Norte de Europa

Finlandia pone un pie en la OTAN: tres claves del país nórdico

El país nórdico ha mantenido una relación tumultuosa con Rusia desde el siglo XVII, pero había conservado la neutralidad durante más de 70 años

La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, durante una rueda de prensa

La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, durante una rueda de prensa / Europa Press

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Irene Medina

Finlandia ha dado este jueves un paso decisivo para unirse a la OTAN. El presidente, Sauli Niinistö, y la primera ministra, Sanna Marin, han dado su apoyo para que el país nórdico ingrese en la Alianza Atlántica, en medio de la invasión rusa de Ucrania. A pesar de que el proceso todavía no es oficial, los máximos mandatarios han considerado que es el momento de solicitar el ingreso "sin demora". La petición oficial se prevé que se anuncie este domingo, en caso de que, como es previsible, el Gobierno de coalición y el Eduskunta (Parlamento finlandés) den su respaldo.

Estas son las claves que explican la idiosincrasia del país:

Relación de Finlandia y Rusia

Finlandia es un país de 5,5 millones de habitantes, cuya historia está muy unida a la de Rusia. Las relaciones entre ambos se remonta al siglo XVIII cuando el imperio ruso, con el zar Pedro I de Rusia -Pedro el Grande-, intentó invadir Finlandia, con éxito, un territorio que estaba en manos de Suecia, en medio de la Gran Guerra del Norte. Un siglo después, en 1808, la conocida como Guerra de Finlandia, también entre Rusia y Suecia, acabó de nuevo con victoria rusa y Finlandia pasó a llamarse Gran Ducado de Finlandia. Conservó este nombre hasta 1917, pues tras la Revolución Bolchevique en Rusia Finlandia declaró su independencia.

Sin embargo, el país nórdico se embarcó pronto en una guerra civil, en la que un bando -los rojos- estaba apoyado militarmente por la Unión Soviética y el otro -los blancos- por Alemania. Este conflicto bélico terminó con los rusos saliendo definitivamente de Finlandia, tras el tratado de paz firmado en 1920.

No obstante, los conflictos entre Rusia y Finlandia no se detuvieron, pues en 1939 la URSS invadió de nuevo el país nórdico, en una Guerra de Invierno en la que los soviéticos fracasaron, pero pese a ello Finlandia tuvo que ceder algunas regiones para mantener su independencia. Tras la Segunda Guerra Mundial, en la que Finlandia se alió con Alemania y perdió la contienda, el país nórdico firmó con la URSS el Armisticio de Moscú, en 1944, por el que los finlandeses cedieron a los soviéticos algunos territorios. En total, Finlandia perdió más del 10% de su territorio.

Fin de la neutralidad

Tras el Armisticio de Moscú, Finlandia y la URSS firmaron el Tratado de Paz de París en 1947, por el que el país nórdico se comprometía a limitar el tamaño de sus fuerzas de defensa. Así, la política de neutralidad de Finlandia comenzó durante la Guerra Fría, ya que a pesar de situarse al oeste del telón de acero, el país nórdico buscaba mantener relaciones pacíficas con la URSS, al tiempo que conservaba la independencia de su sistema político y económico.

Esta política exterior, conocida como doctrina Paasikivi-Kekkonen, fue establecida por el presidente finlandés Juho Kusti Paasikivi -que dirigió el país de 1946 a 1956- y continuada por su sucesor Urho Kekkonen -que gobernó de 1956 a 1981-. El objetivo de esta política, también llamada finlandización, era que Finlandia se mantuviera como un país independiente soberano, democrático y capitalista, pese a la frontera con la Unión Soviética.

Durante ese periodo, Finlandia no ingresó en la OTAN, ni tampoco se sumó al Plan Marshall -a pesar de los pagos por las reparaciones de guerra que afectaban a la economía del país-, ni al Pacto de Varsovia. Con la URSS, en cambio, firmó el Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua en 1948, que se mantuvo hasta la disolución de la Unión Soviética en 1992. No obstante, Finlandia firmó otros acuerdos de seguridad y comercio con Rusia.

Tras la caída de la URSS, Finlandia mantuvo su neutralidad, que ya duraba más de 70 años, y pese a adherirse a la Unión Europea en 1995, no consideraba sumarse a la OTAN. Sin embargo, tras la invasión rusa a Ucrania, el 76% de los finlandeses están a favor de unirse a la Alianza Atlántica -el triple que antes de la guerra-, y solo hay un 12% en contra, según una encuesta reciente de la emisora pública de Finlandia YLE.

¿Quién gobierna en Finlandia?

Finlandia cuenta con un sistema de Gobierno parlamentario, por lo que el Parlamento finlandés (Eduskunta) es la última autoridad -solo hay una Cámara-. Está compuesto por 200 miembros y tiene poder para cambiar la Constitución, entre otras capacidades. Una de las características de Finlandia es que, desde su independencia, ha estado prácticamente siempre gobernada por gobiernos de coalición.

Tras las elecciones parlamentarias de 2019, el primer ministro de Finlandia es del Partido Socialdemócrata -que gobierna en coalición con otras cuatro formaciones-. En junio de 2019, Antti Rinne se convirtió en primer ministro, pero renunció seis meses después al perder el apoyo del principal socio de la coalición. Por tanto, desde diciembre de 2019 el cargo de primera ministra ha recaído en Sanna Marin, también socialdemócrata. Actualmente, el Gobierno está formado por el Partido Socialdemócrata, el Partido del Centro, la Liga Verde, la Alianza de la Izquierda y el Partido Popular Sueco.

Por su parte, el jefe de Estado de Finlandia es un cargo que tiene una duración de seis años y su reelección se limita a un periodo consecutivo. En 2012, Sauli Niinistö, del partido liberal de centro derecha Coalición Nacional, se convirtió en presidente del país. En 2018, Niinistö fue reelegido con el 62,7% de los votos, aunque esta vez se presentó como candidato independiente, en la primera en que un presidente era elegido en el país nórdico en primera vuelta.

Respecto a la decisión de adherirse a la OTAN, actualmente una amplia mayoría de los 200 diputados del Parlamento está a favor, mientras que los opositores se reducen a una decena, por lo que la mayoría de los partidos políticos apoyan unirse a la Alianza Atlántica. No obstante, la decisión final la deberá tomar el Partido Socialdemócrata de la primera ministra Sanna Marin.