Investigación del asalto al Capitolio

La presión de Donald Trump a Justicia para mentir: “Simplemente decid que (las elecciones) fueron corruptas y dejadnos el resto a mí y a los congresistas republicanos""

  • La quinta sesión pública del comité que investiga el asalto al Capitolio demuestra el intento del mandatario de poner a un fiscal general títere

  • Se revelan múltiples nombres de congresistas republicanos que buscaron obtener perdones del presidente antes de que abandonara el cargo

Exresponsables de Justicia denuncian los tejemanejes de Trump contra las elecciones.

Exresponsables de Justicia denuncian los tejemanejes de Trump contra las elecciones. / EFE/EPA/Doug Mills / POOL

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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La quinta vista pública del comité que investiga el asalto al Capitolio ha dejado este jueves el retrato más revelador de lo cerca que estuvo Donald Trump de dar un golpe de estado en Estados Unidos, antes incluso de que la violencia estallara el 6 de enero con una turba arengada por él que intentó detener la certificación de los votos electorales que dieron la legítima victoria a Joe Biden.

Centrada en las presiones que el republicano realizó al Departamento de Justicia, la sesión ha dejado para la historia una frase que pronunció Trump el 27 de diciembre instando a los líderes de ese Departamento, que había investigado y rechazado que sus acusaciones de fraude tuvieran base o credibilidad: “Simplemente decid que (las elecciones) fueron corruptas y dejadnos el resto a mí y los congresistas republicanos”.

 Al borde del abismo

La sesión obliga también a marcar en el calendario de la trama una fecha: el 3 de enero de 2021.  Aquel domingo, en una reunión en el Despacho Oval, Trump estuvo a punto de relevar al fiscal general en funciones, Jeffrey Rosen, para sustituirlo por Jeffrey Clark, un abogado ambientalista “absolutamente incompetente” para el cargo según sus propios jefes y sin experiencia en investigaciones penales, que estaba dispuesto a implicar al Departamento de Justicia en la trama de Trump y sus aliados. De hecho, el comité ha revelado que la Casa Blanca ya registraba horas antes de esa reunión en sus registros de visitas y llamadas a Clark como fiscal general en funciones.

Clark había estado trabajando con Ken Klukowski, un abogado recientemente transferido a Justicia desde la Casa Blanca, donde había estado colaborando con John Eastman, el abogado que urdió el “borrador de golpe” y durante semanas había estado diseñando la trama. Klukowski aparentemente trabajaba a la vez con Eastman en las presiones a Mike Pence para que no certificara los resultados y en Justicia con Clark. Y en este último campo ayudó a Clark a preparar una carta que tenía lista si llegaba a ser nombrado por Trump para enviar a autoridades estatales de Georgia.

En la carta falsamente se aseguraba que el Departamento de Justicia había “identificado preocupaciones significativas” que podían alterar el resultado de las elecciones. No era verdad, y el presidente había sido repetidamente informado de ello, tanto por asesores como por abogados de la Casa Blanca y hasta directamente por el que fue su segundo fiscal general, William Barr, que le dijo que las alegaciones eran “una absoluta basura” y “una locura”.

La carta  instaba también a las autoridades de Georgia a enviar “una lista separada de electores” a favor de Trump en vez de los legítimos que debía contar el Congreso y que, reflejando el voto popular, eran votos electorales por Biden.

Rosen y Richard Donoghue, número dos en funciones de Justicia, se habían negado a firmar esa misiva, cuyo modelo se pretendía replicar con otros estados cuestionados por Trump y sus aliados. Por eso el republicano barajó poner en el puesto a Clark, que sí estaba dispuesto a enviarla. Y si lo hubiera hecho se habrían puesto en cuestión los resultados electorales y se habría desatado el caos.

"¿Qué tengo que perder?"

Trump llevaba tiempo atacando públicamente al Departamento de Justicia y acusándole de estar “desaparecido en combate”. Realizaba también presiones casi diarias e inútiles a Rosen. Y unos días antes de la reunión del Despacho Oval ya le habló de su posible sustitución por Clark, a lo que Rosen respondió: “Señor presidente, puede tener el liderazgo que quiera pero entienda que el Departamento de Justicia funciona sobre hechos, pruebas y la ley y esos no van a cambiar”.

Aquel 3 de enero en el Despacho Oval, no obstante, Trump insistía en el cambio y en la reunión llegó a preguntar “¿qué tengo que perder?” Y solo desistió de la idea de ascender a Clark cuando Donoghue y otro alto cargo de Justicia, Steven Engel, que estaban también allí y han testificado como Rosen este jueves, le advirtieron de que dimitirían si lo hacía.

Le avisaron también de que enfrentaría una cascada de cientos de dimisiones de otros altos responsables y empleados del Departamento. Y esos líderes de Justicia tenían además el respaldo de asesores legales de la Casa Blanca como Pat Cipollone y Eric Herschmann.

Teorías de la conspiración y perdones

Además de volver a dejar en evidencia los personajes estrambóticos y peligrosos de los que se rodeaba Trump, la sesión de este jueves ha puesto el foco en cómo él y sus aliados se alimentaban de teorías conspiratorias para mantener sus fraudulentas acusaciones de irregularidades. Y cuando se ha hablado de una en la que supuestamente un contratista de Defensa italiano conspiró con la CIA para cambiar via satélite votos de Trump a Biden (que ha sido definida de “patentemente absurda”), se ha contado que el mandatario llegó a decir a los responsables de justicia que la desacreditaron: “quizá no seguís internet como yo lo sigo”.

 La vista también ha revelado que numerosos congresistas que respaldaron y propagaron las mentiras de Trump y la trama para tratar de invalidar los resultados electorales buscaron obtener un perdón presidencial de modo preventivo, bien personalmente o siendo incluidos en un perdón masivo que se especulaba que Trump estudiaba conceder antes de abandonar la Casa Blanca para todo el personal relacionado de algún modo con los acontecimientos que precedieron al asalto al Capitolio.

Entre quienes han sido señalados este jueves directamente como solicitantes de ese perdón están Jim Jordan, Mo Brooks, Matt Gaetz, Andy Biggs, Louie Gohmert. Marjorie Taylor Greene y Scott Perry. Este último es un congresista de Pensilvania que llevó a Jeffrey Clark en diciembre a una reunión con Trump.

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 “La única razón que conozco para pedir un perdón es porque piensas que has cometido un delito”, ha subrayado el congresista Adam Kinzinger, junto a Liz Cheney único republicano entre los nueve miembros del comité que investiga el Capitolio y que ha sido quien este jueves ha llevado el peso de la vista.

La dos siguientes sesiones públicas están previstas para julio.