Crisis Rusia-Ucrania

Los bombardeos a civiles apuntan a crímenes de guerra de Rusia

Las tropas rusas han disparado deliberadamente contra población civil y manifestantes, además de someter a asedios a varias ciudades ucranianas

Al menos ocho civiles mueren en un ataque ruso en Irpin. En la foto, dos personas de la misma familia yacen muertas en las calles de Irpin. Ambas personas trataban de huir con sus pertenencias en una maleta en el punto de evacuación de la ciudad en una intensa jornada de bombardeos. / AFP / DAPHNE ROUSSEAU / VÍDEO: ATLAS

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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Apenas han transcurrido diez días del inicio de la ofensiva del Ejército ruso en Ucrania y ya se acumula en el haber de las tropas ocupantes una larga ristra de denuncias y acusaciones de crímenes de guerra y contra la Humanidad cometidos durante las operaciones militares. Mientras desde EEUU, el secretario de Estado Anthony Blinken ha asegurado tener en su poder información “muy creíble” que demostraría que las fuerzas del Kremlin están llevando a cabo ataques deliberados contra la población civil, desde la asediada ciudad portuaria de Mariúpol, el alcalde local, Vadim Boychenko, denunciaba en un dramático mensaje de vídeo que los bombardeos no solo continúan aplazando sine die la evacuación de 200.000 civiles, sino que también impiden salir a la calle a recoger cadáveres o contar muertos.

En la localidad de Irpin, cerca de Kiev, no hubo corredor humanitario que valga y la evacuación de civiles se produjo entre explosiones y disparos constantes realizados desde las líneas rusas, según han documentado gráficamente varios medios de comunicación. En algunas de las imágenes más dramáticas e impactantes de la jornada, era posible distinguir los cuerpos sin vida de dos personas pertenecientes a una misma familia, yaciendo sobre el pavimento y cubiertos por mantas junto al equipaje que llevaban consigo. EEUU tiene la intención de compartir toda la información en su poder con las organizaciones que investigan crímenes durante los conflictos armados.

De hecho, hace tres días, Karim Khan, fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI) ya lanzó un llamamiento mundial a los posibles testigos del conflicto para recabar imágenes y pruebas de “crímenes de guerra” cometidos durante el conflicto ucraniana, un término vetado en el argot oficial del Kremlin, que habla únicamente de una “operación especial”.

Bombardeos de hospitales

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la mayoría de las víctimas civiles fueron causadas por el “uso de armas explosivas con un amplio radio de impacto, incluyendo bombardeos con artillería pesada, sistemas múltiples de lanzamiento de proyectiles y ataques aéreos”. Además, la Organización Mundial de la Salud ha denunciado el bombardeo de varias instalaciones hospitalarias con resultado de muertos y heridos, aunque no ha ofrecido detalles de los incidentes.

También están saliendo a la luz informaciones de posibles crímenes de guerra cometidos en durante la ocupación en las zonas de Ucrania que ya se encuentran bajo control militar ruso. Un día después de que cientos de personas en la ciudad de Jersón, ya ocupada, salieran a la calle con banderas ucranianas para protestar contra la presencia de las tropas rusas, no lejos de allí, en Nova Kakhovka, a unas decenas de kilómetros hacia el norte, una manifestación similar fue respondida con fuego real por los ocupantes, según han relatado a la agencia ucraniana testigos presenciales, hiriendo a cinco personas.

Estos actos de protesta permiten entrever que Moscú no va a tener nada fácil en el futuro controlar esos territorios de reciente adquisición, en contraste con lo que sucedió en 2014, cuando fueron creadas las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y al frente de las mismas fueron colocados líderes leales al Kremlin.

Asedios militares a ciudades

Los asedios militares en los que se priva a la población de las condiciones de vida más elementales también podrían ser considerados crímenes de guerra. Y eso podría suceder pronto en Mariúpol si no se implementa de una vez el acuerdo entre una delegación rusa y una ucraniana para el establecimiento de corredores humanitarios que permitan la evacuación de cerca de 200.000 personas hacia Zaporiyia, a unas tres horas de coche.

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"Mariúpol ya no existe", ha clamado el alcalde, Vadim Boitchendko. No hay agua, ni comida, ni calefacción ni electricidad. “Ni siquiera nos van a dar la oportunidad de contar a los heridos y a los muertos porque los bombardeos no cesan”, ha continuado. De prolongarse esta situación, las tropas rusas estarían siguiendo un patrón de actuación similar al de las tropas lealistas al régimen de Bashar el Asad, sus principales aliados en Oriente Próximo, durante la guerra civil en el país árabe, una contienda en la que se produjeron cercos militares que se prolongaron durante meses y que, en algunos casos, apenas permitían el envío de ayuda humanitaria.

Todas estas informaciones y denuncias no parecen hacer mella alguna en el presidente ruso Vladímir Putin, quien sigue decidido a proseguir la ofensiva militar hasta conseguir sus objetivos. El mandatario ha mantenido durante la jornada una nueva conversación telefónica con el presidente francés Emmanuel Macron, en la que desgranó cuatro exigencias para que acallaran las armas: “la desnazificación de Ucrania”, es decir, el reemplazo del Gobierno actual encabezado por Volodímir Zelenski, que para mayor ironía es de confesión judía; “la desmilitarización” del país, es decir, su renuncia a poseer un Ejército y a integrar la OTAN, y los reconocimientos de la anexión de Crimea y de la independencia del Donbás, demandas todas ellas inasumibles tanto para el Ejecutivo de Kiev como para los aliados. Y promete lograr estos objetivos por la vía militar si la diplomacia no le da resultados.