Desesperación

Kiev, una ciudad en pánico

Muchos ciudadanos optan por huir provocando grandes embotellamientos en las principales arterias de la capital ucraniana

Tiendas y centros comerciales no abren sus puertas y diversas empresas piden a sus empleados que no vayan a la oficina

Ciudadanos ucranianos se refugian en una estación de metro de Kiev para pasar la noche.

Ciudadanos ucranianos se refugian en una estación de metro de Kiev para pasar la noche. / EFE / MIKHAIL PALINCHAK

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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La paz se ha evaporado este jueves en Ucrania y ha cedido el paso a una guerra de consecuencias y evolución impredecibles que ya se ha extendido por gran parte del territorio del país eslavo. En la capital ucraniana, Kiev, los ciudadanos se han despertado este jueves con el ruido de varias explosiones a partir de las cinco de la mañana. Después ha seguido el sonido de las alarmas antiaéreas.

Muchas tiendas y centros comerciales no han abierto, se han formado colas en las farmacias y diversas empresas han pedido a sus empleados no ir a la oficina, mientras otros han optado por huir, lo que ha culminado en grandes embotellamientos en las principales arterias de la ciudad. "Estamos bloqueados desde hace cinco horas intentando salir de la ciudad", explica Vasyl, originario del oeste de Ucrania.

Suenan las sirenas en la plaza de la Independencia en Kiev tras el ataque de Rusia. / VÍDEO: EFE

"No sé qué hacer. Intento no entrar en pánico", comenta Ekaterina, una joven originaria de Crimea. "Me siento mal", explica una empleada de un hotel de la ciudad, que se ha pasado la mañana pegada a las redes sociales para saber qué ocurría.

Como en un escenario irreal, a primera hora se han visto ciudadanos que seguían con sus habituales rutinas y que caminaban plácidamente por la plaza de la Independencia, el centro neurálgico de la ciudad, a la vez de que algunos corrían apresurados hacia las paradas de autobuses Pero, en las siguientes horas, poco a poco, las nuevas explosiones y las noticias que llegaban de diversas partes del país han acabado por vaciar las habituales concurridas calles de gran parte de vehículos y de muchos de sus peatones. En su lugar, han aparecido coches de policía que transitaban a toda velocidad, ambulancias, blindados con material bélico y vehículos de transporte de tropas, que se dirigían hacia el Parlamento ucraniano. 

Blindados y vehículos de transporte de personal del Ejército de Ucrania, en la plaza de Maidán de Kiev. / VÍDEO: IRENE SAVIO

Hacia el frente

A su paso, algunos jaleaban a los soldados con el saludo militar, entonaban el himno del país u ondeaban la bandera de Ucrania. Otros, ya vestidos ellos mismos como soldados, se dirigían hacia la primera línea de guerra en el este ucraniano. Los miraban desde cerca un grupo de jóvenes con lágrimas en los ojos y que, a ratos, se santiguaban, por la desesperación y el miedo, ante una situación que tan solo horas antes nadie consideraba como una realidad posible.

Un grupo de mujeres se ha plantado delante del hotel Ukraine, formando una hilera humana. En las manos tenían panfletos que decían "Necesito de su ayuda para salvar a mi país". Esta ha sido una de las últimas escenas que la prensa internacional ha podido presenciar desde el lugar, ya que el hotel Ukraine ha informado a sus clientes que cerrará este jueves o, a lo sumo, el viernes. Asunto que supuso que gran parte de los reporteros hayan tenido que desplazarse a otros lugares. 

Hasta dónde están dispuestos a llegar los rusos era una de las preguntas más repetidas, en particular cuando, ya casi caído el sol, ha empezado a circular la información de que las tropas de Vladímir Putin avanzaban por tierra sin freno hacia la capital de Ucrania. Nadie podía dar una respuesta segura a la pregunta, pero eso no ha impedido que los ánimos se caldearan. "Si pudiese irme, me iría. ¿Usted, por qué se queda?", ha dicho Dmitri, un joven de 24 años.

Españoles atrapados

La guerra ha atrapado a unos 320 españoles en Ucrania. Alicia Panchenko, natural de Alicante, lleva 13 años viviendo en Kiev y dice estar "en un estado de supervivencia; asustada pero preparada".  "Acabo de salir al súper a comprar previsiones y he mirado un refugio que tengo al lado de casa por si empiezan a bombardear", cuenta desde la capital ucraniana a Levante-EMVdiario de Prensa Ibérica, grupo editorial al que pertenece EL PERIÓDICO, informa Violeta Peraita.

El día ha empezado con una llamada de alerta. Ahora, añade, los ucranianos están "muy asustados pero más agresivos". Según narra, la población está muy enfadada por la ofensiva de Putin. "Es una barbaridad", opina.

En la calle todo está cerrado. Incluso las farmacias, solo los supermercados permanecen abiertos y abarrotados de gente que se lleva "arroz, azúcar, papel higiénico y huevos". "No hay comida en latas y los cajeros no funcionan. Creo que se ha acabado el dinero en efectivo", añade.

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Las carreteras están colapsadas. "Hay muchísimos coches. A las siete de la mañana la gente estaba metiendo todas sus cosas en los coches y marchándose de aquí, están huyendo, pero creo que es peligroso estar en un atasco porque el ocupante puede bombardearlos, lo más seguro es quedarse en casa, alejarse de las ventanas y abrir la boca. En caso de bombardeó, bajar al refugio", afirma.

Los ucranianos estaban preparados para esto, dice Alicia. "Llevamos ocho años recibiendo señales de Putin, los ucranianos estaban preparados y saben qué hacer para sobrevivir". Hay pánico pero también preparación.