Guerra de Ucrania

El relato espantoso de los alcaldes ucranianos sobre sus ciudades

Imágenes del funeral de Dmytro Kotenko, Vasyl Vyshyvany y Kyrylo Moroz, asesinados en batalla en Ucrania.

Imágenes del funeral de Dmytro Kotenko, Vasyl Vyshyvany y Kyrylo Moroz, asesinados en batalla en Ucrania. / YURIY DYACHYSHYN/AFP

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Begoña González

La situación en las ciudades ucranianas se torna más y más insostenible con el avance de la guerra. "Mientras hablamos está muriendo gente", resume tajante el Ministro de Territorios y Comunidades, Oleksiy Chernyshov, en una rueda de prensa online en la que ha comparecido junto a los alcaldes de las principales ciudades para explicar la situación.

Mariúpol se encuentra devastada y desprovista de gas y electricidad a causa de los bombardeos de las tropas rusas sobre sus infraestructuras estratégicas. Hace apenas unas horas, las tropas rusas han bombardeado una maternidad y otros equipamientos médicos dejando al menos 17 heridos, entre ellos una mujer embarazada. "La única forma de cocinar es haciendo fuego en la calle y para hidratarse hay que deshacer nieve. Por poner un ejemplo, más de 300 bebés neonatos necesitan leche en polvo y no podemos dársela. Esto no es una guerra, es un genocidio", ha explicado el teniente de alcalde de la ciudad portuaria del sureste del país, Sergiy Orlov tras denunciar la muerte de un niño por deshidratación. "Esto no debería estar ocurriendo en pleno 2022".

En Mariúpol, como en Chernihiv, los cadáveres se apilan en las calles y las autoridades están haciendo fosas comunes ya que es imposible enterrar a los muertos por los bombardeos continuados. Según puede verse en unas imágenes cedidas por el Ministerio de Territorios y el medio de comunicación 'Internews Ukraine', los cuerpos se trasladan en ataúdes en camiones hasta las fosas comunes donde están siendo enterrados cuando los bombardeos dan tregua porque según denuncian las autoridades ucranianas, gran parte de esos cuerpos son soldados rusos que Putin rechaza devolver al país vecino para no admitir sus bajas.

La situación no dista demasiado de lo que se está viviendo en la ciudad de Sumy. Su alcalde, Oleksandr Lysenko, ha asegurado que "las tropas rusas disparan sin siquiera mirar a quién" y que a pesar de que su hospital sigue medio operativo, es tan fuerte la escasez que no pueden medicar a la mayoría de enfermos. "Necesitamos urgentemente insulina y antibióticos", ha pedido. En Járkov, las necesidades son parecidas. "Estamos trabajando a contrarreloj para tratar de restaurar los suministros que han sido destruidos por los bombardeos, pero mientras tanto, la gente se muere de frío. Muchos lo han perdido todo y estamos viviendo temperaturas gélidas que son muy difíciles de llevar sin calefacción", ha explicado el alcalde de la ciudad, Igor Terehov.

Infraestructuras civiles

Los ataques a las infraestructuras civiles se han convertido en una constante en las intervenciones de los alcaldes ucranianos, casi ninguna ciudad ahora mismo dispone de suministros plenos para sus residentes a causa de los ataques indiscriminados. "Los soldados rusos están saqueando tiendas y comercios, robando a las personas y matando a los civiles que no han hecho nada, solo andar por las calles. No habíamos podido enterrar a los muertos hasta hace poco y no se ha permitido que los suministros ni la ayuda llegue a la ciudad", ha denunciado el alcalde de Trostianets, en la región de Sumy, Yuriy Bova. En Zhytomyr, lamentan la pérdida de sus escuelas y guarderías. Serhiy Sukhomlyn, el alcalde de la localidad ha asegurado que "han quedado reducidas a escombros".

Veniamin Sitov, alcalde de Merefa, en la región de Járkov, ha asegurado que los pensionarios están en una situación especialmente preocupante porque no están recibiendo el dinero de las pensiones y no pueden comprar la poca comida que queda. "Algunos ataques han tenido lugar por la noche mientras la gente dormía. Hemos intentado salvar a cuántas más personas pero ha sido una experiencia terrible. Nuestra ciudad no tiene ningún tipo de target militar, no deberíamos ser objetivo", ha explicado Sitov. 

Corredores humanitarios

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Las autoridades ucranianas confirmaron este miércoles un acuerdo con Rusia para un alto el fuego entre las 9.00 y las 19.00 horas (hora local) para evacuar a civiles a través de seis corredores humanitarios desde la capital, Kiev, y otras localidades del país. La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk, ha señalado que Kiev "ha recibido un mensaje de Rusia sobre la aprobación de las rutas propuestas" por parte de las autoridades ucranianas tras haber rechazado los corredores propuestos por Rusia con destino a su país. Para las evacuaciones, el Gobierno se ha puesto en contacto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y han detallado que las áreas en las que deben detenerse los ataques son las comprendidas entre Energodar y Zaporiyia; Sumy, en dirección a la ciudad de Poltava; Mariúpol y Zaporiye; Volnovaja con Pokrovsk; y entre Pasas y Lozova (en la región de Kharkiv). El sexto corredor afectaría a la región de Kiev e incluye un recorrido que alcanza Vorzel, Bucha, Borodyanka, Gostomel e Irpin, además de Stoyanka y Belgorodka.

A pesar del pacto, abandonar las ciudades en muchos casos no está siendo posible. "No se permite la salida de vehículos privados, las tropas rusas les disparan cuando llegan a los puntos de control para que den la vuelta, y las evacuaciones en autobús tampoco están siendo posibles. Llevamos días tratando de evacuar ciudadanos y siempre se nos deniegan los corredores, siempre ocurre alguna eventualidad. Desde carreteras bloqueadas a bombardeos para impedir la circulación", denuncia el teniente de alcalde de Mariúpol. Según Cruz Roja, 200.000 personas siguen atrapadas en la ciudad esperando escapar de las bombas. En cambio, el corredor de Sumy, por el que transitaron con éxito unas 5.000 personas que consiguieron huir el martes, volvió a abrir el miércoles por segundo día consecutivo. El alcalde de la localidad ha explicado que los ciudadanos están pudiendo abandonar la ciudad incluso en sus propios vehículos pero avisa de que las reservas de combustible están muy bajas y que ello complica el éxodo.