Tragedia en EEUU

Al menos 50 personas muertas en un camión que transportaba inmigrantes en Texas

  • Hay 12 supervivientes y las víctimas fallecieron aparentemente por asfixia

  • El gobernador republicano de Texas politiza la tragedia y culpa a Biden

KAYLEE GREENLEE BEAL/REUTERS

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Migración y muerte. La combinación, demasiado frecuente, ha vuelto a mostrar su rostro más cruel y atroz en Estados Unidos, donde las autoridades de San Antonio, en Texas, hallaron el lunes un camión abandonado que se convirtió en la cámara de muerte para al menos 50 personas, atrapadas sin agua ni aparente refrigeración bajo el calor sofocante de un junio de altas temperaturas históricas en ese ataúd rodante localizado a más de 200 kilómetros al norte de la frontera con México.

16 personas, incluyendo cuatro menores, habían sobrevivido cuando las autoridades hicieron el macabro descubrimiento el lunes pero cuatro de estas elevaron este martes hasta esos 50 muertos la lista de víctimas de la tragedia, una de las mayores que se recuerdan en los ya trágicos anales del tráfico ilegal de seres humanos que buscan alcanzar EEUU. Entre las víctimas habría 22 ciudadanos de México, siete de Guatemala y dos de Honduras.

Adobo de carne para tapar el hedor

Fue un débil grito de socorro el que llevó a un trabajador en la zona a acercarse al camión cerca de las seis de la tarde y alertar a la policía. Cuando las autoridades llegaron encontraron el horror. Las puertas del remolque semiabiertas. Al menos tres de los cadáveres fuera del camión. Dentro, cuerpos sin vida apilados y, según una fuente de la investigación citada por el Texas Tribune, espolvoreados con adobo de carne, posiblemente para intentar ocultar el hedor. Junto a ellos, algunos supervivientes, sin fuerzas y demasiado golpeados por el calor y la deshidratación para abandonar el tráiler por sí mismos.

Una rama del Departamento de Seguridad Nacional especializada en casos de tráfico de personas se ha puesto al frente de la investigación federal, en la que de que de momento hay tres personas detenidas.

Cruces en cifras históricas

La tragedia llega en un momento en que los cruces de la frontera sur de EEUU desde México sin papeles se han disparado. Según los últimos datos de la agencia de Aduanas y Protección de fronteras (CBP por sus siglas en inglés), en mayo se realizaron casi 240.000 detenciones, un 2% más que el mes anterior y entre las cifras más altas registradas nunca.

Varias de esas detenciones son de personas que intentan cruzar en más de una ocasión, en parte después de haber sido expulsadas bajo una polémica medida adoptada por la Administración de Donald Trump durante la pandemia, el Título 42. El Gobierno de Joe Biden prometió rescindir su uso pero no lo ha hecho, forzado por órdenes judiciales. También los tribunales le han obligado a seguir aplicando la controvertida política de Remain in Mexico (Quedarse en México), por la que la mayoría de los demandantes de asilo en EEUU deben esperar las tramitaciones de sus casos en el país vecino.

Los datos de las autoridades muestran también que, aunque se mantiene la elevada llegada de migrantes de México, Centroamérica, Cuba y Haití hay también cada vez números más altos de migrantes que proceden de otros países como la India, Rusia y Turquía.

Tragedia politizada

La tragedia fue inmediatamente politizada y el primero en hacerlo fue el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, que en su primer mensaje en Twitter compartiendo la noticia atribuyó la responsabilidad de las muertes al presidente demócrata. "Son el resultado de sus políticas letales de fronteras abiertas. Muestran las consecuencias mortales de su rechazo a aplicar la ley", escribió. Horas más tarde, le ha respondido Biden a través de un comunicado: "Explotar a individuos vulnerables x beneficio es vergonzoso, como lo es hacer politiqueo con la tragedia".

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También en la red social se expresó el arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, que en un mensaje aseguró que los fallecidos "buscaban una vida mejor" y en otro criticó que "una vez más la falta de valor para lidiar con la reforma de (leyes de) inmigración está matando y destruyendo vidas. No aprendemos", escribió.

El alcalde de San Antonio, el independiente Ron Nirenberg, definió lo ocurrido como "una espeluznante tragedia humana" y escribió que "los migrantes buscando asilo siempre deben ser tratados como una crisis humanitaria", urgiendo a "pensar con compasión".