Decisión histórica

Turquía cierra sus estrechos al paso de buques de guerra extranjeros

  • Los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, dos de los pasos más activos y famosos del mundo, podrán seguir siendo transitados por barcos no armados

  • Aunque la medida afecte a todos los países, está especialmente pensada para limitar el acceso de Rusia al Mar Negro

Un buque de la naviera Maersk navega por el Bósforo, de camino al mar Mediterráneo, en Estambul.

Un buque de la naviera Maersk navega por el Bósforo, de camino al mar Mediterráneo, en Estambul. / REUTERS / MURAD SEZER

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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Después de días de "pensárselo" tras la petición de Ucrania, Turquía ha respondido este martes por la noche y ha cerrado el paso de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos -los dos pasos que unen el Mar Mediterráneo con el Mar Negro- a todo buque de guerra extranjero. 

Según la Convención de Montreux de 1936, Turquía, si está en guerra o ve severamente amenazada su seguridad nacional, puede cerrar unilateralmente el paso de los estrechos a las armadas de otros países. La última vez que el famoso estrecho del Bósforo, una de las rutas comerciales y estratégicas más importantes del mundo, fue cerrado fue durante la segunda guerra mundial

"Nosotros implementamos lo que dice Montreux, y continuaremos haciéndolo. Hasta hoy no ha habido ninguna petición de cruzar los estrechos. Nuestro objetivo es intentar evitar que la situación vaya a peor”, dijo esta pasada madrugada, citado por la agencia estatal turca Anadolu, el ministro de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu.

Aunque la medida anunciada por el Gobierno de Ankara afecta a todos los países que quieran mandar sus buques de guerra a la región, ésta pensada sobre todo para limitar a Rusia, quien posee la mayor flota naval del Mediterráneo este

Ahora bien, la convención estipula que, a pesar de que los estrechos estén cerrados, un barco militar extranjero podrá cruzarlos si vuelve a su puerto. Si, por ejemplo, un barco de guerra ruso se encuentra ahora mismo en el Mediterráneo y quiere volver al puerto en el Mar Negro en el que está registrado, podrá hacerlo a pesar del anuncio de Turquía.

Simbolismo diplomático

Además, gran parte de la flota sur de Rusia -repartida antes de la guerra entre las costas del Mar Negro y las de Siria- ya se encuentra en estos momentos enfrente de Ucrania, donde desde el pasado viernes el presidente ruso, Vladímir Putin, está llevando a cabo una invasión militar que ha desembocado en guerra.

Por lo tanto, no se prevé que la decisión de cerrar los Dardanelos y el Bósforo tenga mucho impacto militar en la invasión rusa de Ucrania, pero sí que lo tiene políticamente y diplomáticamente. 

"Cerrar los estrechos apenas afectará a las guerra de Ucrania, pero podría dañar la capacidad de Rusia de abastecer sus fuerzas en Siria. O, como mínimo, forzarla a usar la ruta aérea en vez de la marítima. Esto supone una vía mucho más larga y con más coste", escribe el analista especializado en Turquía Aaron Stein.

No enfadar al vecino

Así, hasta la fecha, la Turquía de Recep Tayyip Erdogan ha estado intentando mantener un equilibrio difícil entre Volodimir Zelenski y Vladímir Putin. Aunque Ankara ha calificado la guerra de invasión rusa, el Gobierno turco se ha mostrado en contra de las sanciones contra Moscú. Tampoco ha cerrado su espacio aéreo a los aviones rusos, ni ha congelado las inversiones de bancos rusos en Turquía ni ha tomado ninguna otra medida punitiva contra Rusia. 

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Cerrar sus estrechos, aunque sea una decisión más política que militar, es la primera represalia que toma Turquía en este conflicto. “La cuestión con esto es que Turquía ha cambiado su visión. No querían tomar esta decisión, pero el recrudecimiento de la invasión y el apoyo internacional a Kiev han dado la vuelta a la narrativa en Ankara”, considera Stein. 

Turquía, sin embargo, seguirá intentando no enfadar a Moscú. Con una crisis económica galopante en el país Anatolio, el Gobierno de Erdogan teme perder uno de sus mayores socios comerciales que, además, de quererlo, podría recalentar el conflicto sirio y mandar a más millones de refugiados a las fronteras del sur de Turquía.