Terremoto en Silicon Valley

Elon Musk compra Twitter: ¿Qué hará con la plataforma?

Bajo el control del hombre más rico del mundo, la red social podría limitar su moderación de contenidos, abrir sus algoritmos e incluso acabar con el anonimato de los usuarios

¿Qué quiere hacer Elon Musk con Twitter? / Martha Jordan

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

Especialista en Redes, algoritmos y la intersección entre política y tecnología

Escribe desde Barcelona

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Después de tres semanas de tensión, declaraciones polémicas y negociaciones como si de 'Succession' se tratase, la junta directiva de Twitter decidió ayer vender la compañía a Elon Musk, presidente ejecutivo de Tesla. La victoria del hombre más rico del mundo ha abierto un profundo debate, tanto entre los empleados de la plataforma como entre sus usuarios, sobre cómo eso puede cambiar la forma en que funciona una de las redes sociales más influyentes sobre la opinión pública.

Como sucedió con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, muchos críticos con la adquisición han señalado en los últimos días que un triunfo de Musk les llevaría a abandonar Twitter. Pero, como también sucedió con el expresidente, es probable que la realidad no sea tan drástica.

La gran duda que plantea la maniobra de compra de Musk es cómo afectará al futuro de Twitter. El controvertido empresario lleva meses dejando ideas al aire sobre cómo "transformar" el funcionamiento de la red social, pero no ha profundizado en esas medidas ni en cómo plantea llevarlas a cabo. Incluso el actual director ejecutivo de la compañía, Parag Agrawal, ha confesado a sus trabajadores que "no sabe" qué pasará con la plataforma.

Libertad de expresión

Musk ha insistido en que su ambición por comprar Twitter no responde a una voluntad de adquirir más poder y dinero. El magnate tecnológico explica la operación como una especie de cruzada en favor de la libertad de expresión. "Twitter se ha convertido en una especie de plaza pública de facto, por lo que es realmente importante que la gente crea y perciba que puede hablar libremente dentro de los límites de la ley", explicó en una charla TED el pasado 14 de abril, el mismo día en que oficializó su oferta de compra de la red social por 41.000 millones de euros.

Las políticas de moderación de contenido de Twitter han estado siempre en la diana de Musk. El multimillonario considera que las medidas adoptadas por la plataforma para limitar la proliferación de mensajes de odio y desinformación ha derivado en la censura de ciertas voces.

A pesar de sus intenciones, aún está por ver cómo Musk pretende modificar esas políticas, pues serán los empleados quienes, como hasta ahora, tendrán que lidiar día a día con la amplia gama de grises que supone el bloqueo de contenido considerado peligroso. Los moderadores se enorgullecen de la tarea que llevan a cabo, lo que explica la preocupación que ha despertado la noticia entre parte de los trabajadores.

Es por ello, que se ha especulado sobre si el nuevo Twitter permitirá el regreso de Trump, a quien se expulsó en enero del 2021 tras alentar la insurrección violenta de parte de sus seguidores contra el Capitolio de Washington. El expresidente ha asegurado que no volverá al que fue uno de sus mayores altavoces electorales, pero que confía en que Musk "mejorará" la empresa.

Abrir los algoritmos

Tras oficializarse el acuerdo de compra, Musk celebró su triunfo dando algunas pistas más sobre cómo puede cambiar la plataforma. Una de las promesas más transformadoras es convertir Twitter en un protocolo descentralizado y hacer que sus algoritmos sean de código abierto, eso es, que sean auditables "como con Signal o Linux" para saber cómo nos recomiendan el contenido que vemos y que pueda modificarse. "A través de Twitter se han manipulado muchas opiniones y abrir los algoritmos podría ayudar a entender como, pero abrir los algoritmos puede ser una distracción si no hay una transparencia extendida al factor humano", señala Manuela Battaglini, consultora y experta en ética digital. Algunos empleados de Twitter se han mostrado esperanzados con esa posibilidad. Sin embargo, esas palabras se las puede llevar el viento: en 2018 prometió que haría lo mismo con el programa de seguridad de Tesla y al final no lo hizo.

Otra de esas pistas, no concretada, es la de "autentificar a todos los humanos". La opción de obligar a todos los usuarios de Twitter a identificarse podría servir para intentar frenar las redes de cuentas automatizadas de bots y trolls que embarran el debate en la red. Sin embargo, esa opción también genera mucho escepticismo. ¿Qué pasa en los países donde los usuarios de Twitter prefieren ser anónimos para poder denunciar hechos evitando posibles represalias? La medida cargaría contra un pilar del internet actual como es el anonimato.

Musk habló también de aplicar "nuevas funciones" para mejorar el producto, lo que podría traducirse en la inclusión de un botón para poder editar los tuits, una funcionalidad en la que la compañía trabaja desde hace un tiempo y que el multimillonario apoya.

La mayor privatización en dos décadas

Lo que sí parece claro es que la compra de Twitter por parte de Musk supondrá la exclusión de los mercados de la compañía. De concretarse, sería la mayor exclusión de bolsa de las últimas dos décadas. Tras años de bajos rendimientos, antiguos ejecutivos de la empresa ven en su privatización "una oportunidad real de hacer un cambio radical", ha señalado el periodista Casey Newton. El fundador y ex director ejecutivo de la compañía, Jack Dorsey, ve a Musk como "solución singular" al hecho que la plataforma estuviese "en manos de Wall Street y del modelo publicitario".

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Musk ha dicho que la parte económica del acuerdo no le preocupa. Sin embargo, dos tercios de la financiación para la compra de Twitter, por un total de 41.000 millones de euros, provienen de sus activos y hasta 12.500 millones son de un préstamo garantizado contra sus acciones en Tesla. Eso significa que, de caer el valor de la compañía de coches eléctricos, Musk podría verse obligado a vender acciones para pagar el préstamo. Eso añade más presión para el empresario.

La operación también tendrá consecuencias para la estructura interna de Twitter. El acuerdo de compra se prevé que se cierre en los próximos seis meses. La actual junta directiva de la compañía dejará de existir entonces, mientras Agrawal podría dejar de ser su director ejecutivo y ser reemplazado por alguien de confianza de Musk. Así, el magnate no tomaría directamente el mando de la plataforma como sí hace con Tesla o SpaceX, su empresa de ingeniería y exploración aeroespacial. Este lunes, Agrawal, explicó a los empleados de Twitter que "en este momento" no habrá recortes de empleos. "No tenemos todas las respuestas", les dijo. "Este es un periodo de incertidumbre".