Modelos divergentes

Venezuela y Cuba cargan contra la "izquierda cobarde" de Boric

  • El futuro presidente chileno imagina un eje progresista que parece excluir a La Habana y Caracas

  • Maduro se siente atacado y carga contra un proyecto que califica de "derrotado" y "fracasado"

Boric e Irina Karamanos besándose durante el cierre de campaña en Santiago de Chile.

Boric e Irina Karamanos besándose durante el cierre de campaña en Santiago de Chile. / REUTERS

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Gabriel Boric dice tener "mucha esperanza" de trabajar "codo a codo" con su colega boliviano Luis Arce en Bolivia. Espera, a su vez, hacerlo con el mismo entusiasmo si Gustavo Pedro y Luiz Inacio Lula da Silva ganan las elecciones en sus países, previstas para mayo y octubre, respectivamente. "Creo que ahí se puede generar un eje tremendamente interesante", ha apuntado. A un mes de tomar posesión como presidente, Boric imagina un espacio progresista sin Venezuela ni Cuba. Esta idea no ha gustado nada a Nicolás Maduro, quien lo ha calificado de "cobarde" por su escasa empatía con el Palacio de Miraflores. "Todos los días hay una campaña contra Venezuela. Por ahí ha surgido una izquierda cobarde que basa su discurso en atacar el modelo bolivariano exitoso, victorioso, en atacar el legado histórico, y en atacarme a mí como presidente", le dijo esta semana Maduro a su número dos, Diosdado Cabello, durante su programa televisivo Con el mazo dando.

Para Maduro, se trata de "una izquierda derrotada, fracasada" que quiere "ponerse un barniz para que las oligarquías los perdonen. "Y lo peor de todo es que no los van a perdonar, a ninguno". Por lo tanto, concluye, "asumen la peor cara de contrarrevolucionarios, de antibolivarianos".

Educado políticamente en las luchas estudiantiles y luego en una izquierda que hace énfasis en las cuestiones ambientales y de género, sin renegar de algunas experiencias históricas, Boric ha sido muy crítico en especial con lo que ocurre en Venezuela. "A mí me gustaría establecer un principio irreductible que es la defensa irrestricta de los derechos humanos, independiente del Gobierno de turno. No podemos tener doble estándar. El alegato permanente que hacen ciertas izquierdas a la autodeterminación de los pueblos para terminar incluso justificando sus desviaciones o conductas que no son apropiadas, como limitaciones a libertad de expresión, a la reunión, es algo que tenemos que enfrentar más abiertamente", dijo días atrás el futuro presidente de Chile a una radio uruguaya.

Críticas a Caracas

Según Boric, en la situación de Venezuela "incide el asedio que ha tenido permanentemente por parte de Estados Unidos". Sin embargo, "también ha habido un retroceso en las condiciones democráticas que ha sido muy brutal, sin olvidar el deterioro de las condiciones económicas". El éxodo de seis millones de venezolanos, parte de ellos a Chile, "es la prueba más fehaciente de aquello". De ahí que su Gobierno, que se estrena el 11 de marzo, aspire a "construir una izquierda profundamente democrática".

Para William Serafino, un habitual columnista de la cadena televisiva Telesur, controlada por el Gobierno venezolano, la "cercanía con Europa" de Boric es "la causa de su lejanía con el proceso venezolano". El futuro jefe de Estado, "juega la carta de atacar a Venezuela para polemizar con el ala más a la izquierda de su Gobierno, cuyo apoyo al proceso se ha mantenido", añadió, en alusión al Partido Comunista, con quien Boric ya había polemizado por el respaldo de esa formación al nicaragüense Daniel Ortega.

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Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, se preguntó por su parte si Boric está "a la altura del cargo que ocupa" y "comprende la magnitud de las relaciones políticas que se tejen a su alrededor". De acuerdo con la publicación, el próximo presidente chileno enfrenta el reto de ser la izquierda que "América Latina necesita". Recuerda al respecto que la región "ha tenido muchos rostros y muchas voces, no siempre antimperialistas, no siempre anticolonialistas, no siempre emancipadoras. No sería la primera vez que divisamos una izquierda que no revoluciona el status quo, que no potencia el control obrero sobre los medios de producción, que olvida los lastres que causa el capitalismo en esta región, que maquilla las enormes brechas de desigualdad existentes y que termina pactando con la burguesía".

El corazón del malestar

El principal enojo de Cuba y Venezuela no parece ser Boric sino la que será su ministra de Exteriores. Antonia Urrejola fue presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2021. Cercana al socialismo, esta excolaboradora de Michelle Bachelet es vista con espanto por el papel que desempeñó en el organismo. "Una buena síntesis de todas las recomendaciones que ha dado la CIDH al Estado de Venezuela es que restablezca urgentemente el respeto de los derechos humanos", aseguró en marzo pasado. En términos similares se expresó sobre lo que sucede en Nicaragua mientras estuvo al frente de la CIDH. "Nosotros entendemos que al no existir una separación de poderes del Estado y con este contexto de clima de represión, creemos que no están dadas todas las condiciones para hablar de una democracia efectiva en un Estado de derecho".