Alianza Atlántica

La OTAN vuelve a mostrar sus colmillos nucleares tras la cumbre de Madrid

Considera "remota" la posibilidad de un ataque ruso, pero planea desplegar más baterías antimisil

"La arquitectura de no proliferación nuclear se ha derrumbado", ha sentenciado Jens Stoltenberg

Un misil Trident es lanzado desde un submarino norteamericano de la clase Ohio durante unos ejercicios

Un misil Trident es lanzado desde un submarino norteamericano de la clase Ohio durante unos ejercicios / Getty

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Juan José Fernández

Ochenta y dos millones de muertos en la primera jornada preveía en enero la emisora rusa de televisión RT para una guerra nuclear entre Rusia y la OTAN. En un insólito reportaje de política ficción, trayectorias parabólicas partían de más allá de los Urales, y se encendían con puntos rojos París, Londres, Rota…

La lluvia de contenidos desestabilizadores por multitud de canales que precedió y sucedió en invierno a la invasión rusa de Ucrania tenía entre su caudal ese reportaje de la RT, recreación sobre un mapa del hemisferio norte de esa negra perspectiva, una infografía animada que ha desaparecido de YouTube tras miles de clicks.

En Rusia se habla de misiles y devastación en medios políticos y en la televisión pública con mucho más desparpajo, cuando no jactancia, que en la OTAN y en sus documentos. La Alianza calla porque “tiene claro que no debe secundar la irresponsable retórica nuclear de Putin e incurrir en escalada verbal”, explica una alta fuente directiva de la Organización.

Pero, acabada la cumbre, confirma que la OTAN ha cerrado la etapa de soft power descrita en Lisboa en 2010, cuando consideraba a Rusia un “partner” . Llegó la hora de enseñar los dos colmillos atómicos: el arsenal de ojivas y el escudo antimisiles.

“Toda la gama”

En una recomendación hecha pública antes de la cumbre, la Asamblea Parlamentaria de la OTAN instó a los jefes de Estado y de Gobierno a “reafirmar la importancia de la disuasión nuclear como garantía última de la seguridad de los aliados”.

Y en Madrid han suscrito esos líderes la necesidad de mantener creíble esa disuasión, pues una amenaza crece extramuros: “La Federación Rusa está modernizando sus capacidades nucleares”, resume el Concepto Estratégico, y evalúa el “uso potencial de armas químicas, biológicas o nucleares” por “estados hostiles y actores no estatales”, y que “China está ampliando rápidamente su arsenal nuclear (…) sin participar de buena fe en el control de armas”.

La OTAN prevé un incremento de la defensa antimisil en diversos puntos de Europa; también en Rota

Ante esta realidad, la OTAN pone negro sobre blanco la determinación de desplegar “la gama completa de fuerzas, capacidades, planes, recursos, activos e infraestructura (…) incluso para ataques multidominio de alta intensidad contra competidores con armas nucleares”.

Ante los medios en el cierre de la Cumbre de Madrid, Stoltenberg sentenció: "La arquitectura de no proliferación nuclear se ha derrumbado". El argumento puede justificar nuevos rumbos. En la OTAN perciben que desde la invasión de Ucrania el perfil atómico de la alianza levanta menos disensión en las opiniones públicas de Bélgica, Holanda y Alemania, otrora focos de contestación. Pero mostrar el colmillo no pasa por desplegar más misiles en Europa tanto como por el refuerzo del escudo antimisiles, y el incremento de baterías antimisil, Patriot, por ejemplo, no solo en el flanco Este, también donde EE.UU aumente presencia... incluida la base de Rota, confirman fuentes militares españolas.

Probabilidad remota

Dice el Concepto Estratégico de Madrid que “las circunstancias en que la OTAN podría tener que usar armas nucleares son extremadamente remotas”, pero “la Alianza tiene la capacidad y la determinación de imponer al adversario costos inaceptables que superarían con creces los beneficios que esperaría conseguir”.

Último recuento de cabezas nucleares de Estados Unidos: 3.708, de las que 1.744 están desplegadas

Y en eso consiste la disuasión; la nueva y la vieja. Cuando la OTAN habló más inquietantemente de uso de lo nuclear fue en 1981, cuando España debatía entrar en la Alianza, e iba a empezar en Glasgow (Escocia) la reunión de un organismo clave, el Grupo de Planificación Nuclear. El presidente Ronald Reagan había estimado en público la posibilidad de una confrontación nuclear limitada en Europa contra la URSS. Para EEUU era necesario desplegar en esta orilla del Atlántico medio millar de cohetes Pershing

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“Mientras existan armas nucleares la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear”, remacha el Concepto Estratégico un viejo pronunciamiento de la organización. De la cumbre ha salido una determinación estadounidense de mantener y modernizar su arsenal nuclear -3.708 cabezas, de las que 1.744 están desplegadas, según recuento de junio del Boletín de Científicos Atómicos- incluso aunque, según la fuente consultada, análisis de la inteligencia norteamericana “transmiten tranquilidad a los aliados sobre si Rusia recurrirá al arma nuclear. Pese a la retórica de Putin, no ha aumentado el riesgo objetivo porque no se detectan alteraciones en su despliegue atómico”.

En el Seminario Internacional de Seguridad y Defensa celebrado en Toledo una semana antes de la cumbre de la OTAN, su antiguo secretario general Javier Solana mencionó también un escenario nuclear: "En este conflicto -dijo en alusión a Ucrania-, solo Putin ha mencionado el tema nuclear. Solo él, pero mencionarlo, lo ha mencionado", advirtió, y apuntó una perspectiva menos tranquilizadora que la norteamericana: "Putin pronunciará de nuevo la palabra 'nuclear', si ve que el gasto que hace Estados Unidos para ayudar a Ucrania no es para ayudar a Ucrania, sino para atacar a Rusia".