El PIB de Rusia se contrae un 4%, menos de lo previsto

Moscú advierte a Washington de la ruptura total de relaciones si el Congreso saca adelante la ley que declara Rusia estado que respalda el terrorismo

Un oficina de Gazprom en San Petersburgo, Rusia.

Un oficina de Gazprom en San Petersburgo, Rusia. / EFE/EPA/ANATOLY MALTSEV (Epi_rc_es)

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El Periódico

La economía de Rusia se ha contraído en el primer cuatrimestre del año un 4%, según datos publicados este viernes por el Banco Central de Rusia. Aunque se trata de una cifra menor de lo esperado, es la primera ocasión, en los últimos cuatro años en que el PIB del país reduce su tamaño, en esta ocasión debido a la guerra y al alud de sanciones internacionales.

La principal institución monetaria de Rusia ha difundido este viernes un borrador de sus previsiones para los próximos tres años, en los que dibuja un panorama de estancamiento, aunque en ningún caso catastrófico. En el presente ejercicio, la economía del país se reducirá entre un 4% y un 6%, y en el próximo, entre un 1% y un 3%. De creer a las estadísticas oficiales del Kremlin, en 2025 Rusia volvería a crecer, a una tasa moderada, entre el 1,5 y el 2,5%. "La economía se moverá hacia un equilibrio a largo plazo", ha puntualizado Alekséi Zabotkin, vicedirector de la institución. "Cuando supere la reestructuración, volverá a crecer", ha continuado.

Son previsiones relativamente optimistas, que contrastan con predicciones realizadas por analistas e instituciones occidentales. Según ha augurado el Instituto de Finanzas Internacionales en una nota de análisis, el conflicto en Ucrania se va a llevar por delante "los logros económicos de los últimos 15 años", justamente el periodo en el que el país creció a importantes tasas que en algún caso superaron los dos dígitos, logrando dejar atrás el decenio de caos tras la desintegración de la URSS en 1991. El Fondo Monetario Internacional, por su parte, estima que el PIB ruso podría contraerse alrededor del 8,5% en 2022, una cifra no vista en el país precisamente desde la implosión postsoviética.

Vínculos con China

Moscú intentará, en los años a venir, suplir el colapso de los vínculos comerciales que la unían con Europa Occidental y EEUU incrementando su comercio con China. Precisamente, se acaba de conocer que las exportaciones chinas hacia Rusia han recuperado los niveles previos al inicio de la guerra en Ucrania, lo que ha contribuido a evitar el colapso del rublo, la divisa rusa. Según las últimas cifras pertenecientes al mes de julio, Rusia compró a China productos por valor de 6.700 millones de dólares, un incremento de alrededor de un tercio respecto al mes anterior. Moscú, por su parte, ha incrementado enormemente los envíos de gas y petróleo, aunque los analistas insisten en que la infraestructura no permite, ni ahora ni lo hará en muchos años, suplir por completo la pérdida del mercado europeo.

Otro de los temas que inquietan a Moscú es una eventual declaración de estado que apoya el terrorismo aprobada por el legislativo estadounidense. Si ello acaba materializándose, la mitad de los 640.000 millones de dólares en reservas en oro y moneda extranjera que han sido congeladas por las sanciones, o de los 30.000 millones confiscados a podrían acabar destinándose a reparaciones de guerra. El director del Departamento para América del Norte del Ministerio de Exteriores ruso, Alexander Darchiev, en una entrevista con la agencia TASS, ha advertido que ello provocaría la ruptura total de las relaciones entre ambos países. "Si se aprueba, significaría que Washington cruzaría el punto de no retorno, con la mayoría daños colaterales graves a las relaciones diplomáticas bilaterales", ha detallado Darchiev. "EEUU se está convirtiendo cada vez más en parte del conflicto", ha subrayado.

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Con todo, el alto funcionario ha asegurado no querer entrar en "especulaciones hipotéticas sobre lo que es posible y lo que no es posible en la turbulenta situación actual", a la vez que ha condenado que, según su opinión, EEUU haya "pisoteado el derecho internacional".

Todo hace pensar que Rusia se está preparando para una guerra larga, según valora el Instituto para el Estudio de la Guerra. El Kremlin intenta potenciar la producción industrial para apoyar el esfuerzo bélico, y ha adoptado medidas como la prohibición de que el liderazgo de Rostec, el principal conglomerado de empresas del país, tome vacaciones. Además, la Comisión Militar Industrial, presidida por Vladímir Putin, prepara un incremento del gasto militar para el mes de septiembre.