Entrevista

Mark Galeotti: "Putin empezó a perder en el momento en que Rusia entró en Ucrania"

Hablamos con el reconocido profesor y autor de libros como 'Tenemos que hablar de Putin' (Capitán Swing) sobre el curso de la guerra, la salud de Putin, el uso de armas nucleares y los errores de Occidente

El profesor y escritor Mark Galeotti en la Plaza Roja de Moscú.

El profesor y escritor Mark Galeotti en la Plaza Roja de Moscú. / Capitán Swing

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

Especialista en Redes, algoritmos y la intersección entre política y tecnología

Escribe desde Barcelona

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La invasión de Ucrania ha abierto un océano de dudas sobre la guerra, la complejidad política de Rusia y del arquitecto de esta operación militar, Vladímir Putin. El británico Mark Galeotti, profesor honorario en la Escuela de Estudios Eslavos y de Europa del Este de la Universidad College de Londres, lleva más de dos décadas analizando quirúrgicamente al líder del Kremlin y a su nación.

Tras publicar recientemente los libros 'Una historia breve de Rusia' y 'Tenemos que hablar de Putin' (Capitán Swing), el reconocido autor atiende a EL PERIÓDICO en una conversación telefónica.

¿Qué ha cambiado en Putin en los dos últimos años para que decidiese invadir Ucrania?

El ataque es un síntoma de los cambios de Putin, no solo de su estado físico sino también de su forma de ser. Putin siempre se ha puesto en el centro porque quiere ser una de las grandes figuras política de la historia rusa, se presenta como alguien en control de la situación y de sí mismo, alguien convencido que sabe más que los demás y que no acepta a los traidores. Sin embargo, durante el Consejo de Seguridad antes de la guerra lo vimos criticar a sus jefes de inteligencia y aburrido cuando el primer ministro le hablaba de economía. Ese es el punto en el que pensé que las cosas iban a ponerse feas. Putin sigue siendo el mismo, pero en cierto sentido se ha convertido en su propia caricatura, con sus características siendo ahora mucho más dramáticas. Podría ser por la edad (en octubre cumplirá 70 años) o por el covid y el aislamiento al que estuvo sometido...

"Algo ha cambiado en Putin, está menos en control de sí mismo".

Se ha hablado mucho de sus problemas de salud, de si tiene párkinson o incluso cáncer de sangre…

Ni los expertos tienen claro qué le pasa, pero algo ha cambiado en él, está menos en control de sí mismo. Lo curioso es que, antes de la invasión, Putin estaba ganando: tenía a sus tropas en la frontera, la economía de Ucrania estaba en crisis, había líderes presionando a Zelenski para que hiciese concesiones al Kremlin y otros viajaban a Moscú para convencer a Putin de que no lanzase la invasión. Estar en el centro, esa es la posición en la que quiere estar. Si Putin fuese el gran jugador de ajedrez geopolítico que se dice habría mantenido esa situación, pero optó por actuar, y empezó a perder en el momento en que el primer tanque ruso cruzó la frontera. Sea lo que sea lo que ha cambiado a Putin, creo que ayuda a entender que impusiese a sus generales sin escucharles la estrategia ridícula de pensar que Ucrania se hundiría al primer golpe y sin luchar.

Rusia ha pasado de querer imponer una invasión relámpago a centrarse en el control del Donbás. Por el camino, la guerra se ha estancado y muchos altos cargos militares rusos han muerto en combate. ¿Se ha sobrestimado al Kremlin?

Han salido a flote problemas militares de Rusia como el mal estado del armamento, pero también es cierto que, tras ocho años preparándose, los ucranianos han demostrado ser muy férreos en la defensa del país. Sabían que llegaría el día. Además, cometieron el fallo estratégico de pensar que invadir Ucrania sería pan comido, que la guerra duraría un par de días, como Checoslovaquia en 1968. Lanzar unos paracaidistas sobre Kiev y detener a su gobierno. El ejército ruso combate de forma muy estructurada y metódica, pero Putin se impuso. A muchos comandantes ni se les avisó de que iban a la guerra. Pensaron que podrían asaltar las grandes ciudades y eso y la falta de coordinación les causó bajas devastadoras. Ahora los generales están lanzando una operación más racional en el Donbás para revertir el daño que les ha hecho Putin, pero aún así ya han perdido la ventaja del primer golpe.

"Hay malestar dentro del Gobierno y en el ejército, pero también impotencia. Las agencias de seguridad siguen siendo leales a Putin".

¿Hay malestar en el gobierno y el ejército? ¿Está Putin cada vez más solo?

Putin está más solo que nunca. Ante la lucha existencial de Rusia, solo puedes ser un patriota o un traidor. Los tecnócratas del gobierno, quienes llevan la economía, saben que la invasión de Ucrania es un desastre, pero ¿qué pueden hacer? Cuando la presidenta del Banco Central, Elvira Nabiullina, llamó a Putin para decirle que la guerra está hundiendo la economía, le colgó. No quiere escuchar las malas noticias. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, ha estado poco visible últimamente, lo que podría deberse a un distanciamiento con Putin. Lo que sí sabemos es que entre los militares hay un corriente real de rabia. Y también entre los nacionalistas, gente que no tiene problemas en subyugar a Ucrania, sino en que se haya hecho tan mal. Hay malestar, pero también cierta impotencia. Las agencias de seguridad siguen siendo leales a Putin.

¿Es posible un golpe de Estado contra Putin similar al que derrocó a Nikita Kruschev tras la crisis de los misiles?

El régimen está diseñado de forma eficaz contra cualquier intento de golpe porque hay muchas agencias de inteligencia que se vigilan entre sí. Pero nada es imposible. Putin puede empezar a tener problemas en septiembre. Entonces, muchos hogares tendrán más problemas con sus ahorros, notarán la inflación y el desempleo podría dispararse. Además, hay elecciones locales, e incluso las más manipuladas generan debate y desacuerdo.

La gente que rodea a Putin no son putinistas. El sistema ruso está lleno de oportunistas pragmáticos y despiadados que constantemente piensan en riesgos y ventajas. Ahora, el riesgo de hacer algo contra Putin es mucho mayor que mantener la cabeza agachada, pero si empieza a haber protestas y su salud empeora, ese puede ser el momento en que los oportunistas deban tomar decisiones difíciles. Como vimos con la URSS y la órbita soviética, puede haber regímenes muy fuertes que una vez la gente empieza a desertar pueden colapsar muy rápido. No es imposible, pero no lo espero próximamente.

La guerra se ha redirigido al este de Ucrania ¿Puede Putin pensar en tomar Transnistria y Moldavia?

No creo que sea su intención. Y aunque lo fuese no podría hacerlo, es una zona rodeada de espacio aéreo enemigo. Para llegar por tierra primero tendría que hacerlo pasando por Odesa. Han tratado de capturar esta ciudad portuaria y han fracasado. Ahora está mucho más bien preparada que nunca antes. La duda es si lograrán su objetivo, que es capturar el Donbás y levantar un puente hasta Crimea. La ofensiva avanza muy lentamente y creo que los rusos terminarán perdiendo el control. Y, a menos que Putin declare oficialmente la guerra y movilice las reservas, este año no tienen recursos ni tropas para otra ofensiva.

"A menos que Putin declare oficialmente la guerra y movilice las reservas, este año no tienen recursos ni tropas para otra ofensiva".

¿Es el uso de armas nucleares una amenaza real?

Creo que es solo una amenaza. No tiene nada más para intimidarnos. Sin embargo, el Putin de ahora es más impredecible y, aunque remoto, podría ser posible que recurriese a armas nucleares tácticas. No sería fácil y sería un llamado a Occidente a un cambio de régimen. China estaría muy descontenta con esa vía y, si el entorno de Putin ve que es demasiado peligroso, eso podría llevarnos a un escenario golpista. Putin cree en muchas chaladuras pero no es un lunático, creo que sigue siendo un actor racional.

¿Con qué líder ruso se puede equiparar a Putin?

Hace tres meses habría dicho el zar Nicolás I, un autócrata autoritario que trató de combatir el cambio inevitable. Desde la invasión de Ucrania empiezo a pensar que podría ser Nicolás II, el último de los zares. Entró en la Primera Guerra Mundial pensando que sería algo fácil y que restauraría su imagen, pero terminó siendo una carnicería que le destruiría. Quizás no vemos otra revolución bolchevique, pero sí la destrucción de su sistema.

Putin dice combatir la OTAN pero ha logrado la posible entrada de Suecia y Finlandia. ¿Qué impacto puede tener ello?

Esta es una de las mayores ironías de la guerra. Putin estaba preocupado porque la OTAN desplegase bases de misiles en suelo ucraniano y de momento no parece que eso pueda pasar en Suecia o Finlandia. Ucrania es un caso distinto porque, desde la perspectiva del Kremlin, es territorio ruso. Putin les considera traidores porque se han opuesto a ser propiedad de la patria rusa. En cambio, ha dicho que no tiene problema con que Suecia y Finlandia entren en la OTAN porque no puede hacer nada para evitarlo. El ejército verá este movimiento como un fracaso, pero no creo que eclosione en nada dramático.

"Podemos ganar la guerra contra Putin, pero perder la paz al alimentar el dolor y rabia de los rusos de a pie".

¿Fue la ampliación al este un error estratégico de la OTAN?

No lo creo, aunque sí lo fue la forma en que Occidente la gestionó. El problema fue decir que la OTAN no crecería y hacerlo; que era una alianza puramente defensiva y después se desplegaron tropas en sitios como Afganistán. Esas decisiones quizás tenían sentido entonces, pero no pensamos en cómo las vería Rusia. Putin cree todo tipo de conspiraciones ridículas sobre la OTAN, pero nos centramos tanto en él que no pensamos en cómo dirigirnos a los rusos de a pie. Eso sigue pasando ahora con las sanciones, y terminamos tratando a todos los rusos como si fuesen aliados de Putin. Eso es peligroso porque estamos alienando a ciudadanos que podrían sentir simpatía por Occidente. Cuando no pueden tener acceso a medicamentos, no culpan a Putin, sino a nuestras sanciones. Eso puede llevarnos a ganar la guerra contra Putin, pero a perder la paz al alimentar su dolor y rabia.

La televisión rusa está radicalizando cada vez más su tono. ¿Es un reflejo de lo que piensa el pueblo o de lo que el Kremlin quiere imponer?

La segunda. A veces, cuanto más extrema y ridícula es la propaganda es cuando saben que realmente no está funcionando. Una mayoría de los rusos apoya la guerra, pero la que ven en la tele, una operación militar limitada y con muy pocas bajas para evitar que un régimen neonazi tenga acceso a armas nucleares para llevar a cabo un genocidio. La gente sabe que el Gobierno le miente pero aceptan la línea oficial porque quizás no les afecta demasiado. Esa percepción cambiará cuando haya un golpe de realidad, ya sea ver que cada vez llegan más muertos del frente o que puedan escuchar a los que regresen. Poco a poco, la realidad de la guerra llegará a casa de los rusos corrientes. Creo que por esa misma razón Putin no quiere ordenar una movilización masiva hacia Ucrania, donde han muerto ya 15.000 soldados, más de los que hubo en la guerra soviética en Afganistán.

¿Es la extrema derecha europea el caballo de Troya de Putin?

Rusia ha alentado movimientos disruptivos y radicales, porque su objetivo es dividirnos entre países y dentro de los mismos para que estemos tan distraídos con eso que no seamos capaces de movilizarnos. Así, ha apoyado a muchos grupos de extrema derecha con dinero y con su propaganda, pero también a la izquierda radical y a movimientos secesionistas regionales. La guerra ha hecho que asociarse con Moscú sea mucho más tóxico, como se ha visto con Marine Le Pen. No sé cómo mantendrá esto.

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Putin ha despotricado de Lenin y de la URSS, pero aún así está usando los símbolos soviéticos en las zonas de Ucrania conquistadas. ¿A qué se debe?

Putin es un mal historiador, piensa que la Historia es un bufé donde elegir lo que quiera. Usa la bandera roja soviética que se izó sobre el Berlín nazi como símbolo de la victoria, pensando que se puede despegar de otros elementos de la época bolchevique. Quiere impulsar una narrativa heroica de Rusia y elige aquello que más le sirve, ya sea la URSS o el imperio zarista.