Chile: Boric propone una nueva constituyente si se rechaza en las urnas la nueva Carta Magna

  • Las encuestas no parecen favorecer la opción "Apruebo" el nuevo texto fundamental

  • También hay consenso de que la actual Constitución, heredada de la dictadura, ha caducado

El presidente de Chile, Gabriel Boric, muestra hoy el decreto que convoca a un plebiscito obligatorio el 4 de septiembre tras recibir el texto final de la Carta Magna propuesta por la Convención Constitucional, en Santiago (Chile).

El presidente de Chile, Gabriel Boric, muestra hoy el decreto que convoca a un plebiscito obligatorio el 4 de septiembre tras recibir el texto final de la Carta Magna propuesta por la Convención Constitucional, en Santiago (Chile). / EFE/Alberto Valdés

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Como si respirara el aire de una inminente derrota, el presidente chileno Gabriel Boric se ha mostrado este viernes a favor de un nuevo proceso constituyente en caso de que la consulta popular del 4 de setiembre rechace la Carta Magna elaborada a lo largo de un año por una convención de 154 integrantes y dominada por fuerzas de izquierda. Las últimas encuestas no son favorables a los partidarios de la opción "Apruebo". Ese estado de opinión se encuentra casi en las antípodas de lo que sucedía en ese país a fines de 2019, cuando se tomó el camino de la reforma constitucional para encauzar la crisis derivada del estallido social. La elección de asambleístas dejó a la derecha sin poder de veto a las iniciativas de la asamblea. A partir de ese momento, comenzó una campaña de descrédito sistemática del trabajo de la Convención que desde hace meses se expresa en los sondeos a pesar de que más de un 50% de los consultados reconoce no haber leído nunca el texto que se ha redactado.

En este contexto ha hablado Boric, quien en aquel 2019 se mostró decididamente a favor de una nueva Carta Magna, y semanas atrás recibió el texto terminado, reconoció la incertidumbre del electorado. "No tengo certeza de lo que pasará en un mes y medio. Y es legítimo apoyar cualquiera de las opciones, Apruebo o Rechazo. Lo que tenemos que preguntarnos es qué va a pasar el día después. Chile votó de manera clara en un plebiscito de que quiere una nueva Constitución, y no solo eso, escrita por un organismo especialmente electo para ese fin. Por lo tanto, de ganar la alternativa Rechazo, vamos a tener que prolongar este proceso por un año y medio más", le dijo a la cadena Chilevisión. Por lo tanto, en caso de imponerse el "no" tiene que haber "un nuevo proceso constituyente". Según Boric existe en los hechos "un acuerdo transversal" sobre la Constitución vigente, cuya matriz sigue siendo la de la que diseñó la última dictadura militar (1973-90). "Lo que tenemos ahora no representa un acuerdo social en Chile".

Opiniones encontradas

El proceso que debe desembocar en la consulta estuvo teñido de discrepancias que no solo provinieron del espectro conservador. El ex presidente Ricardo Lagos también llamó a encontrar una salida común al problema planteado. Hasta Boric reconoció los resquemores de un sector de la centroizquierda. "¿Hay que hacer modificaciones? Sí. Lo que invito a que cada se pregunte y responda de buena fe en qué escenario es más factible realizarlas".

No obstante, el joven mandatario advirtió que en esta campaña con vistas a la votación han proliferado "interpretaciones maliciosas" sobre la nueva Constitución que generaron "temores que la gente tiene sobre lo que va a pasar adelante. Esos temores hay que despejarlos".

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Arturo Fontaine, un conocido narrador e  intelectual de derecha, señaló que la Carta Magna vigente "está definitivamente cancelada, no tiene opción". A su criterio, "el problema de fondo" sobre el texto constitucional que debe ser plebiscitado "es la desconfianza mutua que se ha instalado". Para Fontaine, " quienes están polarizando al país ahora, no es el pueblo, son las élites". En ese sentido, el autor de Oír su voz sostuvo que "lo que marca esta Constitución es un esfuerzo por expresar los movimientos de capas tectónicas que se están produciendo en el mundo contemporáneo".

Si el 4 de setiembre venciera el Apruebo, entraría en vigor un texto fundamental de carácter fuertemente progresista, que reformula el papel del Estado (pasa a definirse "social y democrático") y, a la vez, instituye nuevos derechos sociales, de género, culturales y ambientales.