Partido ultra

Alternativa para Alemania consuma su radicalización

  • AfD queda a merced de Björn Höcke, el líder del ala más cerca al neonazismo y poder en la sombra de la formación ultraderechista

El dirigente de Alternativa para Alemania (afD) Björn Höcke.

El dirigente de Alternativa para Alemania (afD) Björn Höcke. / EL PERIÓDICO

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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"La dirección es de mi gusto". Björn Höcke no escondió su satisfacción con el resultado del último congreso celebrado por Alternativa para Alemania (AfD) a mediados del pasado junio en la ciudad sajona Riesa. El líder del partido ultraderechista en el estado federado de Turingia no salió elegido para la nueva dirección de su formación. Tampoco se postuló para ello, ni le hizo falta para salir reforzado. Si algo demostró el congreso de Riesa es que difícilmente algo se mueve en el partido ultra sin el beneplácito de Höcke, líder del ala más radical de AfD que raya con el neonazismo.

Los delegados AfD confirmaron en Riesa a la que ha sido su presidencia bicéfala desde 2019: al germanooriental Tino Chrupalla y a la germanooccidental Alice Weidel. El primero, pintor de profesión, responde a los votantes de la clase trabajadora y de pequeñas y medianas empresas. La segunda, con formación académica y experiencia en banca de inversión internacional, lo hace ante el electorado de mayor poder adquisitivo y mayor ascendencia social. Esta doble dirección también busca mantener el difícil equilibrio entre las facciones del este del país, donde AfD es un partido de dos dígitos y consolidado, y las del oeste, territorios en los que partido sufre por seguir dentro de los parlamentos.

Débil liderazgo

Chrupalla recibió el apoyo del 53,4% de los delegados. Weidel, el 67,3%. El resultado apunta al débil liderazgo con el que esta presidencia bicéfala seguirá a la cabeza de AfD. El congreso de Riesa dejó la sensación de que ambos se mantiene al frente del partido porque así lo ha tolerado Höcke.

Nacido en 1971 y padre de cuatro hijos, Björn Höcke es un profesor de secundaria metido a la política profesional. Descendiente de una familia desplazada de los territorios orientales del antiguo Imperio Alemán durante la Segunda Guerra Mundial, nunca ha escondido sus posiciones ultranacionalistas y revisionistas de la política de memoria de la República Federal: "Nosotros, el pueblo alemán, somos el único del planeta que ha plantado un memorial a la vergüenza en el corazón de su capital", dijo en 2017 en referencia al monumento conmemoratorio dedicado a las víctimas del Holocausto perpetrado por los nazis.

Esa es sólo una de las muchas salidas de tono de Höcke, que usa una retórica populista, nacional y social que le ha dado buenos resultados electorales en su estado. La hemeroteca no deja lugar a dudas sobre las preferencias políticas del líder de AfD en Turingia: hay fotos de él participando en marchas organizadas por el partido neonazi NPD antes de la fundación de AfD en 2013.

¿Futuro presidente?

"Tal vez dentro de un par de años sea el momento de presentar mi candidatura", dijo Höcke durante el congreso de Riesa tras ser preguntado sobre su posible entrada en la dirección del partido. "A nivel federal me gustaría, como hasta ahora, seguir como asesor de segunda fila", añadió.

Estas palabras confirman lo que exmiembros directivos de AfD hace tiempo señalan: que Höcke es el auténtico poder en la sombra y la prueba de la consumada radicalización. "Amplios sectores del partido y sus correspondientes representantes se han radicalizado cada vez más, lo que lleva a la formación al absoluto aislamiento y hacia los márgenes políticos", ha dicho Jörg Meuthen, cofundador de AfD y antiguo copresidente de la formación que ha abandonado recientemente. En esa misma línea se ha expresado en reiteradas ocasiones Frauke Petry, también excopresidenta del partido. Tanto Meuthen como Petry son hoy cadáveres políticos.

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El congreso de Riesa, por momentos caótico y que dejó en evidencia las enormes divisiones internas de AfD, tuvo que concluir de manera abrupta ante la incapacidad de llegar acuerdos sobre política internacional –con la guerra en Ucrania y la posición hacia la Rusia de Putin como ejemplos más evidentes–. Mientras las federaciones occidentales tienden a condenar la invasión rusa de Ucrania, las orientales apuestan por un curso más cercano al Kremlin.

Los delegados participantes sí abrieron la puerta, sin embargo, a que AfD pueda tener en el futuro una presidencia individual. Analistas ven de nuevo la mano invisible de Höcke, que acomoda la organización interna de AfD en su favor, a la espera de que llegue una coyuntura económica y social más propicia para un discurso hoy demasiado radical para la enorme mayoría del electorado alemán. El líder de AfD en Turingia tal vez especule con una mayor inflación y una recesión derivada de la guerra en Ucrania a lo largo los próximos años que abonen sus tesis ultranacionalistas. Mientras tanto, el partido ultraderechista se mantiene anclado en torno al 10% en las encuestas de intención de voto.