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Un oso polar hiere a una turista en un archipiélago noruego en el Ártico

El animal herido ha sido localizado posteriormente por las autoridades que, debido a la magnitud de sus heridas, lo han rematado

Un oso polar se posa sobre una placa de hielo ártico situada al norte de Groenlandia.

Un oso polar se posa sobre una placa de hielo ártico situada al norte de Groenlandia. / Kristin Laidre / Universidad de Washington

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France Presse

Una turista francesa ha sufrido heridas leves después de que un oso polar irrumpiera en un campamento en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Ártico, informaron el lunes las autoridades locales.

La mujer formaba parte de una expedición de 25 personas que se alojaban en tiendas de campaña en el oeste de este territorio a poco más de 1.000 kilómetros del Polo Norte.

El jefe de la policía local, Stein Olav Bredly ha explicado que la vida de la turista no corría peligro. Así pues, también ha relatado que el oso ha entrado en su campamento esta mañana hacia las 8:30 horas e hirió a una francesa en el brazo.

Inmediatamente la turista ha sido evacuada en helicóptero al hospital de Longyearbyen, la principal ciudad del archipiélago.

"Hubo disparos contra el oso polar, que se asustó y abandonó el lugar", ha señalado Bredli. Pero el animal herido ha sido localizado posteriormente por las autoridades que, debido a la magnitud de sus heridas, lo han rematado.

Osos polares en el Ártico

En Svalbard, es obligatorio llevar un rifle al salir de las comunidades urbanas para estar preparado en caso de un encuentro fortuito con un oso. Los osos macho pesan entre 300 y 600 kilos y las hembras la mitad.

Según un recuento de 2015, en el sector noruego del Ártico viven unos 1.000 osos polares, una especie protegida desde 1973.

Unos 300 viven todo el año en el archipiélago y algunos se han reubicado en la parte occidental del territorio, donde también hay una concentración de humanos. Habían desaparecido de allí cuando aún se permitía su caza.

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Desde 1971 se han registrado seis ataques mortales de osos. El último, en el que murió un holandés de 38 años, fue en 2020.

Según los expertos, el deshielo de los glaciares debido al calentamiento global está privando a los osos polares de su terreno de caza favorito, donde se alimentan de focas, y los está empujando a acercarse a las zonas pobladas por humanos en busca de alimento.

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