Crisis sanitaria global

El debate en el Bundestag sobre la vacuna obligatoria evidencia el desafío legal y burocrático

Una de las tres propuestas plantea el tratamiento obligatorio a mayores de 18 años

El Ejecutivo tripartito alemán, que no presentará proyecto propio, deja libertad de voto a sus parlamentarios

Debate sobre el covid en el Bundestag.

Debate sobre el covid en el Bundestag. / MICHELE TANTUSSI (REUTERS)

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Andrés Goldsmitz

El Bundestag debatió el miércoles por primera vez sobre la vacunación general obligatoria contra el coronavirus. La normativa no llevará el sello del Ejecutivo tripartito, que no presentará proyecto propio. Los parlamentarios oficialistas estarán liberados de la disciplina partidaria al momento de votar.

Marco Buschman, ministro de Justicia y diputado liberal, destacó en su intervención que la meta debe ser evitar el colapso del sistema sanitario. Hasta hoy se conocen tres propuestas. Una de ellas, de legisladores socialdemócratas, verdes y liberales, contempla la vacunación obligatoria para mayores de 18 años. Una segunda iniciativa, que suscriben diputados liberales y verdes, apunta a la franja etaria mayor de 50 años.

En una una primera etapa se prevé citar a todos los mayores no vacunados a charlas informativas con médicos. Si tras un período por determinar no se alcanzara voluntariamente la cuota objetivo de vacunación, regirá la obligación para los mayores de 50. Son quienes con mayor probabilidad deberán utilizar recursos del sistema hospitalario, justifican los impulsores de la propuesta.

Desafío burocrático y legal

La implementación de la obligatoriedad y las sanciones económicas a infractores supone un desafío burocrático y legal. Los mayores de 18 años no vacunados son unas 10 millones de personas. Finalmente un grupo de diputados liberales se opone a que la vacunación sea obligatoria. Los disidentes cuentan con una cabeza prominente, el vicepresidente del Bundestag y del Partido Liberal, Wolfgang Kubicki.

El diputado cristianodemócrata Tino Sorge lamentó, apenas comenzado el debate, que no existiera ya un borrador concreto. “El Gobierno está jugando al escondite”, criticó, apuntando al canciller y a la falta de consensos en el interior del oficialismo.

Para el bloque conservador de cristianodemócratas y socialcristianos (CDU/CSU), aún acomodándose al rol opositor, la situación devino en oportunidad. No se conocen estadísticas de contagio entre sus dirigentes pero algo es seguro: no perdieron el olfato. Rápidamente vieron un flanco abierto y atribuyeron la decisión del Ejecutivo de no presentar proyecto propio a la falta de liderazgo de Olaf Scholz. La elección del término no es inocente. Es el que utilizó el canciller en varias oportunidades para definirse a sí mismo: “Quien demanda liderazgo, conmigo lo obtiene”.

Votación en "conciencia" individual

Más allá de las críticas el bloque CDU/CSU favorece mayoritariamente la vacunación obligatoria. El intento de apelar a la disciplina partidaria en una coalición oficialista con opiniones tan divergentes implicaría un desgaste demasiado temprano a una convivencia que recién comienza. La votación será librada a la “conciencia” individual de los parlamentarios.

“Así como yo me convencí de la necesidad de la vacunación obligatoria, quiero que muchos diputados también se convenzan”, dijo el canciller al diario Süddeutsche Zeitung en una entrevista publicada el lunes. El argumento es razonable, queda la pregunta de cómo habría actuado Scholz en el caso de poder contar con una mayoría segura entre sus aliados. Por otra parte, opina Robin Alexander, vicejefe de redacción y columnista del diario Die Welt, “toda votación en el Parlamento es una cuestión de conciencia”.

Cambio de opinión

El giro abrupto de posiciones fue un regalo argumentativo para la ultraderecha, los grupos antivacunas y para quienes adhieren a teorías conspirativas. Durante 2021, Olaf Scholz y la mayoría de las principales figuras del espectro político, exceptuando a la ultraderechista Alternativa por Alemania, reiteraron los llamamientos a vacunarse al mismo tiempo que rechazaban la obligatoriedad. Hacia finales del año, en un contexto de alivio de la situación pandémica y con suficiente disponibilidad de dosis, el lento avance de la vacunación comenzó a preocupar.

Cuando Scholz asumió el cargo el 8 de diciembre, la ocupación de UCI y los fallecimientos diarios comenzaban a acercarse a máximos de los peores momentos de la pandemia. Días después, ante el Bundestag, el canciller dijo que “el país se dio cuenta de que fallamos (…) en alcanzar una tasa de vacunación suficiente solo con el convencimiento”. En Alemania, el 73,6% de la población tiene la pauta completa de vacunación y el 51,3% recibió una dosis de refuerzo (datos del 26 de enero).

Sin alternativa

Actualmente mientras la variante ómicron causa récords diarios de contagios, la ocupación de UCI continúa en descenso desde hace semanas. Sin embargo, según declaraciones al grupo RND del presidente de los intensivistas alemanes, Gernot Marx, "no hay alternativa a la obligatoriedad", como única forma de salir de lo que llama un “bucle infinito” de olas de contagios.

No todos los profesionales comparten la opinión. “No se puede imponer a la gente la obligación de vacunarse y luego darse cuenta de que el efecto de la vacuna dura solo unos meses”, dijo al diario Rheinische Post Andreas Gassen, presidente de la entidad que agrupa a los médicos del sistema público.

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Sea cual sea el proyecto que termine imponiéndose, su aprobación será un hecho, como muy temprano, a mediados de marzo. Luego habrá un plazo no inferior a tres meses para que la población objetivo se aplique las dosis requeridas. Según el instituto demoscópico YouGov, el 60% de los alemanes está a favor de la obligación general de vacunación. Pero un 62% cree que su aprobación contribuirá a dividir a la sociedad.