Vox y la ultraderecha latinoamericana llamaron desde Bogotá a una cruzada anticomunista

  • La reunión tuvo como principal propósito alertar sobre los eventuales triunfos electorales de Luiz Inacio Lula da Silva y Gustavo Petro, en Brasil y Colombia

La derecha iberoamericana, impulsada por el partido español Vox, se reúne contra el comunismo.

La derecha iberoamericana, impulsada por el partido español Vox, se reúne contra el comunismo. / EFE

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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La retórica encendida de la Guerra Fría volvió más encendida que nunca a Bogotá. "¡Gran primera jornada del I Encuentro Regional de Foro Madrid! Ahí donde la Libertad, la Democracia y el Estado de Derecho estén bajo amenaza, ahí estaremos unidos para defenderlos". Con esta celebración, Vox hizo pie finalmente en América Latina. Su llegada se había anunciado en octubre pasado. La variopinta ultraderecha latinoamericana lo arropó con la mirada puesta en las elecciones de Brasil y Colombia, que pueden representar el retorno de Luiz Inacio Lula da Silva al poder y la victoria histórica de Gustavo Petro en el otro país.   

El objetivo de la reunión que finalizó este viernes en el Hotel Radisson de Bogotá se cumplió con creces, según sus organizadores. Allí se encontraron los líderes emergentes de los grupos más conservadores de Colombia, Brasil, Perú, Chile y Argentina, entre otros. Junto a Vox coincidieron en la necesidad de alertar acerca de "una eventual victoria electoral de los aliados del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla", que han nucleado, desde la caída del Muro de Berlín, a distintas expresiones de la izquierda y la centroizquierda, respectivamente. Para el Foro Madrid, los colombianos enfrentan el próximo 29 de mayo una "disyuntiva” en las urnas: "o apuestan por un modelo que defiende la propiedad privada, la división de poderes, la alternancia en el poder y la libertad; o se retrocede hacia el comunismo".

El escenario electoral brasileño también fue pintado en clave apocalíptica a pesar del explícito giro al centro de Lula. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) busca una alianza con Geraldo Alckmin, su rival en los comicios de 2006. A pesar de su prosapia de derechas, Alckmin aparece en la actualidad como un "moderado" que haría fuerzas con su ex contrincante frente a la posibilidad de una reelección de Jair Bolsonaro.

En el lujoso hotel bogotano resonaron con fuerza las admoniciones de Francisco Tudela, el último vicepresidente del autócrata peruano, Alberto Fujimori; Ernesto Araújo, quien se desempeó como ministro de Relaciones Exteriores de Bolsonaro, con una agenda casi calcada a la de Steve Bannon, y el actual diputado argentino, Javier Milei, quien en las legislativas de noviembre pasado obtuvo el 14% de los votos. Como era de suponer, los anfitriones estuvieron representados en el ala más dura del Centro Democrático, el partido del ex presidente Álvaro Uribe.

La narrativa ultraderechista encontraba por estas horas en Bogotá problemas no contemplados por el Foro Madrid. A casi dos meses desde su captura, Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, el máximo cabecilla del Clan del Golfo, reclamaba ser acogido por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que nació como resultado de los acuerdos entre el Estado y las FARC, en 2016. El ex poderoso narcotraficante pidió ese beneficio "en calidad de tercero colaborador de las Fuerzas Armadas y promotor y financiador de grupos paramilitares". A la vez, el ex narco, sobre el que pesan dos pedidos de extradición a Estados Unidos. dijo haber participado en acciones lesivas a los derechos humanos en "complicidad con altos mandos del Ejército", como el general Leonardo Barrero Gordillo.

Incidentes

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 La reunión de la ultraderecha finalizó en medio de incidentes. Un grupo de jóvenes rodeó las instalaciones del Radisson al grito de "no pasarán" y "Bogotá será la tumba del fascismo". El hotel estaba celosamente resguardado por policías.  La protesta había sido organizada por RASH Bogotá y la Coordinadora Antifascista en rechazo a Vox y sus "prácticas xenófobas, machistas y clasistas". Sus organizadores señalaron que "Colombia tiene la posibilidad de cambiar el rumbo y tener un nuevo proyecto político".

La declaración le vino de perillas a Hermann Tertsch, el eurodiputado de Vox, quien, sin elementos probatorios, relacionó con el episodio con Petro, el candidato progresista que encabeza las encuestas con miras a las presidenciales colombianas.