Tensión en Asia

Corea del Norte lanza tres misiles en la despedida de Biden de la región

  • Seúl cree que el primer proyectil que disparó Pyongyang era intercontinental

Un misil, en imagen de archivo.

Un misil, en imagen de archivo. / EFE

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Corea del Norte despidió la gira asiática de Joe Biden, presidente estadounidense, con una ronda de misiles. Tres en menos de una hora, un ritmo impactante incluso para sus parámetros, que cayeron en el mar del sur de Japón, aunque sin alcanzar la zona económica exclusiva del vecino. El decimoséptimo lanzamiento del año revela que ni siquiera la pandemia desatada del coronavirus que sufre en el último mes atenúa su pulsión misilística.

Los proyectiles partieron después de las 6 AM (hora local) del aeropuerto de Sunan, en los aledaños de Pionyang. Del primero se sospecha que pudo ser un misil de largo alcance o ICBM (por sus siglas inglesas) a pesar de que voló apenas 360 kilómetros y alcanzó los 540 kilómetros de altura. Los primeros cálculos apuntan a que podía variar su trayectoria durante el vuelo. Del segundo se perdió su rastro tas escasos minutos, lo que sugiere un fracaso. El tercero, identificado como un misil de corto alcance, recorrió 750 kilómetros y se elevó hasta los 60 kilómetros, según el Ejército surcoreano.

Los analistas habían pronosticado que Corea del Norte aliñaría la visita de Biden con un misil de larga distancia o un ensayo nuclear. Erraron por apenas unas horas pero el juicio era acertado porque concurrían demasiados factores que estimulan los desmanes norcoreanos. El presidente estadounidense subrayó en sus dos etapas, Seúl y Tokyo, la necesidad de aunar esfuerzos contra la amenaza de Pionyang. El nuevo presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, carece de la admirable paciencia de su predecesor, Moon Jae-in, y ha prometido mano dura. “Las continuas provocaciones de Corea del Norte solo conseguirán que el aparato disuasorio surcoreano-estadounidense se potencie y que  quede aún más aislada”, ha asegurado esta mañana el gobierno de Seúl. Los ejércitos surcoreano y estadounidense respondieron esta mañana al desafío de Pionyang con inmediatas maniobras que incluyeron el lanzamiento de misiles tierra-tierra.

Diálgo de Seúl y Washington

Yoon y Biden acordaron “entablar conversaciones con miras a ampliar el alcance y la escala de los ejercicios y entrenamientos militares conjuntos” y el segundo se comprometió a aportar “activos estratégicos” como aviones bombarderos de largo alcance, submarinos de misiles y portaviones. Biden no ha cerrado la vía diplomática que exploró con moderado éxito su predecesor, Donald Trump, pero todas sus llamadas a Pionyang han sido desatendidas. En su gira mostró un entusiasmo comedido. “Dependerá de si él es sincero y habla en serio”, respondió cuando se le preguntó si se reunirá con Kim.

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 Corea del Norte jubiló la moratoria de misiles de largo alcance y tests nucleares que había acordado como gesto de buena voluntad en las vísperas de la primera cumbre presidencial. El proceso negociador murió tras tres reuniones sin la entrega de un misil norcoreano ni una sanción económica levantada por Estados Unidos. Pionyang regresó a la casilla de salida y Kim ordenó el desarrollo de nuevas armas estratégicas. En los últimos meses ha probado desde proyectiles hipersónicos a misiles ICBM con una frecuencia inédita.  

Corea del Norte lidia con su primer brote de coronavirus y los expertos temen una mortandad por los escasos medios y la falta de vacunación. Más de dos millones de habitantes sufren de “fiebres” sobre una población de 25 millones, según las cifras oficiales. Seúl y Washington han ofrecido ayuda pero por ahora Pionyang sólo ha aceptado la china.