  • Boric espera que la oposición acompañe el nuevo proceso constituyente que debe organizar el Congreso

El presidente de Chile, Gabriel Boric.

El presidente de Chile, Gabriel Boric. / REUTERS

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Los primeros efectos concretos de la paliza en las urnas comienzan a sentirse en el Gobierno de izquierdas de Chile. El presidente Gabriel Boric tomó nota de los más de 20 puntos de diferencia por los cuales se impuso el "rechazo" a la Constitución que había redactado una Asamblea paritaria, y destituyó a parte de su equipo de ministros. Giorgio Jackson, compañero suyo en las luchas estudiantiles, ha pagado el precio de la derrota. Su lugar en la estratégica secretaría de la presidencia lo ocupa desde este martes Ana Lya Uriarte. Jackson ocupará el Ministerio del Desarrollo Social. Por su parte, Izkia Siches, que fue responsable de la campaña electoral que llevó a Boric, un joven entonces de 35 años, al Ejecutivo, cede su puesto a Carolina Tohá, quien se ha desempeñado en distintos roles durante la era de la Concertación Democrática, la coalición de centroizquierda que gobernó entre 1990 y 2010. También se realizaron cambios en las carteras de Ciencia, Salud y Energía, donde asumen Silvia Díaz, Ximena Aguilera y Diego Pardow, en lugar de Flavio Salazar, Begoña Yarza y Claudio Huepe, respectivamente.

Con estas modificaciones, el mandatario ha intentado dar una señal de disposición al diálogo con la oposición de derechas de cara al nuevo proceso constituyente cuya hoja de ruta debe ser diseñada ahora por el Congreso en un contexto completamente distinto al del estallido social de noviembre de 2019.

La debilidad de Boric ha quedado de manifiesto. En principio había designado al comunista Nicolás Cataldo como nuevo subsecretario del Interior. La ultraderecha puso el grito en el cielo. "¿Cómo se puede dialogar con un Gobierno e ir a validarlo a La Moneda si luego de una derrota electoral gigantesca se nombra a un subsecretario del Interior comunista, que desprecia a Carabineros y defiende el Wallmapu (bandera del pueblo originario mapuche)?", bramó en un mensaje en Twitter José Antonio Kast, el entusiasta admirador del general Augusto Pinochet. Cataldo, finalmente, ha tenido que dar un paso al costado. Su cargo ha tenido la duración de un suspiro.

Cambio de escenario

A dos días del traspié en la consulta popular de los defensores de la Carta Magna, Chile se parece más a lo que ocurría antes del estallido. Los sectores más duros de la derecha se sienten otra vez a sus anchas en los medios. El senador de la Unión Democrática Independiente (UDI), Iván Moreira, conocido por sus posiciones más osadas, reconoció que no era apropiado dar la cara durante la campaña electoral para "las caras visibles más conservadoras". Pero eso ya no se necesita.

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El presidente de la Cámara de Diputados, el socialdemócrata Raúl Soto, ha tomado nota de esta ofensiva. "No sería bueno para Chile ver un atrincheramiento de la derecha. Creo y quiero seguir creyendo que hay una voluntad genuina de avanzar en un diálogo que nos permita llegar a un acuerdo transversal, para poder habilitar un nuevo proceso constituyente y que nos pongamos de acuerdo para corregir los errores del proceso que acaba de fracasar, para hacerlo lo mejor posible".

El bando derrotado el pasado domingo todavía no sale del asombro por la magnitud del resultado. Al politólogo Javier Arce no parece sorprenderle lo que ocurrió en las urnas. La Convención paritaria redactó un texto "interesante en materia de derechos", pero, a la vez, "maximalista, excesivamente detallado y adornado, con un exceso de cosas que para el país no eran tan sentidas en su demandas”. A su criterio la gente pidió ir contra las AFP (fondos de pensión), mejoras a la salud, pero en ningún caso pidieron plurinacionalidad"