Crisis de Gobierno

Boris Johnson, más solo que nunca, se aferra al poder y rechaza dimitir

El 'premier' británico rechaza los llamamientos de sus ministros a abandonar el cargo tras una avalancha de dimisiones

Crisis en el gobierno de Boris Johnson: Dimiten 14 diputados en menos de 24h

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A. Niubó

El primer ministro británico, Boris Johnson, desafió este miércoles a su Gobierno después de una larguísima reunión con una representación de sus ministros que le pidieron que diera un paso al lado, pero se negó y dijo que no pensaba dimitir. Entre la delegación de ministros estaban el jefe del grupo parlamentario, Chris Heaton-Harris, el ministro de Ttransporte, Grant Shapps, y el de Gales, Simon Hart. 

También la ministra del Interior, Priti Patel, fue vista entrando en Downing Street para participar en la reunión. Patel es uno de las políticas más fieles a Johnson. Hablaban prácticamente en nombre de todo el Gabinete. Trascendió que tenían el respaldo de Nadhim Zahawi, que el martes por la noche fue nombrado por Johnson nuevo titular de finanzas en sustitución del dimisionario Rishi Sunak

Destitución fulminante

También Michael Gove le dijo ayer por la tarde a Johnson que debía marcharse, en otra reunión privada. La respuesta de Johnson fue su destitución fulminante,informó anoche la BBC. Gove era una de las figuras más importantes dentro del Gobierno, el ministro de nivelación territorial, que es el ministerio que se encarga de cumplir la promesa electoral de Johnson y desarrollar el norte del país. Era uno de los políticos con mayor ascendencia en el Gabinete y estrecho aliado de Johnson. 

Otros ministros como el de Irlanda del Norte, Brandon Lewis, y el de negocios, Kwasi Kwarteng, le trasmitieron a Boris Johnson el mismo mensaje. Sin embargo, según se ha filtrado, el primer ministro se mostró absolutamente desafiante y dijo que no iba a renunciar. Dijo que su dimisión y la convocatoria de unas primarias solo provocarían el caos en un verano en que esperaba que empezara la recuperación económica y que incrementaría la presión para la convocatoria de elecciones generales por parte de la oposición. 

Catarata de dimisiones

El desafío de Johnson no es solo a su gabinete sino también a su grupo parlamentario y a su partido. A todo el mundo. Ya son más de quince subsecretarios, quince secretarios privados, el vicepresidente del partido, además de dos ministros, los que han dejado sus cargos. Ayer por la tarde Johnson compareció en el Parlamento en la sesión de control. El líder la oposición, el laborista Keir Starmer, calificó la situación de “patetico espectáculo”. El primer ministro replicó a Starmer que la diferencia es que ellos tienen proyecto y los laboristas no. 

Pero los ataques a Johnson no procedieron solo de la oposición. También pronunció un discurso Sajid Javid, el ministro de Sanidad que el martes presentó su dimisión junto con Rishi Sunak, el titular de finanzas. Javid afirmó que había perdido la confianza en Johnson y que era una cuestión de integridad. Más tarde, Johnson compareció ante una comisión parlamentaria y afirmó que no piensa dimitir y que está teniendo “una semana fabulosa”. 

La revuelta contra Johnson la empezaron Sunak y Javid, dos de los pesos pesados del partido, que fueron los primeros en dimitir. La razón fue escándalo de Chris Pincher, el vicepresidente del grupo parlamentario conservador, que presentó su dimisión el viernes tras admitir haber manoseado en estado de ebriedad a dos jóvenes en uno de los más selectos clubes privados de Londres. 

Más tarde trascendió que Pincher, de 52 años, tenía antecedentes de abusos sexuales a jóvenes asesores, aunque sin cargos penales. También que Johnson estaba al corriente cuando lo ascendióel pasado mes de febrero, dándole un cargo de confianza clave para intentar la rebelión cada vez mayor que habían dentro de su grupo por las fiestas ilegales del covid en Downing Street. También decían que se interpusieron quejas formales contra Pincher y que Johnson estaba al corriente. 

Desmentidos

Durante todo el fin de semana Johnson se dedicó a negar las alegaciones a través de portavoces. Aseguraron que el primer ministro no sabía nada de los antecedentes de Pincher cuando lo nombró. Hasta que este lunes Simon McDonald, exsecretario permanente del ministerio de Exteriores, envió una carta a la presidenta de la comisión parlamentaria de Ética asegurando que existieron las quejas formales y que Johnson fue informado personalmente del inicio y del resultado de las investigaciones sobre el comportamiento indecente de Pincher, llevadas a cabo en verano de 2019. 

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Esto obligó a Johnson a pedir disculpas y reconocer que el nombramiento de Pincher en febrero fue un error. Lo mismo le sucedió con las fiestas ilegales del covid en su residencia oficial. Primero, en diciembre, negó que se produjeran. Un mes más tarde trascendió que se habían celebrado más de 12 fiestas, con fotos y testigos, y que él había asistido a algunas de ellas. La policía lo multó por saltarse su propia ley. Una investigación interna del su partido concluyó que Johnson debía asumir la responsabilidad. Johnson se vio forzado a pedir disculpas y dijo que él no fue consciente de las fiestas, que pensaba que eran reuniones de trabajo. Y se negó a dimitir. 

Esto provocó una moción de confianza en su grupo parlamentario que Johnson ganó aunque un 40 por ciento de sus diputados se rebelaron. Sobrevivió. De hecho, Johnson se ha convertido en un experto en sobrevivir a crisis imposibles, pero esta vez parece es diferente. Tiene a todo su gabinete en contra. La pregunta que se hace todo el mundo aquí es hasta cuándo se resistirá a marcharse.