Elecciones legislativas

Los socialistas franceses se suman a la unión de la izquierda liderada por Mélenchon

  • Después de los verdes y los comunistas, la Francia Insumisa llega a un acuerdo preliminar con el Partido Socialista para las legislativas de junio

  • La decisión, que genera división entre figuras históricas del PS, debe ser refrendada por el Comité Nacional del partido

El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, llega a la sede del partido, este martes.

El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, llega a la sede del partido, este martes. / EMMANUEL DUNAND (AFP)

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Enric Bonet

Desde el Frente Popular hasta el programa común del socialista François Mitterrand en 1972. Las referencias históricas abundan en los últimos días en la prensa gala para describir la nueva alianza unitaria de la izquierda liderada por Jean-Luc Mélenchon (socioecologista). El Partido Socialista (PS) francés ha alcanzado este miércoles un acuerdo con la Francia Insumisa (socios de Podemos en Francia) para las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio. Este anuncio coincide prácticamente con el aniversario de la victoria del Frente Popular del socialista Léon Blum el 3 de mayo de 1936.

Solo falta la validación por parte del comité nacional del PS para que se certifique esta unión de la gauche. El objetivo de la "Nueva Unión Popular Ecologista y Social (NUPES)" es lograr una mayoría progresista en la Asamblea Nacional. Y así imponer un gobierno de cohabitación con Mélenchon como primer ministro al presidente Emmanuel Macron (centroderecha).

Los verdes ya se habían sumado a esta alianza el domingo por la noche y los comunistas, el martes. La reunión del comité nacional de los socialistas está prevista para mañana y se augura tensa. Si se ratifica el pacto, representaría la guinda del pastel al nuevo bloque de la izquierda liderado por los insumisos.

Recomposición liderada por Mélenchon

Tras haber quedado tercero —con el 22% y a unos 400.000 votos de superar a Marine Le Pen— en la primera vuelta de las presidenciales, Mélenchon avanzó en las últimas semanas en la recomposición y unión de la izquierda, completamente inesperada hasta hace unos meses. Su aspiración de convertirse en el próximo primer ministro dejó de ser únicamente una fantasía izquierdista. Ahora debe tenerse en cuenta como una hipótesis complicada, pero no del todo imposible. Según un sondeo reciente del instituto Cluster 17, este bloque unitario de la izquierda obtendría el 34% de los sufragios en la primera vuelta de las legislativas, por delante de la coalición macronista (24%) y de la ultraderechista Reagrupación Nacional (24%). 

Mélenchon y sus nuevos socios quieren romper la lógica imperante en las dos últimas décadas en Francia. Desde la reforma constitucional del año 2000, cuando se adoptó prácticamente el mismo calendario para ambos comicios, las legislativas se convirtieron en un puro trámite para el vencedor en las presidenciales. Macron, sin embargo, logró su reelección gracias al voto prestado del electorado progresista. Hasta el 42% de sus votantes en la segunda vuelta lo apoyaron para frenar a la ultra Le Pen, según un amplio estudio de opinión del instituto Ipsos. Ahora la izquierda quiere aprovechar esta brecha para liderar el malestar contra el dirigente centrista a través de "una alternativa en positivo".

"Nos hemos dado los medios de ser creíbles ante los franceses y esto atemoriza al poder actual", destacó la diputada insumisa Clémentine Autain sobre el hecho de que la alianza se haya constituido en torno al programa mélenchonista del Futuro en Común. Entre las distintas medidas, apoyadas ahora también por el PS, destaca establecer el salario mínimo en 1.400 euros netos, un bloqueo de los precios de la energía y productos de primera necesidad, rebajar la edad mínima de jubilación a los 60 años, la derogación de las últimas reformas laborales (también la aprobada durante el mandato del socialista François Hollande) o la creación de una renta básica (de unos 1.000 euros) para los jóvenes de más de 16 años.

Tensiones internas en el PS

Quizás más natural en el caso de los comunistas e incluso de los verdes, la alianza resulta un punto de inflexión en la historia de los socialistas. Por primera vez desde la refundación de este partido en el congreso de Epinay de 1971, no solo aceptarán ser un actor minoritario dentro de una coalición de izquierdas, sino que esta será liderada por una formación radical y transformadora. 

De hecho, esta unión se explica por la misma ley de gravedad electoral. Después de que la socialista Anne Hidalgo consiguiera solo el 1,7% de los votos en las presidenciales, la supervivencia del PS estaba seriamente amenazada. Podría haber perdido la mayoría de sus 28 diputados en la Asamblea Nacional (con 577 escaños) y quedarse por debajo del mínimo de 15 para conseguir un grupo propio. Eso hubiera dejado en una situación crítica a las maltrechas arcas de esta centenaria formación. Con la nueva alianza, el PS presentará sus candidatos en unas 70 circunscripciones, los verdes en unas 100 y los comunistas en 54, mientras que el resto recaerán en manos de los insumisos, que también negocian con los anticapitalistas del NPA.

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Pese al estrecho margen de maniobra de la dirección socialista, el acuerdo ha suscitado duras críticas por parte de los sectores moderados del partido. "La reorientación de las políticas de la Unión no puede traducirse en una destrucción del proyecto europeo", criticó el exprimer ministro Bernard Cazeneuve en un mensaje en su cuenta de Facebook sobre el hecho de que el acuerdo incluye la posibilidad de "no respetar algunas reglas europeas", como el límite del 3% del déficit público. Esta alianza amenaza con provocar una "desaparición del PS", advirtió el expresidente Hollande, cuyo decepcionante mandato es la principal causa del actual declive electoral de los socialistas.

"Si nos encontramos con esta situación, ¿de quién es la culpa? (…) ¿Quién es el responsable de que la izquierda que disponía de todos los poderes ahora se encuentre hundida? Les digo a estos elefantes que nos dejen tranquilos, ya saboteasteis al PS cuando se encontraba en su mejor momento", respondió Pierre Jouvet, el secretario nacional del partido de la rosa en las elecciones. Más allá del resultado final, esta alianza servirá para que los socialistas rompan con el lastre del pasado del hollandismo.