Guerra en Europa

Hungría mantiene el pulso frente al embargo europeo al petróleo de Rusia

  • El primer ministro Viktor Orbán exige cinco años de transición para librarse del combustible ruso, frente al año y medio propuesto, e inversiones para adaptar su sistema de abastecimiento

  • Las negociaciones entre los Veintisiete continúan con el objetivo de lograr un acuerdo antes de que termine el fin de semana

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en Bruselas.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en Bruselas. / JONH THYS (REUTERS)

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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El sexto paquete de sanciones contra Rusia, que incluye un veto gradual al petróleo ruso con un período transitorio para que Hungría y Eslovaquia apliquen la decisión, sigue en manos de las 27 capitales europeas. Y de momento al menos una, Budapest, no se mueve ni un milímetro de su posición. Hungría sigue considerando que el año y medio de transición, hasta el 31 de diciembre de 2023, propuesto inicialmente por Bruselas no es suficiente. Tampoco el año adicional de compromiso planteado este jueves y que permitiría a Budapest seguir comprando petróleo hasta finales de 2024. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, mantiene el pulso y reclama un plazo de cinco años, el tiempo que estiman tardarán en adaptar sus infraestructuras.

Aunque la sensación general entre políticos, empezado por la presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, y diplomáticos europeos es que las delegaciones están siendo “constructivas” y que el paquete terminará por aprobarse, nadie es capaz de anticipar ni cuándo ni si esta nueva batalla hará mella en la unidad de los Veintisiete. De momento, los embajadores de la UE se han reunido este viernes en sesión restringida para seguir buscando un acuerdo que todavía no se ha alcanzado. La intención es convocar una nueva reunión de embajadores cuando haya avances suficientes. "Estamos progresando y nuestro objetivo es lograr un acuerdo antes del final de la semana. Hay voluntad de lograrlo. Todo el mundo quiere una solución", aseguran fuentes europeas conocedoras de la negociación.

Un mensaje esperanzador que choca con el tono y las declaraciones este viernes del primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Es "una bomba atómica lanzada sobre la economía húngara", ha dicho en una entrevista en la emisora pública Kossuth Radio sobre la propuesta planteada por Bruselas para eliminar del mix energético europeo el petróleo ruso. "Con año y medio de excepción no vamos a ningún lado", ha añadido advirtiendo que necesitarán al menos cinco años e inversiones millonarias para adaptar su sistema de transporte y abastecimiento de energía.

Situación geográfica particular

El plan de la UE aboga por un veto gradual de seis meses para el crudo y hasta finales de año para los productos refinados -con plazos más largos para Hungría y Eslovaquia- con el objetivo de dar tiempo a buscar fuentes alternativas y minimizar el impacto a nivel mundial. Para el dirigente húngaro, aplicar la decisión tal y como fue presentada supondría terminar con el derecho soberano que tiene cada gobierno de establecer su propio mix energético e ignorar la situación particular de su país.

Según ha explicado, la falta de una salida al mar obliga a Hungría -lo mismo que a Eslovaquia y la República checa- a recibir todo el crudo que consume a través del oleoducto Druzhba, una situación que, según critica, no contempla la propuesta esbozada por von der Leyen. Fuentes diplomáticas comprenden los argumentos e insisten en que detrás de la oposición de Hungría no hay un "problema político" sino técnico y "real", ante países que no disponen ni de costa ni de infraestructuras alternativas.

"Requiere grandes inversiones, contactos profundos con los operadores, entre los Estados miembros, etc. Se trata de decisiones tecnológicas, técnicas e industriales muy profundas que no deben subestimarse", reconocen. Palabras de comprensión y negociaciones aparte, Orbán ha utilizado el nuevo paquete sancionador contra Rusia para arremeter contra von der Leyen a quien ha acusado de romper la unidad lograda por los líderes europeos en la pasada cumbre de Versalles y de presentar una propuesta, que supera "una línea roja", sin consultar previamente a los Veintisiete.

Consultas previas

“No negociamos pero sí consultamos antes de hacer una propuesta para informar a los Estados miembros de nuestro planteamiento y cuándo pensamos que todos están bien informados y que hemos escuchado sus interrogantes sacamos nuestra propuesta. Es un proceso muy transparente entre nosotros y los Estados miembros. No significa que haya unanimidad antes de presentar la propuesta así que las discusiones continúan”, se ha defendido el portavoz de von der Leyen recalcando que entienden la situación particular por su geografía y su dependencia de los gasoductos y productos petrolíferos rusos. 

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Hungría no es el único país al que Bruselas propone aplicar una excepción para sortear su veto. En el mismo paquete también se encuentran Eslovaquia, que reclama prolongar el período de transición tres años y que habría recibido la misma oferta que Budapest, así como Chequia que podría obtener de margen hasta junio de 2024.

Las negociaciones, de momento, prosiguen con nuevas propuestas para dar más tiempo y dinero a los países más afectados por el embargo al petróleo ruso, según ha confirmado el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, al diario FT. “Es una cuestión de tiempo y es una cuestión de dinero. No podemos poner propuestas sobre la mesa que no responder a la realidad”. Orban también discrepa de la lista de sancionados propuesta por Bruselas que incluiría al patriarca de la Iglesia Ortodoxa, “No permitiremos que los dirigentes de las iglesias sean incluidos en una lista de sanciones”, ha dicho.