Guerra en el este de Europa

Rusia redobla la presión en el Donbás y Zelenski la acusa de crear un "infierno"

Moscú asegura que está cerca de controlar la provincia separatista de Lugansk

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. / DPA

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El Periódico

Rusia está decidida a hacerse con el control absoluto del Donbás y ha redoblado su presión sobre las dos regiones separatistas de Donetsk y Lugansk. Una presión que ha provocado que la situación en este territorio sea equiparable a "un infierno", según ha denunciado el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha

Las tropas del Kremlin llevan semanas intensificando su ofensiva en el este del país eslavo, en guerra desde que en 2014 se alzaron los separatistas prorrusos del Donbás, con el objetivo de doblegar completamente la resistencia ucraniana. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, aseguró este viernes que están cerca de controlar totalmente la región de Lugansk y elevó a casi 2.000 los militares ucranianos que se han rendido en la acería de Azovstal.

"Las fuerzas armadas ucranianas continúan haciendo progresos en la liberación de la región de Járkov. Pero los ocupantes tratan de reforzar la presión en el Donbás. Es un infierno y no es una exageración", ha dicho Zelenski en su habitual comunicado de madrugada.

Los bombardeos rusos causaron 12 muertos y 40 heridos en Severodonetsk, el principal bastión ucraniano de Lugansk, según el gobernador local, Serhiy Haidai, quien añadió que la mayor parte de los proyectiles cayeron sobre edificios de viviendas, por lo que el balance podría aumentar. Según Zelenski, fue un "bombardeo brutal y sinsentido", y advirtió de que empieza la etapa final de la guerra, que será "más dura y sangrienta".

Por su parte, la gubernamental Agrupación de Fuerzas Unidas ucraniana informó este viernes de que los ataques contra 54 núcleos poblacionales de Donetsk y Lugansk en las últimas 24 horas causaron la muerte a 24 civiles, y dañaron 105 edificios residenciales y una quincena de infraestructuras civiles, entre ellas un hospital.

Sin explicación militar

El presidente ucraniano subrayó que los bombardeos rusos contra ciudades ucranianas "no son solo acciones militares durante la guerra". Enumeró las ofensivas en la región de Chernígiv, en particular el "terrible" ataque en Desna, donde siguen las tareas de desescombro y hay muchos muertos, a los constantes bombardeos en Odesa, en las ciudades del centro del país y en el Donbás, "completamente destruido".

"Todo esto no tiene ni puede tener ninguna explicación militar para Rusia", insistió. Para Zelenski, se trata de "un intento deliberado y criminal de matar al mayor número posible de ucranianos, de destruir el máximo número de hogares, instalaciones sociales y empresas". A su juicio, esto será calificado como "genocidio del pueblo ucraniano" y se mostró convencido de que los invasores serán llevados a la justicia.

Campo de batalla

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