Elecciones en Francia

La ultra Le Pen supera el 40%, pero pierde por tercera vez

La extrema derecha francesa se hace con un 44% de los votos, once puntos más que en 2017, y logra la normalización de gran parte de su ideario

La ultra Le Pen supera el 40%, pero pierde por tercera vez

Yves Hermann/Reuters

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Enric Bonet

Por encima del 40%, pero derrotada por tercera vez. La ultraderechista Marine Le Pen ha fracasado de nuevo en un su intento de catapultarse políticamente al Elíseo. Los pronósticos se cumplieron y la líder de la Reagrupación Nacional (RN) consiguió el 41,45% de los votos en la segunda vuelta de las presidenciales, un apoyo ligeramente inferior al que pronosticaban los últimos sondeos (43%) después de que el vencedor Emmanuel Macron ampliara su ventaja gracias al cordón democrático formado por los votantes de izquierdas ante el miedo de un triunfo ultra. Le Pen vuelve a fracasar en la conquista del poder, pero logra el mejor resultado en la historia de la ultraderecha en Francia.

"Millones de nuestros compatriotas eligieron el bando nacional y del cambio", se felicitó la candidata ultranacionalista y xenófoba pocos minutos después del anuncio de la estimación del instituto Ipsos a partir del recuento preliminar. "Es una brillante victoria", destacó delante de sus simpatizantes reunidos en el pabellón chic de Armenoville, en el distrito XVI de París, uno de los más ricos de la capital. Aunque representa su tercer intento fallido para alcanzar la presidencia, se trata de uno de los mayores apoyos obtenido por la extrema derecha en un país de la Europa Occidental. Toda una advertencia para el futuro de la política francesa.

"Hasta la cima"

En 2012, Le Pen había quedado tercera con el 18% en la primera vuelta, mientras que perdió en la final de 2017 con el 33%. Esta vez ha superado el umbral del 40%, logrando un respaldo parecido al del candidato perdedor de una formación tradicional (del Partido Socialista o la derecha republicana) en la historia de la Quinta República. El lepenismo va camino de convertirse en un partido como cualquier otro, si no lo ha conseguido ya. Cuando se piensa en la aplastante victoria de Jacques Chirac (82%) ante Jean-Marie Le Pen (18%) en la segunda vuelta de 2002, da la sensación de que esta sucedió en el pleistoceno.

"A pesar de dos semanas de métodos desleales, brutales y violentos, nuestras ideas han llegado hasta la cima", defendió Le Pen. Tras haber avanzado silenciosamente a lo largo de la campaña de la primera vuelta, gracias al pararrayos del polemista islamófobo Éric Zemmour, después del 10 de abril el programa de la RN suscitó más críticas y temores -por ejemplo, por su propuesta de prohibir el velo islámico en la calle- y los anticuerpos de la democracia gala a la xenofobia resistieron.

"Nos han enterrado mil veces en la historia y mil veces se equivocaron todos aquellos que pronosticaron nuestra desaparición. Solo puedo sentir una especie de esperanza", dijo la líder de la RN, que prefirió ver el vaso medio lleno. Aunque este domingo se confirmó el auge electoral de la extrema derecha, también se ratificó su reputación de eterna perdedora. La pupas de la política gala incapaz de ganar unos comicios, sobre todo a causa de un sistema electoral a doble vuelta que favorece el mal menor. Le Pen fracasó en su intento de canalizar el rechazo contra Macron y sus políticas, especialmente intenso entre las categorías modestas, en unas elecciones en que se registró la abstención más elevada (28%) en una segunda vuelta desde 1969. 

Le Pen, a las legislativas

"A pesar de la derrota, casi hemos aumentado un 10% nuestro resultado, nuestras ideas nunca antes habían pesado tanto en el país", presumió en declaraciones a EL PERIÓDICO Mélanie Fortier, 24 años, representante de RN en el consejo regional de Borgoña Franco Condado (centro-este de Francia), que como otros militantes y cargos electos recibió el anuncio del escrutinio con resignación y un optimismo impostado. Todos ellos iban vestidos como pinceles y con un posado a las antípodas de una formación que se reivindica "el primer partido del pueblo".

Tras haber fracasado tres veces en unas presidenciales, ¿Le Pen debería dejar paso a un nuevo liderazgo en la extrema derecha? "¡Para nada! Ella es muy joven, solo tiene 53 años. Espero que vuelva presentarse en 2027 (fecha en que está prevista la próxima carrera hacia el Elíseo)", respondió el militante ultra Jean-Jacques Lejemblé, 67 años. Este propietario de un restaurante de lujo presumía de que RN "ha logrado romper su techo de cristal"

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"Creo que será candidata en las elecciones legislativas en su circunscripción del Norte, pero no puedo hablar en su nombre", dijo el eurodiputado Jordan Bardella, presidente interino de la RN, sobre la posibilidad de que Le Pen se presente en los comicios de junio.

El polemista Zemmour, que también contempla presentarse en las legislativas en la circunscripción de los franceses que viven en Israel (allí consiguió más del 50% de los votos en la primera vuelta), pidió una alianza entre su partido Reconquista y RN. En 2017, deprimido por la derrota de Le Pen y el debate televisivo catastrófico de su líder, el lepenismo solo consiguió 7 diputados en la Asamblea Nacional (577 diputados) ¿Ahora volverá a fracasar? ¿O logrará una mayor presencia parlamentaria? El ciclo electoral no se ha terminado en Francia.