Estados Unidos

Biden plantea eliminar tres meses el impuesto federal a la gasolina

 

  • La oposición republicana y de algunos demócratas oscurece las perspectivas de que la medida se adopte en el Congreso

Biden plantea eliminar tres meses el impuesto federal a la gasolina

Efe

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Pocos lugares hay donde los estadounidenses estén sintiendo más el impacto de la inflación que a la hora de llenar el depósito, especialmente en un país donde el coche es para la mayoría modo de vida. Pocos factores están contribuyendo más que ese alza de precios a hundir hasta su punto más bajo, alrededor del 40%, los índices de aprobación del presidente, Joe Biden. En ese contexto se encuadra el anuncio este miércoles del mandatario de una propuesta para suspender durante tres meses los impuestos federales a gasolina y gasóleo, una medida con la que intentaría aliviar los dos males, el de los ciudadanos y, sin duda, el político propio.

Es, no obstante, un plan que no depende de él sino del Congreso y la oposición de los republicanos y las dudas o incluso el rechazo de algunos demócratas oscurecen las perspectivas de que la propuesta acabe haciéndose realidad.

Según el planteamiento de Biden adelantado en una llamada informativa de fuentes de la Administración se eliminaría hasta finales de septiembre (semanas antes de que se celebren las elecciones legislativas en noviembre) los gravámenes federales a los combustibles. Eso quitaría 18,4 centavos del precio por galón de gasolina (unos cinco centavos por litro) y de 24 centavos por galón de gasóleo. El precio medio del galón de gasolina en el país ronda los cinco dólares.

Biden, además, va a solicitar a los estados que también dejen en suspenso temporalmente sus impuestos locales. Ya tres estados (Maryland, Georgia y Connecticut) han realizado “vacaciones fiscales de gasolina”, Nueva York las empezó este mes y Florida ha anunciado que lo hará durante octubre. Varias legislaturas han comenzado ya su receso veraniego.

Asimismo, el presidente, que hace unos días volvió a acusar a los ejecutivos de las empresas productoras de estar sacando beneficio de la crisis y “empeorando el dolor” para los consumidores, planeaba urgirles de nuevo a expandir sus capacidades de refinamiento y rebajar los precios.

Política y economía

Las propuestas, que Biden presenta en un discurso este jueves, son un claro esfuerzo de la Casa Blanca y los demócratas por mostrar iniciativa en el combate de un ascenso de precios que está disparando la frustración entre muchos estadounidenses. Pero son también poco más que palabras. La mayoría de los legisladores republicanos las rechazan y en las filas demócratas también han sido criticadas con distinta intensidad.

El senador Tom Carper, por ejemplo, ha asegurado que se trata de una “forma miope e ineficiente de prestar ayuda”. El senador Joe Manchin por su parte se ha mostrado “escéptico” sobre su utilidad y los mismo han hecho economistas y otros demócratas como Nancy Pelosi, que subrayan su temor a que los mayores beneficios de la medida los obtendrían las empresas y no los ciudadanos. Cuando era presidente, Barack Obama etiquetó la idea de suspender el impuesto federal sobre los combustibles como un mero “truco”.

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 El dinero que se recauda con esos impuestos, además, financia buena parte del presupuesto que se invierte en construcción y mantenimiento de autopistas y el plan de Biden restaría de las arcas públicas 10.000 millones de dólares. El presidente, no obstante, ha recordado que logró la aprobación de un generoso paquete de inversión en infraestructuras. Y esta semana reconocía que, de salir adelante, su plan “tendría algo de impacto” pero también aseguraba que “no en importantes construcciones de carreteras ni reparaciones”.