La violencia armada y la tensión política empañan la campaña electoral colombiana

  • Cerca del cierre de campaña, el candidato de izquierdas, Gustavo Petro, encabeza todas las encuestas

  • La disputa no ha estado desprovista de signos de tensión al punto de que el Gobierno negó la suspensión de los comicios

Seguidores del candidato de la izquierda Gustavo Petro.

Seguidores del candidato de la izquierda Gustavo Petro. / REUTERS/Luisa Gonzalez

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Colombia es un mosaico de realidades contrastantes. El desgarramiento interno y la tensión tiñen las discusiones electorales. El Gobierno se ha visto obligado a descartar la suspensión de la contienda prevista para el domingo 29. "Afirmaciones en las que se habla de aplazamiento son absolutamente falsas. Solicitamos a candidatos y equipos no generar desinformación. Unas elecciones transparentes inician con la responsabilidad de los candidatos de no promover información falsa", dijo este domingo el ministro del Interior, Daniel Palacios. "Quienes promueven noticias falsas quieren generar pánico, caos, e inestabilidad social", señaló por su parte la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez. La intervención tuvo lugar después de que Gustavo Petro, favorito en las encuestas, convocara a sus principales rivales, Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández a "ponerse en alerta" ante un posible "golpe" a los comicios el próximo martes.

Cierto nerviosismo campea el horizonte político a pocos días de una votación que puede convertirse en un punto de corte histórico si es que la izquierda logra la victoria. "Si ganan ustedes, los aplaudimos, si ganamos nosotros, ustedes deben obedecer la Constitución", había pedido Petro días atrás a sus adversarios de derecha. De acuerdo con las dos últimas encuestas, de Yan Hass y el Centro Nacional de Consultoría (CNC), el candidato de la coalición Pacto Histórico, quien lleva como compañera de fórmula a la carismática Francia Helena Márquez Mina, obtendría entre el 38 y el 40% de los votos. Le faltarían 10 puntos para evitar el segundo turno, el 19 de junio. Obtenerlos, dicen los analistas, sería una hazaña de proporciones. El derechista Gutiérrez oscila entre el 21% y 23%. En un eventual ballotage necesitaría formar un gran frente anti-Petro. A la espera de ese escenario ha comenzado a desplazarse tácticamente hacia el centro, el espacio que encarna un Fajardo que no logra posicionarse como alternativa: apenas un 7% se inclina en esa dirección política. Rodolfo Hernández un millonario que administró la alcaldía de Bucaramanga, la capital del departamento de Santander, y que por su populismo de derechas parece un holograma colombiano de Donald Trump, se ha posicionado en el tercer lugar de las preferencias. El "rodolfismo", como llaman esta inesperada corriente de opinión favorable podría deparar alguna sorpresa el 29 de mayo.

La campaña electoral se clausura con esos números. Los días que restan para que los colombianos acudan a las urnas no estarán exentos de vértigo. El primer indicio lo ha ofrecido la procuradora Margarita Cabello al suspender por tres meses a Daniel Quintero, alcalde de Medellín, la segunda ciudad del país, por haber expresado de manera muy sutil su simpatía por Petro. Cabello, una vieja conocida de Álvaro Uribe y exministra de Justicia del actual Gobierno de Iván Duque, no ha aplicado el mismo rasero con general Enrique Zapateiro, el jefe del Ejército, quien atacó con dureza a Petro, ni al propio mandatario, cuya implicación en la campaña, en favor de Gutiérrez, carece de toda sutileza.

Los números de la prosperidad y el dolor

Como si pudiera sustraerse a las disputas, la economía colombiana creció 10,6% en 2021. Durante el primer trimestre de este año subió un 8,5%. La inflación, la más alta de las dos últimas décadas, limita sin embargo la euforia. El Gobierno no deja igual de celebrar que 1,4 millones de personas salieron de la pobreza, que pasó de azotar al 42,5% al 39,3% de la población. Pero la reactivación, suelen decir las autoridades, es consecuencia de una alianza con el sector privado y - deslizan- podría naufragar si la izquierda llega al Palacio Nariño.

Las cifras de la macroeconomía no se condicen con el estado de ánimo de importantes sectores de la sociedad que, un año después del estallido que hizo cimbrar a Colombia por 90 días, no han atenuado su malestar. Solo entre el 28 de abril y el 3 de junio de 2021, la policía registró 12.288 protestas que dejaron en el camino 83 muertes, la mitad de ellas perpetradas por integrantes de la fuerza pública.

Para Camilo González Posso, presidente del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz y autor del prólogo del reciente libro Algo grande va a ocurrir en este pueblo, pronto se sabrá si la "insubordinación" del año pasado fue un "episodio azaroso" o "muestra de la emergencia de poderosos procesos que están transformado a la sociedad colombiana y acentuando la crisis de un viejo régimen autoritario basado en la violencia, las mafias, la inequidad y la corrupción". Esa matriz se refleja por ahora de manera cotidiana y luctuosa. Más de 70 líderes sociales perdieron la vida en condiciones similares estos últimos cinco meses. Las víctimas se acercan a las 1.300 desde que el Estado y las FARC suscribieron a fines de 2016 el acuerdo de paz. Además, 312 exguerrilleros fallecieron en condiciones similares. Entre 2020 y el primer trimestre de 2022, tuvieron lugar 222 masacres, en su gran mayoría en zonas rurales.

El narcotráfico muestra sus colmillos

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En plena campaña electoral, la violencia exhibió otro de sus rostros descarnados, el del narcotráfico. El paro armado lanzado por el Clan del Golfo, el grupo responsable de buena parte del negocio de la cocaína, afectó a más del 10% de los municipios colombianos. Murieron ocho personas. La acción de las también llamadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), una banda derivada de las actividades paramilitares de ultraderechas, no solo fue una demostración de su poderío. Plantea ante todo, un enorme desafío para el próximo presidente, sea quien sea.

El pasado es un gran condicionante del futuro. En plena campaña electoral, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció que investigará al Estado colombiano por demorar los juicios contra os militares responsables en ejecuciones extrajudiciales conocidas como "falsos positivos".

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