Juicio de los atentados del 13N

El terrorista de la sala Bataclan de París: “No maté ni herí a nadie”

  • Salah Adbselam, el único yihadista que sobrevivió a los ataques de 2015, comparece por primera vez ante el tribunal que le juzga en la capital francesa

  • En su declaración asegura que echó marcha atrás y al final decidió no hacer estallar su cinturón cargado de explosivos en la sala de conciertos

Dibujo del juicio contra Salah Abdeslam, en la izquierda de la imagen.

Dibujo del juicio contra Salah Abdeslam, en la izquierda de la imagen. / BENOIT PEYRUCQ / AFP

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Enric Bonet

“No he matado ni herido a nadie, ni siquiera he hecho un arañazo a alguien”. El yihadista Salah Abdeslam empezó con estas sorprendentes declaraciones su testimonio en el juicio de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París. Este miércoles al mediodía, arrancó el interrogatorio del único superviviente del comando que perpetró el ataque más sangriento del Estado Islámico (EI) en Europa, con 131 muertos y 350 heridos. Sin barba, el pelo corto y vestido como un pincel con una mascarilla y una camisa blancas, Abdeslam, de 32 años, se presentó casi como un corderito en un discurso marcado por su tono victimista y plagado de medias verdades y aparentes mentiras.

“Desde el inicio de este juicio, no han parado de calumniarme”, aseguró este francés de origen marroquí, pero que ha vivido la mayor parte de su vida en Bélgica. “Entiendo que la justicia quiera hacer de mí un ejemplo”, pero con esto corre el riesgo de transmitir un “mensaje” peligroso, advirtió. “En el futuro, cuando un individuo suba a un metro o un autobús con una maleta con 50 kilos de explosivos y en el último momento se diga ‘quiero hacer marcha atrás’, sabrá que no tiene derecho a hacerlo, porque van a encerrarlo y humillarlo”, añadió en su provocador testimonio.

Su comparecencia sirvió, sin embargo, para resolver uno de los principales interrogantes de esa fatídica noche en la capital francesa. ¿Por qué Abdeslam no se inmoló como el resto de miembros de ese comando? Llegó a especularse con que su cinturón de explosivos estaba estropeado. No obstante, ha declarado esta tarde que decidió “hacer marcha atrás” en lugar de “ir hasta el final” y “hacer estallar” su cinturón de explosivos en la sala Bataclan, el epicentro de esos ataques que también tuvieron lugar en las terrazas de París y en el Stade de France. “Hay personas que no quieren hacer una operación como mártires, pero que les proponen que lo hagan”, ya había afirmado antes.

Interrogado por primera vez sobre los atentados

Tras su arresto en marzo de 2016, Abdeslam estuvo prácticamente mudo durante los cinco años de investigación judicial. Cuando empezó en septiembre el juicio del 13N, ya acaparó la atención al afirmar que era un “servidor del Estado Islámico” en la ronda de presentación. Entre este miércoles y el jueves, es interrogado por primera vez sobre su vinculación con el yihadismo y la preparación de los atentados. Desde mediados de enero, deben comparecer en la estrada del histórico Tribunal de la capital francesa los catorce acusados de este largo proceso judicial, que no concluirá hasta mediados de este año. Dos de ellos se negaron a declarar en estos interrogatorios sobre su papel hasta septiembre de 2015. Lo sucedido durante los atentados se examinará más adelante.

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Buena parte del interrogatorio abordó los motivos de su vinculación al yihadismo y la preparación de los ataques. En concreto, los magistrados insistieron para conocer más detalles de los viajes a Siria de su hermano mayor Brahim Abdeslam, que se inmoló en una de las terrazas de la capital francesa, y de Abdelhamid Abaaoud, el jefe de esa célula y que, según Abdeslam, era su “mejor amigo”. Respecto a esta cuestión, el yihadista interrogado se mostró muy confuso y ambiguo. Insistió en que no supo gran cosa de las actividades en Siria de ambos. E incluso afirmó que no prestó juramento al EI hasta “48 horas antes de los atentados”

Mucho más claro se mostró al defender su actual pertenencia a la organización yihadista. Recitó como un loro la propaganda del fundamentalismo islámico: “Para nada en el mundo, vamos a abandonar nuestra religión”. “En 2012 y 2013, el EI combatía contra Al Asad y yo estaba contra él (el presidente sirio) y a partir de ese momento empecé a simpatizar con ellos”, explicó. De hecho, justificó los atentados en Europa por los bombardeos de la coalición occidental en Siria e Irak. “Si hicimos operaciones en Occidente, era para que dejaran de bombardear en Siria”, aseguró Abdeslam, quien se atrevió a decir que “no soy un peligro para la sociedad”.