Un millón de brasileños firmaron una carta en defensa de la democracia a 52 días de las elecciones

  • Partidos de izquierda y derecha, empresarios, artistas y activistas denunciaron a Bolsonaro por cuestionar el sistema electoral

  • El presidente busca su reelección en octubre pero por el momento las encuestas no lo favorecen frente a Lula

Patronales, sindicatos y movimientos sociales de Brasil se unieron este jueves en diferentes actos para defender la democracia ante la ofensiva del presidente Jair Bolsonaro contra el proceso electoral.

Patronales, sindicatos y movimientos sociales de Brasil se unieron este jueves en diferentes actos para defender la democracia ante la ofensiva del presidente Jair Bolsonaro contra el proceso electoral. / EFE/ /Fernando Bizerra

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Un millón de personas adhirieron este jueves a la "Carta a las Brasileñas y los Brasileños para la defensa del Estado Democrático de Derecho" que busca llamar la atención sobre los "peligros" que rodean a la campaña electoral desde que el presidente Jair Bolsonaro puso en duda la transparencia del sistema de votación. Una multitud participó del acto que se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sao Paulo, donde se leyó el documento. Bolsonaro no se demoró en responder a las fuerzas de izquierda y derecha que convergieron en la capital paulista y calificó otra vez de "cartita" el texto en el que también se advierte sobre los riesgos que acechan a la "normalidad democrática". El documento se ha abstenido de nombrar al capitán retirado. Pero todos los firmantes sabían quién era el responsable de los "ataques infundados y ausentes de pruebas" contra la ingeniería electoral que rige en Brasil desde mediados de los años noventa.

"Tras 200 años de Independencia en Brasil, deberíamos estar pensando en nuestro futuro, en cómo resolver problemas graves relativos a la educación, la salud, la economía... pero estamos dedicados a impedir retrocesos", dijo el rector de la Universidad de Sao Paulo (USP) Carlos Gilberto Carlotti Junior, al abrir el acto. "Los movimientos cívicos de todo el país dejaron claro al aspirante a autócrata del Palacio del Planalto los límites innegociables de la democracia brasileña. Las elecciones periódicas, el respeto a sus resultados y la investidura de los vencedores están escritos en piedra en la Constitución de 1988", señaló el diario Folha en su editorial.

El documento, que comenzó a circular a finales de julio, se ha inspirado en la histórica "Carta a los brasileños" de 1977, concebida como una herramienta de lucha por la recuperación de la democracia. Los manifiestos se convirtieron desde entonces en un modo de comunicar algo más que programas políticos. De hecho, el propio Luiz Inacio Lula da Silva, favorito en las encuestas e cara a los comicios de octubre, escribió su propia "Carta al pueblo brasileño" en 2002, el año que ganó finalmente las elecciones que le permitieron gobernar hasta 2010.

Bolsonaro contrataca

"Fue una carta a la corrupción brasileña, eso es lo que hizo el PT (Partido de los Trabajadores) cuando asumió el poder", dijo Bolsonaro quien no solo criticó otra vez a Lula sino a los empresarios,  banqueros, activistas sociales, artistas e intelectuales que, al firmar el reciente documento, intentan tener un "pasaporte de buenas personas”. Días atrás tuvo palabras incluso mucho más agresivas:  "Los que firman esa carta son unos sinvergüenzas, no voy a decir ningún otro adjetivo aquí porque soy una persona bastante educada".

La campaña electoral comienza oficialmente la semana venidera. Pero, en rigor, hace tiempo que Bolsonaro y el mismo Lula se encuentran en carrera por la presidencia. Las encuestas le asignan al ex mandatario una ventaja de al menos ocho puntos y auguran una victoria en el segundo turno.

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Bolsonaro confía en recortar distancias sobre la base de un agresivo plan de ayuda social que regirá hasta diciembre. Al mismo tiempo, agita el fantasma de la intervención militar y el desconocimiento de un resultado adverso en octubre.  El presidente ha transitado estos meses subiendo el tono de sus amenazas y fake news, al punto de repetirlas frente a parte de la comunidad diplomática acreditada en Brasilia. Ante ellos volvió a cuestionar la eficacia de la urna electrónica que, cuatro años atrás, le permitió ganar los comicios y formar el primer Gobierno de ultraderecha de la historia de este país.

El bolsonarismo intentará el próximo 7 de setiembre realizar su propia demostración de fuerza en las calles. Espera en ese sentido que el Día de la Independencia le permita al capitán retirado y sus aliados cobrar mayor impulso de cara a las últimas cuatro semanas de una campaña electoral que, se suele señalar, no estará exenta de picos de tensión.