Guerra de Ucrania

El refugiado ucraniano tipo: mujer de 26 años, madre y con estudios

Mas de 40.000 personas desplazadas por la agresión de Putin están ya contadas en España

Un momento de la apertura del centro de acogida de refugiados ucranianos en la Fira de Barcelona, el pasado 18 de marzo.

Un momento de la apertura del centro de acogida de refugiados ucranianos en la Fira de Barcelona, el pasado 18 de marzo. / ELISENDA PONS

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Juan José Fernández

España alberga ya en su sistema de acogida más de 40.000 personas desplazadas por la guerra en Ucrania y que están registradas o en vías de registro, según datos del Ministerio de Inclusión recogidos en su dispositivo desplegado hasta el momento en Madrid, Barcelona y Alicante.

Para el 1 de abril está previsto que se incorpore también la ciudad de Málaga como cuarto punto de contacto inicial de los refugiados con las autoridades, lo que los técnicos de este operativo llaman “Fase 1”, aquella en la que la persona recién llegada toma contacto y aterriza en la realidad del lugar de acogida, se le facilitan los primeros trámites de identificación, obtención de número de la Seguridad Social y permiso de estancia, y se le garantizan los primeros derechos: asesoramiento legal, ayuda psicológica, reconocimiento médico, entrevista sobre sus necesidades y vulnerabilidades…

Esta semana hay ya 18.692 refugiados ucranianos con el estatus de la protección temporal en el bolsillo, según datos del Ministerio del Interior al cierre de contabilidad de este jueves. Madrid (3.915), la Comunitat Valenciana (3.110), Andalucía (2.727) y Catalunya (2.492) son las principales comunidades de tramitación. El jueves se concedieron en toda España 2.392 solicitudes.

Otros 20.000, según datos del Ministerio de Inclusión, tienen ya cita previa conseguida en un call center montado por la Secretaría de Estado de Migraciones.

La duración del papeleo está por debajo del objetivo de 24 horas que los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, se marcaron al inicio de estos trabajos.

El grifo de la frontera

Suman ya en torno a 40.000 ucranianos refugiados contados, pero se pueden estimar muchos más, hasta 80.000 si se añaden los que han llegado en iniciativas individuales, no en viajes organizados, y, acogidos en casas particulares de españoles o de compatriotas, disponen de tres meses –la visa europea habitual- todavía para regularizar su estancia.

Más de tres millones de ucranianas y ucranianos han salido de su país huyendo de la invasión rusa. Más de la mitad, según consenso de las ONGs internacionales, se quedan en los países vecinos a su tierra tratando de no alejarse demasiado de sus familias en zona de guerra. La otra mitad sigue camino por Europa.

De ese otro millón y medio, se prevé que una cantidad creciente elija este país, que ya era cuarto albergador europeo de ucranianos inmigrantes antes de la guerra, según se engrose el caudal de refugiados en las fronteras del oeste y el sur de Ucrania. Ese caudal ha variado, de momento atenuándose: en las últimas jornadas se registra el paso de una media de 60.000 personas al día a Polonia, Hungría y Moldavia, lejos de los casi 300.000 diarios que se registraron los pasados 6 y 7 de marzo.

Plaza interior del centro de acogida de refugiados ucranianos del Ministerio de Inclusión en Pozuelo (Madrid

/ E.R.

La cantidad de ucranianas y sus niños –el contingente mayoritario- que vendrán huyendo de la guerra puede multiplicarse en cantidad y ritmo si, contra lo anunciado este viernes por Rusia, se cumple la previsión militar –de entre otros analistas, los de la inteligencia británica- de que Putin prepara una nueva gran ofensiva desde su territorio, desde Crimea y desde Bielorrusia.

El perfil

El refugiado tipo que está llegando a España es adulto (63% del total) y mujer (el 76% de los adultos) de 26 años de edad media. Los niños representan el 37% del contingente. Los mayores de 65 años –que también están entre los más desvalidos- rondan el 10%

Ansiedad, estrés postraumático y desarreglos intestinales, entre las patologías más frecuentes que presentan los refugiados al llegar

Esta refugiada mayoritaria tiene estudios superiores (64% de los atendidos) -por lo que posee habilidades para manejarse en viajes y para colocaciones sofisticadas, según manifiesta en las entrevistas con agentes de Inclusión y ONGs- está viviendo en casa de un familiar, un amigo o una familia española solidaria. Es el caso de la mayoría: de los aproximadamente 80.000 que pueden haber llegado a España desde que empezó la guerra, 12.000 están bajo techos de la red de acogida. Un sistema, por cierto, bastante lleno, desde que por navidades arribara una importante cantidad de sirios.

Esa refugiada media adulta, mujer, madre y con estudios no llegó masivamente sin alojamiento (son un 21% los que lo precisan hasta el momento), pero sí necesitará ayuda para alquiler cuando pueda vivir por su cuenta, tras superar la fase 1 de su acogida. En esta fase inicial ha llegado mayoritariamente sin ropa suficiente, sin dinero y sin documentos y ha sido atendida por un médico del sistema autonómico de salud –salvo en el caso de Madrid, que todavía no ha aportado facultativos al sistema estatal porque quiere que los refugiados pasen por el hospital de pandemias Isabel Zendal-, ha sido inscrita por las unidades científicas y de Extranjería de la Policía Nacional, que le ha tomado fotos y huellas y le ha expedido papeles, ha hablado con un psicólogo y con un trabajador o trabajadora social y ha recibido sus primeros rudimentos de castellano o catalán. En su bolsillo habrá al menos 50 euros para este mes, un “dinero de bolsillo” (todos sus gastos esenciales están cubiertos), que varía según sus necesidades y si viene o no con familia.

En la tramitación de su protección temporal, si ha pedido cita telefónica, la refugiada habrá tardado una media de 6 minutos en conseguirla en el call center de Inclusión, que ha atendido ya 15.000 llamadas, el 63% para pedir cita previa.

Un 24% de los ucranianos que han llegado al centro CREADE de Pozuelo (Madrid) necesitan acogida. En Barcelona es el 25%. En Alicante, donde convive una pequeña Ucrania junto a una pequeña Rusia, el porcentaje baja a menos del 10%. Los centros habilitados disponen de habitaciones que esa refugiada tipo ocupará al principio un máximo de 72 horas antes de ser derivada a otro lugar.

Las patologías más frecuentes que presenta al llegar la persona desplazada son, según fuentes sanitarias catalanas, el trastorno de ansiedad, insomnio por estrés postraumático, desarreglos intestinales, dismenorrea, procesos gripales y policontusiones leves, por este orden.

Casi 30.000 ucranianos desplazados han recibido ayuda de emergencia de una ONG en España.

Cerca de 30.000 de estas personas han sido acogidas de emergencia por ONGs. Diecinueve organizaciones no gubernamentales trabajan mano a mano ccon el sistema estatal y autonómico. En el centro de acogida madrileño de Pozuelo las principales son Accem y ACNUR; en la Ciudad de la Luz de Alicante y en el Pabelló VII de la Fira de Barcelona, la Cruz Roja. En Málaga se incorporará a la red de centros la Feria de la ciudad.

Algunas organizaciones, como Cáritas, desarrollan su labor con su propia red provincial y de diócesis católicas. Otras, como el Servicio Jesuita de Migraciones, trabajan directamente con gobiernos autonómicos, como el de Navarra, o ayuntamientos.

Incontables

Ningún país de la UE, en cualquier caso, tiene un conocimiento exacto de cuántos refugiados de guerra tiene en su suelo. No es posible porque es una masa en movimiento, algunos en tránsito hacia Estados Unidos u otros países fuera de Europa, o aún tramitando su estancia. También por la gran cantidad que, tras huir de la agresión de Putin, han sido acogidas por redes de familiares y amigos ucranianos en los países de llegada. España, con una colonia de 120.000 ucranianos, es uno de los que más registra este fenómeno.

El gasto diario que supone la acogida de un desplazado por la guerra de Ucrania es 70 euros

De momento, los recién llegados sin vínculos en España están siendo albergados en la red estatal de acogida y en los alojamientos de que disponen comunidades autónomas y ayuntamientos. El Gobierno trata de evitar mientras pueda el tener que habilitar polideportivos –como está pasando en Italia- u otras infraestructuras, como en Alemania, donde las autoridades han tenido que utilizar el aeropuerto viejo de Berlín para dar techo a parte de sus 226.000 refugiados contados. Se trata de no llegar a eso, pero no es descartable otro escenario.

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De momento no hay una cuantificación total del gasto que está suponiendo recibir a los desplazados de Ucrania. Cada persona acogida, según datos de Inclusión, conlleva un gasto diario de 70 euros. En la conferencia de presidentes de La Palma se acordó que el Estado –en parte con ayuda europea- sufragará a las comunidades y Ayuntamientos el costo de la gestión de esta emergencia humanitaria.

Será al modo con que aún se hace con Ceuta, afectada por una avalancha de 12.000 inmigrantes jóvenes en mayo de 2021. Las experiencias anteriores, de hecho, influyen en esta. Sobre todo, lo aprendido en agosto pasado, acogiendo varias administraciones –comunidades. Inclusión, Exteriores, Interior, Defensa…- a rescatados afganos en el hub en que se convirtió la base aérea madrileña de Torrejón.