Revelación

Una investigación acusa a un notario judío de traicionar a Ana Frank y su familia

  • Según las pesquisas llevadas a cabo por un equipo de historiadores, criminólogos y analistas de datos, Arnold van den Bergh desveló el escondite a cambio de garantizar su propia seguridad

Una investigación acusa a un notario judío de traicionar a Ana Frank. / VÍDEO: ATLAS

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El Periódico

El 4 de agosto de 1944, las SS nazis se llevaron detenidos a Ana Frank, su familia y las otras cuatro personas que convivían en 'La casa de atrás', el escondite que construyó Otto Frank en la sede de su empresa, ubicada en el número 263 de la calle Prinsengracht de Ámsterdam, para esquivar a la policía de Hitler y que su hija Ana inmortalizó en su diario. Las últimas pesquisas apuntaban a que las SS se toparon con los escondidos de forma casual, pero una investigación hecha pública este lunes ha dado un vuelco a la historia con un resultado sorprendente: fue un destacado notario judío de la capital neerlandesa, Arnold van den Bergh, quien habría traicionado a los Frank y sus amigos en un trato con los nazis a cambio de garantizar la seguridad de su propia familia.

Esta es la conclusión de un equipo formado por una veintena de investigadores, entre historiadores, criminólogos y analistas de datos, entre ellos el agente jubilado del FBI Vince Pankoke, que han trabajado durante seis años para intentar poner luz a uno de los mayores misterios sin resolver de la Segunda Guerra Mundial en los Países Bajos.

La investigación, que ha sido puesta en duda por carecer de evidencias concluyentes, se basa en la copia de una nota anónima entregada a Otto Frank -el único que supervivió al campo de concentración- después de la guerra y que los investigadores localizaron entre los archivos de un oficial de la Policía.

El Consejo Judío elaboró listas de direcciones de escondites para demostrar a los ocupantes nazis que cooperaba. Según las pesquisas, Van den Bergh, como miembro de este consejo, habría tenido acceso a ese archivo de direcciones y lo habría utilizado para intentar proteger a su familia y conseguir un indulto temporal de la deportación.

Fachada de la casa en la que Ana Frank y su familia estuvieron ocultos de los nazis en Ámsterdam.

/ JERRY LAMPEN

Para la investigación, el equipo de trabajo utilizó inteligencia artificial para buscar información entre 66 gigabytes de datos en busca de conexiones entre las redadas en otros escondites, eliminando la teoría de que el descubrimiento fuera una cuestión de azar. La base de datos incluía listas de colaboradores nazis, informantes, documentos históricos, registros policiales e investigaciones previas. Se visualizaron docenas de escenarios y ubicaciones de sospechosos en un mapa para identificar al traidor, en función del conocimiento del escondite, el motivo y la oportunidad. Los hallazgos se publicarán este martes en el libro de la autora canadiense Rosemary Sullivan 'La traición de Ana Frank'.

Dudas sobre el nuevo descubrimiento

La nueva teoría sobre el supuesto delator de los Frank tiene ya detractores. Según ha explicado a Reuters el historiador del Instituto Neerlandés de estudios de la Guerra, el Holocausto y los Genocidios (NIOD) Erik Somers, la investigación se basa en una nota anónima y en suposiciones sobre instituciones judías que no están respaldadas en ninguna investigación histórica. "Parece que trabajen desde el punto de vista de que (Van den Bergh) era culpable y encontraron un motivo que encajaba con eso", añade Somers, al tiempo que subraya que pudo haber otras posibles razones por las que Van den Bergh no fue deportado ya que "era un hombre muy influeyente".

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La Casa de Ana Frank, que no ha participado en estas pesquisas pero ha compartido documentos con el equipo investigador, ha manifestado estar impresionada con el trabajo. El director de este museo, Ronald Leopold, considera que que el descubrimiento "ha generado importante nueva información y una hipótesis fascinante que merece futuras investigaciones".

La joven Ana falleció en febrero o marzo de 1945 enferma de tifus en el campo de Bergen-Belsen, dos meses antes de que fuera liberado por las tropas británicas. El relato de sus vivencias en el escondite fue hallado por Miep Gies, la secretaria de su padre, que estuvo ayudando a la familia durante el tiempo que permanecieron ocultos. Gies entregó las libretas a Otto Frank cuando regresó del campo de concentración y en 1947 se publicó la primera edición del 'Diario de Ana Frank'. Desde entonces, se ha traducido a 60 lenguas y la vivienda se transformó en un museo para mantener vivo el recuerdo del horror nazi y evitar que vuelva a repetirse.

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