Elecciones autonómicas

El Sinn Féin acaricia el poder en Irlanda del Norte

El que fuera brazo político del IRA puede imponerse por primera vez a los unionistas como la fuerza más votada el próximo jueves

La candidata del Sinn Féin a las elecciones de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, se hace un ’selfie’ con unas estudiantes.

La candidata del Sinn Féin a las elecciones de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, se hace un ’selfie’ con unas estudiantes. / CLODAGH KILCOYNE (REUTERS)

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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El Sinn Féin avanza hacia una victoria sin precedentes en las elecciones autonómicas en Irlanda del Norte este jueves. Un triunfo histórico de confirmarse las encuestas. Sería la primera vez en 100 años, desde la partición de la isla, que el partido nacionalista, en otro tiempo brazo político del sangriento grupo terrorista IRA, se convirtiera en la fuerza más votada y su líder, Michelle O'Neill, en la ministra principal. El unionismo probritánico ha venido dominando hasta hora en las urnas, rigiendo la política norirlandesa, pero los últimos sondeos dan a los herederos de Gerry Adams una ventaja de siete puntos (26%) frente a Partido Democrático del Ulster (19%), su más importante rival. El voto táctico, así como el de los apáticos e indecisos (17%), podría sin embargo tener la última palabra.

En torno a 1,2 millones de votantes deberán elegir los 90 escaños que conforman la Asamblea de Stormont. La estructura de gobierno para garantizar la paz en la región es la de un poder compartido entre la principal fuerza nacionalista y la unionista. En las últimas elecciones en 2017 el Partido Democrático del Ulster (DUP) obtuvo sólo un escaño más que el Sinn Féin. El partido unionista vive horas bajas. Su actual líder, Jeffrey Donaldson, que también es diputado en el Parlamento de Westminster, fue designado el pasado mes de junio en el cargo. Era el tercer líder en dos meses. En febrero provocó la caída del Gobierno autonómico, que permanece suspendido desde entonces, una decisión impopular que ahora puede volverse en su contra.

Donaldson se opone ferozmente al protocolo de comercio post-Brexit, pide su abolición y que desaparezca la frontera en el mar de Irlanda como requisito para retornar al Ejecutivo de Stormont. El DUP hizo campaña en favor del Brexit y en contra del sentir mayoritario de los votantes (56%). El Gobierno de Boris Johnson, incapaz de dar con una solución satisfactoria, vuelve a contemplar la posibilidad de realizar cambios unilaterales en el acuerdo, lo que encendería la mecha de una guerra comercial con la Unión Europea, con efectos catastróficos para la ya maltrecha economía británica.

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El Sinn Féin, liderado por una generación joven que no ha estado directamente vinculada a la lucha armada, cree poder hacer funcionar el protocolo y ha centrado la campaña en el coste de la vida, la sanidad, el empleo y la educación, los asuntos que, según las encuestas, y por ese orden, más preocupan a los ciudadanos. Ya puso el foco con éxito en esos problemas en las elecciones generales en el sur de la isla en 2020. Aquel resultado también fue un terremoto. Fue el partido más votado de la República y sólo una coalición del resto de las principales formaciones impidió que formaran gobierno en Dublín.

Una victoria de los republicanos en el norte, advierte el DUP, allanaría el camino a la unificación de la isla, el objetivo final e irrenunciable de Sinn Féin, aunque lejano por ahora. La unidad de Irlanda sólo ocupa una página de las 17 del programa electoral de los nacionalistas, que prefieren presentarse como una fuerza inclusiva y social.