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Concepto Estratégico de la OTAN: La nueva hoja de ruta de la Alianza, en 5 claves

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Logo de la OTAN. / Zeta_intramedia

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El Periódico

Los líderes de la OTAN han firmado este miércoles un nuevo Concepto Estratégico que guiará las decisiones de la Alianza en la próxima década y que sustituye al de Lisboa de 2010. La declaración incluye la determinación de los aliados de transformar su disuasión y defensa ante nuevos retos, un paquete integral de ayuda a Ucrania para que se defienda de la invasión rusa y un posicionamiento unitario hacia China, el terrorismo y los ciberataques.

Este es el documento aprobado por los 30 jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN, en 5 claves:

Las principales amenazas: Rusia y China

El documento define a Rusia como "la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los aliados y para la paz y la estabilidad en la zona euroatlántica", y apunta a China, por primera vez, por el reto que supone para la seguridad, intereses y valores de los miembros de la OTAN. "No podemos considerar a la Federación Rusa como nuestro socio", se puede leer en el documento.

En cuanto a China, en el documento, los aliados especifican que "las ambiciones declaradas y las políticas coercitivas de China desafían nuestros intereses, seguridad y valores". Según el manifiesto, China emplea una "amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su presencia global y proyectar poder, al tiempo que mantiene la opacidad sobre su estrategia, sus intenciones y su acumulación militar".

De igual modo, la OTAN advierte de la capacidad armamentística de países como Corea del Norte, Irán o Siria.

Potencias nucleares

"El propósito fundamental de la capacidad nuclear de la OTAN es preservar la paz, prevenir la coerción y disuadir la agresión. Mientras existan las armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear. El objetivo de la OTAN es un mundo más seguro para todos; buscamos crear el entorno de seguridad de seguridad para un mundo sin armas nucleares", subraya el documento.

Ciberataques y guerra híbrida

"El ciberespacio es objeto de disputa en todo momento", asegura el manifiesto. "Los actores malignos buscan degradar nuestra infraestructura infraestructura crítica, interferir con nuestros servicios gubernamentales, extraer inteligencia, robar propiedad intelectual e impedir nuestras actividades militares", aseguran los aliados. Al respecto se han comprometido a acelerar la transformación digital, adaptar la Estructura de Mando de la OTAN para la era de la información y mejorar las ciberdefensas, redes e infraestructuras.

"Las operaciones híbridas contra los aliados podrían alcanzar el nivel de ataque armado y podrían llevar al Consejo del Atlántico Norte a invocar el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte. Tratado del Atlántico Norte", aseguran.

Flanco sur

Los aliados también se refieren a la frontera sur de la OTAN en su documento. En él, especifican que "los conflictos, la fragilidad y la inestabilidad en África y Oriente Próximo afectan directamente a nuestra seguridad y la de nuestros socios". Los retos que se plantean a la vecindad meridional de la OTAN "proporcionan un terreno fértil para la proliferación de grupos armados no estatales, incluidas las organizaciones terroristas. También permite la interferencia desestabilizadora y coercitiva por parte de competidores estratégicos", se puede leer en el documento.

De igual modo, especifican que esta situación "contribuye al desplazamiento forzoso, alimentando el tráfico de personas y la inmigración irregular. Estas tendencias plantean graves problemas transnacionales y humanitarios".

Integridad territorial

Los líderes de la OTAN se han comprometido en su nuevo Concepto Estratégico a defender "cada centímetro de territorio aliado" en un intento por "preservar su soberanía e integridad territorial" para "prevalecer sobre cualquier agresor". Así, la Alianza ha destacado que hará uso de "todas las herramientas militares y no militares que se encuentren a su disposición para responder a las amenazas contra su seguridad en el momento en que corresponda".

Esta estrategia se enmarca, tal y como recoge el documento, en una política de "360 grados" que busca reforzar la postura de defensa y disuasión de la OTAN en plena invasión rusa de Ucrania. Para ello, explica, se hará uso de fuerzas "preparadas para el combate", que contarán con una infraestructura mejorada que incluirá equipamiento y munición, entre otras cuestiones.